viernes, 11 de septiembre de 2009

¿Cuándo en Educación?

Aproximarnos al fenómeno de la violencia contra la mujer es siempre una tarea ardua, tanto por la complejidad del tema como por la cantidad de prejuicios que suelen rodear e incluso oscurecer esta cuestión.
Vivimos en un mundo de violencia, y eso nadie puede negarlo. La encontramos a nuestro alrededor: en la calle, en las familias, en los institutos, en la sociedad en general, desplegándose cotidianamente a través de conductas, actitudes, y prejuicios que nos invaden y nos convierten unas veces en víctimas, otras en agresores, las más en cómplices o en testigos. ¿Quién de nosotros no ha sufrido “en carne propia o ajena” una experiencia cotidiana de violencia en el aula o en el instituto?
¿Es un déficit de las estrategias para las relaciones interpersonales? ¿Es el resultado esperable de una especie que ejerce un dominio despótico e irresponsable en el mundo? ¿Es la causa de vivir en familias desestructuradas? ¿Es la consecuencia de un estilo de vida vertiginoso que nos “promete” un éxito fácil y rápido?
De todo un poco hay.
Sea como fuere, y esto lo sabemos muy bien los profesores, la violencia se convierte cada vez más en un recurso fácil e inmediato que se utiliza para imponer criterios, valores, ideas y voluntades; un instrumento cotidiano que regula las relaciones entre las personas y que atenta contra su integridad física, psíquica, económica y sexual.
¿Qué podemos decir objetivamente de la violencia? (José Sanmartín, 2004)
1. Que durante la adolescencia es cuando aparecen conductas asociadas a comportamientos antisociales: sobre los 13 años para ellos y sobre los 14 para ellas, y desaparecen normalmente entre los 17 y 18 años en ellas y los 23 y 24 en ellos.
2. Que la tasa más alta de agresión y victimización se da entre los 20 y los 24 años.
3. Que el sexo masculino es el factor de riesgo más elevado tanto en lo que se refiere a los agresores como a las víctimas: 20% de factores genéticos, más 20% de factores evolutivos, más 60% de factores ambientales, tienen la culpa.
4. Que estas características se cumplen en todos los tipos de violencia salvo en uno: LA VIOLENCIA DE GÉNERO en todas sus manifestaciones (física-sexual, psicológica y económica) en la que el agresor es el hombre y la víctima: la mujer.
Y lo más curioso de todo es que es precisamente este último aspecto de la violencia el que más rechazo suscita.
Los datos son incuestionables, trágicos, inmorales e injustos y nos muestran una realidad en la que la mujer en un sujeto subordinado y sometido a lo masculino. Lo dice la ONU, la OMS, la Unión Europea, los distintos gobiernos: y sin embargo, la mayoría de las personas tendemos a no admitirlo, a negarlo abiertamente usando argumentos que como profesores que somos, no admitiríamos en nuestros propios alumnos: “como a mí no me pasa, entonces NO pasa”. Cierto es que este tipo de argumento (en el que se universaliza lo particular) es muy común, pero debemos resaltar dos cuestiones: primera, que es erróneo y, por tanto, inválido; segunda, que no hacemos lo mismo con otros fenómenos cotidianos que afectan a nuestras emociones.
En efecto, a nadie se le ocurre decir: “como yo no soy pobre, entonces no existe la pobreza”, ni “como yo no tengo un tumor, entonces no existe el cáncer”, etc., y sin embargo, todo lo que se refiere a la violencia estructural contra la mujer es, cuanto menos, minimizado; y todas las medidas que se toman para combatir ese tipo de violencia estructural es criticado.
Lo sé muy bien, llevo mucho tiempo dedicándome a estas cuestiones: investigando, escribiendo libros y artículos, dando conferencias, impartiendo y organizando cursos de concienciación (policías, personal sanitario, profesores, alumnos), creando programas de intervención, etc. No, no es flor de un día, ni oportunismo mediático: son ya alrededor de 17 años de dedicación, con mejores o peores resultados, al conocimiento de la violencia estructural contra la mujer y a la lucha para erradicarla.
Y, precisamente, fruto de esta dedicación lo tengo muy claro es que es necesario intervenir de manera integral en los centros educativos a través de programas esenciales (no transversales) para las tutorías, currículos y actividades extraescolares que hagan posible el reconocimiento y la modificación de todo el sistema de valores que subordinan a la mujer y la convierten en víctima de violencia de género, aun cuando ninguna que conozcas lo haya sufrido directamente:
Si te das cuenta acabo de introducir una variable nueva: sistema de valores, y es precisamente aquí donde está la clave de todo. La violencia contra la mujer sólo se puede erradicar si actuamos en el ámbito de la prevención, y esto sólo es posible si somos capaces de ir más allá de las historias personales de maltratadas y maltratadores y nos centramos en los valores culturales (y los intereses sociales asociados) que hacen posible la violencia estructural contra la mujer.
No podemos esperar, porque no existen, respuestas fáciles al fenómeno de la violencia contra la mujer. Hay que abordarlo poco a poco y hasta el final, desde una multiplicidad de saberes: Historia, Biología, Lengua, Filosofía, Matemáticas, Arqueología, Política, Antropología, etc., con el objetivo de construir un contexto adecuado para comprenderlo en tanto que fenómeno universal, para reconocer cómo se presenta en nosotros y para intervenir como personas y profesionales de la enseñanza, en su erradicación.
La creación y el seguimiento de programas integrales para intervenir en el alumnado es muy necesario. Como vemos año tras año la respuesta subjetiva que proporciona la intervención psicoterapéutica y judicial no son suficientes, aunque sí necesarias. De una vez por todas debemos plantearnos combatir los contextos de subordinackión de la mujer, que son, en última instancia, los que normalizan cualquier tipo de violencia contra la misma. Pero eso sí, si lo hacemos no debemos hacerlo a medias, o como puro escaparate, sino que debemos aumirlo como una tarea crucial cuyos beneficios, si es que se consigue, se podrán obtener a largo plazo. Lo siento por el Ministerio y los Institutos de la Mujer, pero con este tipo de actuaciones no se pueden obtener réditos políticos.
Yo he estado durante este último año ultimando un progrma integral de intervención en el aula, tomando como punto de partida un principio básico: la cuestión de la violencia contra la mujer se puede abordar desde muchas direcciones sin que suponga un "quebranto" al desarrollo de las actividades propias en los IES. Sin impedir el desarrollo de los currículos o de las tutorías, sin cargar con más trabajo a los tutores o a los profesores y,además, sin alterar los ritmos cotidianos de los centros.
Mi trabajo, en este sentido se basa en cuatro principios fundamentales:

Primero: Toma como punto de partida la situación real del sistema educativo: curriculos, tutorías, horarios, temporalización, etc.
Y por eso el programa de tutoría no sólo no excede de siete horas, sino que, además, se puede impartir en menos (o en más), dependiendo de las circunstancias específicas del alumnado y del profesorado. En cualquier caso se te ofrecen distintas maneras de abordarlo, acortarlo y/o ampliarlo.
¿De qué sirve proponer un programa de 10 sesiones, pongamos por caso, que, además utiliza vídeos, lo que puede prolongar el programa dos o tres horas más: ir a por la televisión o el ordenador, trasladarlo al aula, hacer las conexiones, que funcionen todo perfectamente, etc., consume mucho tiempo que debe ser tenido en cuenta. Además, si el programa coincide en los días con exámenes, recuperaciones, actividades extraescolares, fiestas, etc., nos puede llevar a añadir en el tiempo otras tres semanas, más o menos, con lo que las diez sesiones se prolongarían como mínimo a 16 semanas, puesto que las tutorías de 4º de la ESO son de una hora semanal.
Si miramos un calendario, entonces nos daríamos cuenta que nos va a coincidir con períodos vacacionales, con lo que, prácticamente, la tutoría de 4º de la ESO sólo podría tratar este tema y poco más.

Segundo: Centra los objetivos en el reconocimiento y la transformación de los valores que producen la violencia doméstica, apuntando, por tanto, al epicentro del fenómeno de la violencia estructural contra la mujer, y se centra en las causas y no en los efectos.
Por esta razón los objetivos y contenidos del programa no deben tener un carácter autobiográfico, o lo que es lo mismo, una concepción de la violencia contra la mujer, como un problema psicológico que afecta a agredidas y agresores, porque eso es, precisamente, la condición necesaria para que sea imposible combatir la violencia doméstica como un fenómeno universal, o generar una comprensión estructural adecuada de los valores que producen violencia y discriminación contra la mujer.
Las habilidades sociales dependen de un contexto de interpretación, en sí mismas carecen de valor: así, por ejemplo, llevarse algo a rastras es la idea de matrimonio para los yanomamos de la selva brasileña. Todos sabemos identificar futuras relaciones violentas, pero de lo que se trata es de prevenir. Modificar modos-de-ser y sentirse (causas) no es lo mismo que modificar conductas (efectos). Recuerden que el aprendizaje y el aprehendizaje no siguen los mismos patrones.
Se nos olvida, además, que las alumnas y los alumnos saben reconocer las actitudes machistas y violentas. Pero siguen generando relaciones complementarias negativas (dominio/sumisión) que subordinan a la mujer, porque desde una perspectiva de valores culturales, el individuo es trascendido por la relación: ser madre, ser esposa, ser padre, ser marido, etc., y por las funciones sociales atribuidas a cada sexo.
De nada sirve, pues, un programa que no incide en el sistema de relaciones, sino que sigue considerando el maltrato desde una perspectiva reduccionista del yo y sus conductas.
¿Significa esto que no se tiene en cuenta la experiencia cotidiana de los alumnos?
Por supuesto que no.

Tercero: La metodología consiste en tomar como punto de partida la experiencia cotidiana de los alumnos para conectarla con el sistema de valores culturales que la hacen posible, de tal modo que los alumnos reconocen esos valores en ellos mismos y en los demás, lo que contribuye de manera decisiva a modificarlos, comprender los impulsos, biológica y socialmente inducidos, que tienen que ver con las relaciones de amor y de familia, y denunciar citaciones de violencia contra la mujer que ocurren a su alrededor.
Si queremos prevenir la violencia doméstica tenemos que actuar sobre las causas, y como éstas tienen que ver con los modos de ser y de sentir las relaciones de género en el interior de una sociedad y de una cultura, entonces tenemos crear estrategias que pasan por la generación de modelos de intervención cultural, que es precisamente otra de las novedades que este programa presenta (cuarto).
Pero la novedad va más allá, porque lejos de ser un programa dicotómico en el que se sitúa a los alumnos ante una disyuntiva clara: elegir un tipo de relación de género no sexista u otro que perpetúa la estructura de complementariedad negativa entre lo masculino (dominio) y lo femenino (subordinación), esperando que los alumnos elijan la opción primera, asume sin reservas que aunque esta sea la opción asumida racionalmente, emocionalmente se decantan por la segunda.
Como dicen Reyna y Farley (2007) el modelo de decisión dicotómica se fundan en teorías sobre los procesos de decisión denominadas “estructuras de la decisión conductual” o “teoría de actualización razonada” y se basan en el presupuesto de que los adolescentes van a poner en una balanza equitativa riesgos y beneficios y que su comportamiento obedecerá entonces ala decisión racional.
Pero obvian un dato muy importante: los cerebros adolescentes tienden a conceder más peso a los beneficios y menos a los perjuicios, por lo que se dejan arrastrar más por sus emociones que por las razones. No podemos negar que los efectos químicos del enamoramiento son más poderosos que cualquier principio racional que intente advertir sobre las funestas consecuencias biológicas (celos, depresión, etc) y socioculturales que puede arrastrar.(subordinación de la mujer a través de su reducción a los papeles de madre y esposa).
Las zonas del cerebro que más tarde se desarrollan (maduran) son las que están asociadas a las funciones cerebrales que implican actividades como: planificación, razonamiento y control de impulsos (no hasta los primeros años de adultos).
Investigadores EEUU de las Univ. De California en S. Francisco, de la Univ. De Illinois de Chicago, del Instituto Nacional de Salud Menta, establecen la alternativa de ayudar a los adolescentes a que piensen más como los adultos, de manera más intuitiva.
Aunque parezca contrario a Piaget creador de la psicología del desarrollo: los niños son intuitivos y se desarrollan a adultos analíticos, considero que más que una oposición se trataría de un sincretismo, ya que aunque los adultos desarrollen un cerebro analítico, es cierto que por eficacia electiva: como en antropología con los hábitos, no pueden estar continuamente revalorizando y decidiendo, por lo que crean, a través de los valores, sistemas de respuestas inmediatas. Y eso es lo que he pretendido hacer con mi programa.
- No sopesar riesgos y beneficios, sino reducir beneficios y compararlos con otros beneficios de otras alternativas. No tanto qué malas son esas relaciones sino qué tipo de relaciones son mejores.
- Como dice Aristóteles, los jóvenes carecen de experiencia, eso significa que les cuesta entender la idea de “consecuencias dañinas”… Hay que centrarse en las consecuencias, mediante la crítica de los tópicos que favorecen las relaciones de riesgo y ayudar a que ellos alcancen las conclusiones oportunas. Esto hace que estas decisiones se fijen de manera más duradera.
- Sería ideal que el contexto: normas familiares, medios de comunicación, programas de educación, contenidos conceptuales y actividades por parte del alumnado, refuercen este modelo construido por el alumno.
- Asimismo, dado que hay que controlar y revisar su sistema de relaciones y conductas, habría que implicar a los padres.
- Además, hay que ayudarles a que se comprometan consigo mismos a través de la lucha contra la violencia sobre la mujer.
Quinto: Tiene en cuenta la realidad del profesorado, sus intereses, motivaciones y formación.
Por eso, está diseñado para que pueda ser impartido por monitores externos o por el propio profesorado que ejerce la tutoría.
Como las tutorías pueden recaer en cualquiera y la formación es muy variada, el manual del profesor ofrece una amplia información que cubre muchas disciplinas distintas conformando un entramado contextual que explica diacrónica y sincrónicamente, las causas biológicas, sociales y culturales que subyacen a la violencia estructural contra la mujer.

Ahora voy a intentar que alguna institución quiera hacerse cargo de él.
Bueno, para ser sincero, la Concejalía de Sanidad del Ayuntamiento de Murcia quiere ofertarlo entre sus programas de prevención para los jóvenes y ya llevamos tres meses trabajando en el diseño final (está casi terminado), pero como podéis imaginar, parece ser que ahora mismo no está nada claro que pueda haber dinero para desarrollar el programa, debido a la crisis, dicen.
La Consejería de Educación y el Instituto de la Mujer de Murcia, ni están ni se les espera... Así que ya veremos...
Hay que seguir intentándolo y a ver si puedo convencer a las autoridades competentes de que hay asuntos que deben estar más allá de los intereses políticos y personales.

Un saludo.

jueves, 28 de mayo de 2009

¿Por qué no las dejamos decidir?

No quiero escribir sobre el aborto, sino sobre la autonomía de la mujer y, que conste, que me parece bien que las mujeres de 16 (es la mayoría de edad sanitaria) años tengan la capacidad de tomar decisiones vinculantes con respecto a su vida y su existencia: si son responsables para decidir si les hacen un transplante o no, también deben serlo para tomar la decisión sobre si abortan o no. Al fin y al cabo es un reconocimiento a su autonomía, o lo que es lo mismo, a la capacidad de darse a sí mismas normas para su acción, que es lo que, precisamente, caracteriza a una persona, a un ser humano… Pero no, no quier enredarme en estas cuestiones. No voy a decir nada. Ni a favor ni en contra, porque mi opinión es irrelevante, porque es subjetiva y, por tanto, sólo la daré si una amiga me la pide.
Pero no por eso quiero callar ante tanta estupidez que oigo estos días porque en el fondo, maldita sea lo que les importa a los críticos la situación de las chicas de 16 años en particular y de la mujer en general. Han prendido esta hoguera alimentada por unas declaraciones, cuanto menos desafortunadas del presidente del gobierno, como podían haber prendido cualquier otra pira, ya que a fin de cuentas lo que les interesa es, como siempre, el control de la mujer, de su cuerpo, de su vida, de su destino…
Miles de años después y todavía seguimos con lo mismo.
Lo sabían los dioses olímpicos, lo sabía el dios hebreo, islámico y cristiano, lo sabían los apaches jicarillas. Lo saben los estrategas militares, lo saben los sacerdotes, imanes y monjes. Todos los sabían, todos lo saben: hay que desactivar el poder de la mujer, imposibilitar su autonomía, lastrar su independencia a través de un sistema doméstico. Así, la mujer o es madre o es niña; o es esposa o es hija, o es virgen o es prostituta, o es alma o es florero; o es sujeto o es objeto… No hay alternativa, la disyunción es exclusiva.
Pero esto no sólo es sabiduría divina, pues el hombre de la calle, corriente y moliente, también lo sabe, o al menos lo intuye, y de ahí ese miedo atávico a los cuernos, al gatillazo, a la eyaculación precoz, a todos esos síntomas que manifiestan su sumisión a la auténtica fuerza de la vida: el cuerpo de la mujer, y a su principio rector: la autonomía femenina.
Y así, en vez de aprender el verdadero secreto de la naturaleza; de alcanzar el clímax entre los brazos de la diosa; de abandonarnos al agridulce placer del orgasmo femenino; de someternos al inevitable dominio de la corporeidad; nos alzamos contra ella y la violamos; le arrancamos los dientes, la llamamos hembra porque su cuerpo viene del hombre; la reducimos a mero escote y pintalabios; la elevamos sobre finos tacones de porcelana; la acosamos, sobamos, agobiamos; en la casa, en la calle, en el trabajo, en la televisión, en las revistas, en los deseos… Dominamos su cuerpo, negamos su historia, subordinamos su voluntad, decidimos su destino: del polvo al polvo.
Porque para nosotros ¿qué es? Un breve instante placentero que nos coloca a la cabeza en la línea de salida para la siguiente generación. ¿Y a continuación? El mundo, la propia vida, el futuro, la profesión, la ciudadanía… Y para ella… ¿un instante placentero? Nueve meses de embarazo, un parto, un permiso de maternidad... ¿Y a continuación? El cuidado, la vida ajena, el pasado, lo que pudo ser y no fue, la maternidad, la familia…
O la combinación extenuante de ambas realidades: dobles jornadas laborales, reducción de horario por cuidado de mayores y menores dependientes, menos salario por el mismo trabajo, menos doctorados, menos presencia en puestos de toma de decisiones,…
¿No se merecen poder decidir qué quieren hacer con su vida? Simplemente eso: decidir por ellas mismas.
Pero no: debemos seguir escuchando a los obispos y demás salvapatrias, que en vez de ocuparse de sus asuntillos: pederastia, torturas, acoso sexual, en seminarios y colegios; o corruptelas mayores y menores de trajes (que cutrez) con micrófono, que lo mismo sirven para sobornar a un cargo político como para espiarlo, o desproteger espacios naturales para urbanizar, o vaya usted a saber qué otras mezquindades aéreas hay por ahí.
¿Y qué es lo que nos dicen semejantes paradigmas éticos en pleno siglo XXI? Que la mujer debe ser controlada y custodiada. ¿Y quiénes son sus custodios? La negación vergonzante de su propia naturaleza, la sumisión deseada ante el hombre y el temor voluptuoso ante Dios, o lo que es lo mismo: la costumbre, el hombre, la Iglesia y Dios.
Seguimos queriendo opinar, tratándolas como si fuesen menores de edad, como si ellas no supiesen lo que quieren hacer con sus propias vidas… Insistimos, opinamos, presionamos, acosamos… ¿Por qué no las dejamos tranquilas de una vez?
Es muy simple: que decidan por sí mismas.
A ellas les iría mejor, al mundo, también… ¿Y nosotros? Calladitos estamos más guapos.

viernes, 3 de abril de 2009

Demasiada ignorancia

Esta entrada está dedicada a José Antonio, quien ha escrito (se puede leer en comentarios a la entrada de 9 de marzo) que soy un demagogo.

Las lindezas que afirma (sin aportar ni pruebas ni razonamientos) son:
1. Según mi teoría todos los hombres deben sentirse culpables y todas las mujeres víctimas.
2. Las mujeres son responsables de su situación doméstica, puesto que ellas lo deciden libremente.
3. En la sociedad occidental no ocurre la mujer está en igualdad de condiciones que los hombres.
4. Las mujeres cobran el mismo sueldo que los hombres.
Estimado José Antonio (o anónimo), yo te voy a contestar con pruebas, pero por si acaso no quieres leerlo voy a emitir mi conclusión desde el principio: eres un ignorante y un ¿misógino?

El primer juicio de valor, que afirmo, viene determinado por la ausencia de argumentos, pruebas, razonamientos, etc. en lo que has escrito. El segundo, que te lo pregunto, es porque no entiendo muy bien a cuento de qué viene hablar de lo que no se sabes, si no es porque tienes algo personal contra las mujeres.
La ignorancia suele ser mala consejera y la precipitación del juicio dice más de las emociones que de las razones.

¿Cuánta demagogia?
Soy occidental y no vivo con sentimiento de culpabilidad. Sin embargo debo reconocer lo que hace occidente en el resto del mundo: industrias farmacéuticas (¿Novartis?), contaminación (¿Bophal?), sistema financiero (¿Algún comentario más?), industria de armas, guerras ¿por justicia o por petróleo, gas y diamantes? (Irak, Afganistán, Congo), etc. ¿Ha oído hablar alguna vez de todo esto?
Soy blanco y no vivo con sentimiento de culpabilidad. Sin embargo debo reconocer cómo viven en el mundo las personas de otras etnias: inmigrantes en España, afroamericanos o latinos en EEUU, islámicos en Francia, hindúes en Inglaterra, Turcos en Alemania, etc. ¿Ha oído hablar alguna vez de todo esto?
Soy funcionario y no vivo con sentimiento de culpabilidad. Sin embargo debo reconocer en qué condiciones trabajan otras personas, la mayoría, que no lo son: licenciados que hacen trabajos de licenciados pero con contratos de auxiliares, jornadas laborales interminables más allá de la ley, más de la mitad del sueldo fuera de contrato, despidos improcedentes (sobre todo si te quedas embarazada), etc.

¿Has oído hablar alguna vez de todo esto? ¿O vas a tener el “cuajo mental” de afirmar que no existe el racismo, ni la pobreza, ni la explotación, ni la contaminación, y que occidente no tiene nada que ver?

Ahora bien, podemos recurrir a tu teoría: ¿Acaso un inmigrante no es libre? El decidió inmigrar. ¿Acaso un trabajador no es libre? Si trabaja tantas horas es porque quiere. ¿Acaso los congoleños no son libres? Que no vendan su materia prima a las “mafias” occidentales.
Es de una simpleza racional y emocional que asusta, por aberrante e injusta.
No tengo sentimiento de culpabilidad pero sí de RESPONSABILIDAD y de JUSTICIA ¿Sabes lo que es eso? Y con mi trabajo quiero y deseo hacer algo para mejorar las condiciones de vida de los demás.
Deberías consultar las estadísticas y darte cuenta de que existe un mundo más allá de tu puerta en el que todos estos problemas son reales y nada tienen que ver con la demagogia.
Una vez situado en el contexto adecuado, vayamos con tu ligera ¿mezquindad (tercera acepción), estupidez (primera acepción)? Lo digo porque lo normal es manifestar supuestos o premisas (con datos objetivos y contrastados), para luego hacer derivar de ellas una conclusión necesaria que puede estar o no de acuerdo con lo que yo digo. Y finalmente, y si lo consideras necesario pues hacer un juicio de valor acerca de ¿mis propósitos? (Lo digo por lo de demagogo, aunque no tengo muy claro si sabes cuál es su significado: yo no soy orador, ni revolucionario, ni intento manipular a la plebe ni intento halagar a nadie, más bien al contrario). Y lo más gracioso de todo, aunque maldita la gracia que hace, es que siguiendo tu… no puede ser razonamiento, pues no lo hay, digamos tu juicio de valor, resulta que también son demagogos: el Consejo General del Poder Judicial, la Guardia Civil, el Instituto Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, el CIS, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, las empresarias de las PYMES, el Instituto de la Mujer, la ONU, la Unión Europea, etc.
¡Cuánta demagogia al servicio de la plebe femenina!

Pero bueno, continuemos.
Soy hombre y no vivo con sentimiento de culpabilidad. Sin embargo debo reconocer que:
1. Según la Encuesta de Estructura Salarial de 2002, última publicada hasta el momento, en la UNIÓN EUROPEA, la diferencia salarial media en salario bruto por hora es de un 20%, mientras que la discriminación salarial propiamente dicha sería de un 17%. Es decir, habría un 3% que vendría determinada por las diferentes características personales, laborales o de empresa entre ambos sexos. ¿Lo entiendes? Hay que ser muy simple para no darse cuenta que todos estos estudios sí se refieren al mismo puesto de trabajo. Por cierto, en 2008 las cifras no habían cambiado.
2. El suicidio es la principal causa de muerte entre las mujeres de 30 a 34 años, una edad en la que se acentúan los trastornos depresivos dada la mayor exigencia laboral y familiar que sufren ellas con respecto a los hombres, y en la que el "reloj biológico" de la maternidad se niega a esperar más.
Así lo indicó hoy Julio Zarco, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.
3. Entre 2005 y 2008 se han dictado más de 25000 condenas a hombres por maltrato en España. Según datos del Observatorio contra la Violencia contra la Violencia Doméstica y de Género, del Consejo General del Poder Judicial.
4. ¿Sabías que en España la desigualdad de género ha disminuido respecto a la actividad y el nivel de formación de las mujeres, pero no ha habido progreso en las condiciones laborales como los salarios, las prestaciones laborales o la disminución de la discriminación? Por ello, el nivel de igualdad entre mujeres y hombres es el mismo en 2006 que en 1994.
5. Cerca del 12% de las mujeres españolas sufren maltrato (técnico)
6. 39.931 mujeres han sido víctimas de abusos, acosos y agresiones sexuales (Datos de denuncias y sólo de la demarcación de la Guardia Civil), entre el 2002 y el 2007.
7. Sólo el 6,43% de mujeres está presente en los Consejos de Administración de las grandes empresas.
8. El 72% de las mujeres trabajadoras tienen jornada parcial para poder dedicarse al cuidado de menores y mayores dependientes.
9. El porcentaje de mujeres que abandonan el mercado de trabajo aduciendo motivos familiares supera por muchísimo al de los hombres: más del 95% para ella, menos de 5% para ellos.
10. El 22% de las mujeres empresarias afirman que su pareja es el mayor lastre para su labor profesional.
11. Un total de 278 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex-pareja desde 2005 hasta 2008, aumentando paulatinamente cada año: 62 asesinadas en 2005, 70 en 2006, 72 en 2007 y 74 en 2008. La prevalencia se sitúa, durante todos los años (a falta por confirmar el del 2008) en torno al 4%. Es decir: mueren unas cuatro mujeres por millón, víctimas de la violencia conyugal (entre el 60% y el 70% son de nacionalidad española).

No voy a hablar de los cientos de miles de violaciones de mujeres que se producen al año en occidente, ni de las mafias de prostitución que esclavizan a mujeres en occidente, ni…
Y todo esto pasa en occidente: ¿de dónde sacas la estúpida opinión de que en la civilización occidental no se somete y subordina a la mujer?

Menos mal que hay muchas personas, instituciones, legislaciones, etc., que son tan demagogas como yo. ¿Las conoces?: la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género; el informe de la presidenta del Observatorio Contra la Violencia Doméstica y de Género de diciembre de 2008 (creo recordar); el Programa de Acción de la Conferencia Internacional Sobre la Población y el Desarrollo de el Cairo (1994); la Declaración Sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (1993); la Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer (1995); la CEDAW; la ratificación de la Unión Europea de lo aprobado en la Conferencia de Beijing (2005), el informe del Instituto de la Mujer del Ministerio de Igualdad titulado “Las mujeres en cifras: 1983-2008”, etc., etc., etc.
Creo que necesitas leer mucho, pensar más y juzgar menos.

Vayamos ahora con esa estupenda segunda afirmación tuya según la cuál la mujer elige voluntaria y libremente las dobles jornadas laborales, su papel doméstico y todo lo que nosotros cargamos sobre ella.
¿Sabes algo acerca de valores, de cómo y qué aprendemos y aprehendemos? ¿Sabes cómo se configuran culturalmente nuestros modos de sentir y pensar el mundo? ¿Sabes acaso cuál es el sistema de valores que te hace prejuzgar como prejuzgas y, encima, creer (que no saber) que tienes razón?

Yo llevo muchos años haciendo investigaciones acerca de cómo se configura culturalmente a los seres humanos, en concreto nuestras ideas de familia y de relaciones entre mujeres y hombres. Yo sí se algo (y lo digo con toda la modestia posible debido a todo lo que me falta por saber), al fin y al cabo llevo más de 18 años haciendo investigaciones sobre estas cuestiones, deberías leerlas: libros, artículos, conferencias, cursos, ponencias, proyectos, jornadas, colaboraciones con instituciones, premios…

Según tu teoría, la mujer es la única responsables de su situación porque elige libremente, según tú. ¿Pero hasta dónde puede elegir?
Lee antes de juzgar y te darás cuenta de que la libertad de elección está más limitada de lo que parece en algunos casos.
Si una niña, desde que nace, es educada racional y emocionalmente para que use el velo, pongamos un ejemplo, como parte de su identidad, cuando sea adulta ¿se puede decir que decide libremente el uso del velo? Es un ejemplo, porque en occidente esta lucha ya la hemos llevado a cabo y la vencimos, por ahora.

Lo que yo mantengo es que los modelos de familia y de pareja en los que se nos educan terminan creando un contexto en el que la mujer se identifica con la función de procreación, que aplicada a término humanos hace que la mujer antes que persona sea vista como madre y esposa (¡Consulta las estadísticas del CIS, Baremos de Opinión!), cosa que no nos ocurre a los hombres, y por eso todo el sistema social va encaminado a construir una realidad en la que ella asuma ese papel.
- El 70,3% (el 61% personalmente) considera que la función de la familia tiene que ver con el cuidado y protección de los mayores y menores dependientes.
- El 56,6% de las mujeres directivas afirman que sus parejas les presionan para que trabajen menos horas y le dediquen más tiempo a la familia.
- El 98,22% de las mujeres con jornada parcial afirman que la tienen para cuidar a familiares.
- Más del 80% de la población española considera que la función propia de la mujer es “ser madre”.
- El 50,8% de los hombres jóvenes entre 14 y 30 años y el 47,9% de las mujeres consideran que las relaciones de una madre con sus hijos es menos estable y afectiva si ésta se dedica a trabajar fuera del hogar. Del padre no dicen nada.
Esto no es demagogia, son datos.

¿De verdad es absolutamente libre a la hora de elegir? ¿Estamos educados para que esa decisión sea absolutamente en igualdad de condiciones con los hombres?
¿Cuántos hombres, a excepción de ti, por supuesto, crees que se plantean que cuando van a tener un hijo van a reducir su jornada laboral durante los siguientes 20 años, o renunciar a su vida profesional? ¿Y cuando sus padres se ponen enfermos y hay que cuidarlos? ¡El mundo está lleno de hombres que cuidan a sus hijos y a sus mayores renunciando a su vida profesional!
De verdad, tu ignorancia da grima.

Sin embargo, deberás reconocer que la mujer no tiene muchas más alternativas, o lo hace ella o no lo hace nadie y, claro, como al hombre le sale gratis y le soluciona problemas, lo mismo que al Estado, pues entonces alampado de creencias estúpidas, ignorantes y capciosas, seguimos generando un sistema social en el que la mujer se reduce emocional y racionalmente a un papel social (gender, que dicen los anglosajones) de madre, esposa y cuidadora de mayores y menores dependientes (Esto no es nada nuevo. Se puede rastrear a lo largo y ancho del mundo y de la historia: desde el origen de las sociedades de clanes hasta el neoliberalismo capitalista actual, pasando por los Códigos Familiares tras la Revolución Rusa y por los objetivos y desarrollo de los Kibbutz israelíes).
¿Sabes de lo que te hablo?
Lo normal es que si tienes alguna duda preguntes y si no estás de acuerdo con algún punto de vista, lo rebatas con argumentos y con cifras. Todo lo demás dice más de tu misoginia que de mis puntos de vista.

Un saludo.

viernes, 6 de marzo de 2009

¿Cómo es posible que se hable tanto de la violencia contra la mujer y se diga tan poco?

Conferencias, mesas redondas, foros, artículos de opinión, entrevistas,… Hoy día asistimos a innumerables actos en los que el tema principal es el fenómeno de la violencia contra la mujer. Lo sé, yo participo en muchos de ellos: solo y acompañado, que suele ser la fórmula escogida.
Se consumen largos ríos de tinta, saliva, esfuerzos y buenas voluntades pero: ¿Qué es lo que se dice? ¿Qué es lo que se trata? ¿Qué es lo que se soluciona?
Bastante menos de lo que es posible, porque seguimos manteniendo una concepción limitada, fragmentaria e imprecisa de lo que es la violencia contra la mujer, que consiste en:
- Reducir el fenómeno a su dimensión biográfica, o lo que es lo mismo, creer que la violencia doméstica es un fenómeno que sólo afecta a algunas mujeres y hombres.
- Confundir la causa con el efecto, o lo que es lo mismo, creer que la violencia doméstica se combate persiguiendo y castigando a los maltratadotes y protegiendo a las víctimas, sin tener en cuenta para nada la creación de programas integrales de prevención.
Además, estos errores nos llevan a pensar que para combatir la violencia contra la mujer, basta con una intervención psicológica y judicial, una forma bastante simplista de abordar el fenómeno de la violencia doméstica en el mundo.
Basta analizar los tres años de aplicación de la Ley Integral para darnos cuenta de que tan sólo se desarrollan aquellos aspectos que se refieren a la necesaria protección y tratamiento de las víctimas de malos tratos, y a la persecución y castigo de los maltratadores. Pero esta Ley es mucho más amplia y asume la necesidad de que nos centremos en la tarea de la prevención de ese tipo de violencia: intentar que no suceda. Y en este último sentido no estamos avanzando nada.
¿Dónde radica el problema?
1. Por un lado en la opinión pública que ni conoce ni quiere conocer, la verdadera situación de la mujer, ni en el mundo en general, ni en España en particular: salarios más bajos, dobles jornadas laborales, violencia sexual, violencia religiosa, exigencias depresivas, feminicidios, etc. y, sin embargo, habla, discute y juzga sin tener en cuenta ningún tipo de datos ni estadísticas, salvo las noticias que salen en los medios de comunicación, que sólo suelen hacer referencia a los asesinatos de mujeres a manos de sus cónyuges, ex-cónyuges, novios, ex -novios, etc. (Puro espectáculo)
2. Por otro lado, las autoridades (in)competentes no parece que conozcan ni quieran conocer, dicha situación. Puedo asegurarles que todos los datos reales que analizan la situación de la mujer en el mundo, en todas sus dimensiones, ni aparecen en sus informes, ni en sus estrategias, ni en sus programas, Pero, más grave, si cabe, es que este tipo de información tampoco aparece en las denuncias, análisis y/o programas de asociaciones como Amnistía Internacional o el Observatorio Contra la Violencia de Género…, de los que no cabe pensar que, como en el caso de los políticos, tengan algún tipo de interés partidista, por lo que es una cuestión tan sólo de ignorancia.
Por esta razón, seguimos haciendo actos cuyo tema es el de la violencia doméstica, seguimos gastando saliva y tinta, y seguimos sin decir nada, porque somos incapaces de saltar el círculo de la violencia física contra las mujeres y asumir que este tipo de fenómenos son un efecto de un fenómeno aún mayor: la falta de autonomía de la mujer, que hace posible un mundo en el que ella es pensada y sentida a través de un sistema de valores de dependencia y subordinación con respecto al hombre.
Y como se trata de valores, sólo se pueden corregir a través de programas integrales de intervención que impliquen a todas las instituciones, desde la familia (la primera y principal) hasta el sistema educativo, pasando por la economía, la religión y los medios de comunicación, y cuyo objetivo sea configurar nuestro sistema de valores de tal modo que la mujer sea considerada como sujeto político con plena autonomía.
Si seguimos ignorando qué ocurre en la realidad, si continuamos considerando que la violencia contra la mujer se reduce, simplemente, a la mala suerte que pueden tener algunas por relacionarse con un… ¿qué nombre le podemos poner sin ofender a los animales: una mala bestia? Si no aceptamos que el maltrato físico es la punta del iceberg y que tras él se esconde todo un sistema que somete y subordina a las mujeres, entonces toda conducta de maltrato quedará reducida a la vida trágica de algunas mujeres y se repetirá diariamente en la sociedad; en cualquier familia, en cualquier trabajo en cualquier aula, en cualquier tiempo y en cualquier lugar…
¿Queremos ser víctimas o cómplices de esta situación o preferimos empezar a hacer algo para cambiarla?
Empecemos, pues, a asumir nuestras RESPONSABILIDADES POLÍTICAS, y exigir a los demás que también las cumplan.

viernes, 6 de febrero de 2009

Bibliografía básica para una reflexión acerca de la mujer

Como os dije, aquí tenéis la bibliografía básica que he utilizado para este curso (Ya sé que el título de los libros debe ir en cursiva, pero lo he pegado de mi ordenador en el blog y tendría que ir uno a uno poniéndole la cursiva porque no la cursiva no la reconoce, y no me apetecía). Los más recomendables para trabajar con los alumnos en las tutorías y en distintas asignaturas, tienen un mínimo comentario en negrita.
A partir de aquí os toca pasarme información: comentarios, opiniones, bibliografía, etc.
Un saludo y hasta la próxima.

AA.VV., Cárcel de amor. Relatos culturales sobre la violencia de género, Ministerio de Cultura, Madrid, 2005.
AA.VV, Violencia Conyugal, Revista de Psicoterapia, nº 54/55, Barcelona, 2003.
AA.VV., La antropología como ciencia, Anagrama, Barcelona, 1988.
AA.VV., Ciencia, Tecnología y sociedad. Una introducción al estudio social de la ciencia y la tecnología, Tecnos, Madrid, 1996.
AA. VV., “En los orígenes de la diversidad humana. La ciencia y la noción de raza”, en Mundo Científico, RBA, Barcelona, Diciembre 1997.
AA. VV., “La aparición del hombre moderno en España”, en Mundo Científico, RBA, Barcelona, Mayo 1995.
AA. VV., El mundo de las religiones, Muy Interesante, G y J, Barcelona, 1996.
AA. VV., “El origen del hombre contemporáneo”, en Mundo Científico, RBA, Barcelona, Septiembre 1995.
AA. VV., Gaia. Implicaciones de la nueva Biología, Kairós, Barcelona, 1992.
AA. VV., La historia de la vida, Mundo Científico, RBA, Barcelona, Mayo 1997.
AA. VV., Los orígenes del hombre. De los primeros homínidos al Homo sapiens, National Geographic, RBA, Barcelona, 2000.
AA. VV., Pueblos indígenas, Muy Interesante, G y J, Barcelona, 1993.
AA. VV., La nueva comunicación, Kairós, Barcelona, 1994.
AA. VV., Mitología. Guía ilustrada de los mitos del mundo, Debate, Madrid, 1996.
Interesantísimo libro porque ofrece mitos de todas partes del mundo, luego es ideal para ilustrar a los alumnos, sobre la condición de la mujer a lo largo y ancho de las mitologías.
AA. VV., Pensar lo humano. Actas del II Congreso Nacional de Antropología Filosófica, Iberoamericana-SHAF, Madrid, 1997.
AA. VV., Teorías de la cultura y métodos antropológicos, Anagrama, Barcelona, 1981.
AA. VV., Tratado de antropología de lo sagrado. Los orígenes del homo religiosus, Trotta, Madrid, 1995.
AA. VV., Tratado de antropología de lo sagrado. Las civilizaciones del Mediterráneo y lo sagrado, Trotta, Madrid, 1997.
AA. VV, Ciencia y Sociedad, Ed. Nobel, Oviedo, 1997.
AA. VV., Fundamentos de Sociología, Tirant lo Blanch, Valencia, 1991.
AA. VV, La Biología como arma social, Alambra, Madrid, 1982.
AAVV., Psicología para Ciencias de la Salud, McGraw-Hill-Interamericana, Madrid, 2005
AA. VV. “Circuitos nerviosos de la sexualidad masculina”, en Investigación y Ciencia, Temas 28, pp. 66-71, 2002, Prensa Científica, Barcelona.
AA. VV., Biblia de Jerusalén, Desclé de Brouwer, Bruselas, 1966.
Aguirre, E., Paleontología humana, Investigación y Ciencia, Prensa científica, Barcelona, 1988.
Anderson, B.S. y Zinsser, J., Historia de las mujeres: Una historia propia, I y II, Crítica, Barcelona, 1991.
Aracil, J., Máquinas, sistemas y modelos, Tecnos, Madrid, 1986.
Aristóteles, Política, Aguilar, Madrid, 1982.
Arsuaga, J.L. y Martínez, I., La especie elegida, Temas de hoy, Madrid, 1998.
Arsuaga, J.L., El collar del Neandertal, Temas de hoy, Madrid, 1999.
Ayala, F.J., La teoría de la evolución, Temas de hoy, Madrid, 1994.
Bachofen, J., J., Mitología arcaica y derecho materno, Antrhopos, Barcelona, 1988
Bartels, A. y Zeki, S., “Amor en imágenes”, en en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 58-59, nº 3, 2003, Prensa Científica, Barcelona.
Bateson, G.
- Naven. Un ceremonial Iatmul, Júcar, Madrid, 1990.
- Pasos hacia una ecología de la mente, Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1972.
- Espíritu y naturaleza, Amorrortu, Buenos Aires, 1993.
- Una unidad sagrada, Gedisa, Barcelona, 1993.
Bateson, G., y Ruesch, J., Comunicación. La matriz social de la psiquiatría, Paidós, Barcelona, 1984.
Bateson, G. y Bateson, M.C., El temor de los ángeles, Gedisa, Barcelona, 1989.
Bateson, M.C., Como yo los veía, Gedisa, Barcelona, 1989.
Bel, M.A., La historia de las mujeres desde los textos, Ariel, Barcelona, 2000.
Ofrece numerosos textos (ensayos, poesía, jurídicos, etc.,) de diferentes épocas, para ir poniendo ejemplos en los que se vea la condición de la mujer.
Bertranpetit, J., Los orígenes del hombre moderno, Investigación y Ciencia, Prensa científica, Barcelona, 1993.
Bertranpetit, J., Orígenes del hombre moderno, Tusquets, Barcelona, 1985.
Bierhoff, H.W., “El amor y sus formas”, en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 60-65, nº 3, 2003, Prensa Científica, Barcelona.
Bleeker, C. J., y Widengren, G., Historia Religionum. Manual de Historia de las religiones, Vol. II, Cristiandad, Madrid, 1973.
Bolívar Botía, A., El estructuralismo: de Lévi-Strauss a Derridá, Cincel, Madrid, 1985.
Brookes, M., Qué sabes de genética, Ediciones B, Barcelona, 1999.
Un manual muy sencillo y muy claro acerca de los conceptos clave de genética. Es muy bueno para los alumnos.
Bueno, G., El mito de la cultura, Prensa Ibérica, Barcelona, 1987.
Buss, D., M., La evolución del deseo, Alianza editorial, Madrid, 20024.
Ofrece una visión muy completa desde el punto de vista de la psicología evolutiva, acerca de la conducta sexual de los seres humanos. Es ideal para que los alumnos comprendan las bases evolutivas de su conducta.
Campbell B., Ecología humana. La posición del hombre en la naturaleza, Salvat, Barcelona, 1994.
Campbell, J.
- El poder del mito, Emecé, Barcelona, 1991.
- Los mitos. Su impacto en el mundo actual, Kairós, Barcelona, 1994.
- Las máscaras de Dios. Mitología primitiva, Alianza Editorial, Madrid, 1996.
- Las máscaras de Dios. Mitología oriental, Alianza Editorial, 1992.
- Las máscaras de Dios. Mitología occidental, Alianza Editorial, 1992.
- Las máscaras de Dios. Mitología creativa, Alianza Editorial, 1992.
Campbell, J., y Moyers, B., El poder del mito, p. 86, Emecé, Barcelona, 1991.
Cavalli.Sforza, L.L., Genes, pueblos y lenguas, Crítica, Barcelona, 1997.
Chaucer, G., Cuentos de Canterbury, Gredos, Madrid, 2004.
Chavaillon, J., La edad de oro de la humanidad. Crónicas del Paleolítico, Península, Barcelona 1998.
Choza, J.
– Antropologías positivas y Antropología Filosófica, Cénlit, Navarra, 19895.
– Pensar lo Humano. Actas del II Congreso Nacional de Antropología Filosófica, Iberoamericana SHAF, Madrid, 1997.
Churchland, P.M. y Chuchrland, P.S., “¿Podría pensar una máquina?”, en Investigación y ciencia, Prensa Científica, Barcelona, mayo 1990.
Ciofi, P., “El orgasmo femenino: un vestigio de la evolución”, en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 56-58, nº 22, 2007, Prensa Científica, Barcelona.
Copens, Y., y Picq, P.,
- Los orígenes de la humanidad. De la aparición de la vida al hombre moderno, Espasa, Madrid, 2004.
- Los orígenes de la humanidad. Lo propio del hombre, Espasa, Madrid, 2004.
Damon, W., “El desarrollo moral de los niños”, en Investigación y Ciencia, Temas 49, pp. 68-75, 2007, Prensa Científica, Barcelona.
Darwin, Ch., El origen del hombre y la selección natural, Edaf, Madrid, 1982.
Detienne, M., Los maestros de verdad en la Grecia arcaica, Taurus, Madrid, 1982.
Diamond, J.:
- Armas, gérmenes y acero. Breve historia de la humanidad en los últimos trece mil años, Debate, Barcelona, 2006.
- El tercer chimpancé. Origen y futuro del animal humano, Debate, Barcelona, 2007.
- ¿Por qué es divertido el sexo?, DeBolsillo, Barcelona, 2008.
Un buen manual paralos alumnos sobre la evolución de la sexualidad humana. Breve, claro y ameno.
Duby, G., y Perrot, M:
- Historia de las mujeres. 1. La antigüedad, Taurus, Madrid, 2006.
- Historia de las mujeres 2.. La Edad Media, Taurus, Madrid, 2003
- Historia de las mujeres, 3. Del Renacimiento a la Edad Moderna, Taurus, Madrid, 2003.
- Historia de las mujeres. 4. El Siglo XIX, Taurus, Madrid, 2006.
- Historia de las mujeres. 5. El Siglo XX, Taurus, Madrid, 2006.
Enorme documentación valiosísima porque proporciona una gran cantidad de textos originales y porque proporciona una visión de la Historia en la que la mujer tiene un papel necesario y fundamental.
Está escrito en forma de ensayos autónomos, pero no independientes, de muchísimas especialistas y esencial para el desarrollo del programa porque se pueden extraer muchísimos fragmentos de textos originales escritos por mujeres, propios de cada época.

Eilhart von Oberg y Gottfried von Strassburg, Tristán e Isolda, Siruela, Madrid, 2001
Eliade, M., Historia de las creencias y las ideas religiosas, Vol.I y II, Cristiandad, Madrid, 1979.
Estany, A., Introducción a la Filosofía de la Ciencia, Crítica, Barcelona, 1993.
Facchini, F., y Coppens, Y., L’homme, ses origines, Flammarion, Paris, 1990.
Feurbach, La esencia del cristianismo, Páginas de Espuma, Madrid, 2005.
Fisher, Helen E.,
- Anatomía del amor. Historia natural de la monogamia y el divorcio, Anagrama, Barcelona, 1994.
- ¿Por qué amamos? Naturaleza y química del amor romántico, Taurus, Madrid, 2004.
Foucault, M.
– La verdad y las formas jurídicas, Gedisa, Barcelona, 1980.
– Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones, Alianza, Madrid, 1981.
Fraile, G., y Urdanoz, T., Historia de la Filosofía, vol. I, II a, II b, III, IV, V, VI y VII, BAC, Madrid.
Fukuyama, F., La Gran Ruptura, Ediciones B, Barcelona, 2000.
Gamble, C., El poblamiento paleolítico de Europa, Crítica, Barcelona, 1990.
García Marqués, A., y Guerrero Muñoz, J., Cultura juvenil y sentido de la vida, Isabor, Murcia, 2006.
García Pérez, N., Miradas de mujeres, Nausicaä, Murcia, 2004.
Gaschler, K., “Estereotipos” en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 31-33, nº 12, 2005, Prensa Científica, Barcelona.
Gernet, L., Antropología de la Grecia antigua, Taurus, Madrid, 1981.
Gigon, O., Los orígenes de la filosofía griega, Gredos, Madrid, 1971.
Graves, R., Los mitos griegos, I y II, Alianza Editorial, Madrid, 1995.
Haag, H., El problema del mal, Herder, Barcelona, 1981.
Hardesty, D. L., Antropología ecológica, Bellaterra, Barcelona, 1979.
Harris, M.,
- Caníbales y reyes. Los orígenes de la cultura, Alianza Editorial, Madrid, 1996.
- Introducción a la antropología general, Alianza Editorial, Madrid, 1995.
- Nuestra especie, Alianza Editorial, Madrid, 1997.
- Antropología cultural, Alianza Editorial, Madrid, 1996.
- Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura, Alianza Editorial, Madrid, 1996.
Hawking, S., y Mlodinow, L., Brevísima historia del tiempo, Crítica, Barcelona, 2005.
Heidegger, M., El ser y el tiempo, Fondo de Cultura Económica, México, 1977.
Herman., Trauma y Recuperación. Cómo superar las consecuencias de la violencia, Espasa, Madrid, 2004.
Hesíodo, Teogonía, Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F., 1978.
Homero, Odisea, Gredos, Madrid, 2000.
Humbert, J., Mitología griega y romana, Ed. Gustavo Gil, Barcelona, 1984.

Internet
- Amnistía Internacional tiene un página en español: www.amnesty.org/campanas/no-más-violencia-contra-las-mujeres, en donde lo más importante radica en los apartados relativos a las campañas de actuación y colaboración, a través de la acción personal o a través de Internet. Muy interesante para promover la acción en el alumnado.
- Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia: www.centroreinasofía.es, interesante por sus informes estadísticos acerca de la violencia doméstica. Hay que entrar en “Estudios” y de ahí a “violencia ámbito familiar”.
- CIS “Encuestas de población”, años 2001-2007: www.cis.es/cis/opencms/ES/index.html. Su interés radica en poder observar que grado de concienciación existe en la sociedad española acerca de los problemas de la violencia doméstica y la discriminación de la mujer.
- Consejo General del Poder Judicial (Observatorio Contra la Violencia Doméstica y de Género)
http://www.poderjudicial.es
En esta página se puede encontrar mucha información sobre el desarrollo de la Ley Integral, así como declaraciones institucionales y guías y protocolos de actuación.
- Instituto de la Mujer del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales: www.mtas.es/mujer. Hay multitud de información, pero para recopilar datos estadísticos de diversa índole hay que entrar en “La mujer en España” y después en Estadísticas. Asimismo, hay un apartado específico para datos e información relativa a la violencia doméstica: “Violencia”.
- ONU: www.un.instraw.org. Está en español y es una página en la que se promociona todo lo relativo a las mujeres en todo el mundo. Hay muchísima información de índole económica y política, además de información relativa al maltrato en todo el mundo.
- Organización contra el maltrato: www.malostratos.org. Lo más importante que tiene esta página son datos estadísticos relativos a los feminicidios. Entrando en “Estadísticas” nos encontramos con información específica de cada uno de los feminicidios perpetrados en España.
Lo bueno que tiene esta página para el alumnado es que las víctimas adquieren rasgos (nombre y apellidos) y dejan de ser meramente datos estadísticos.
Irazoki, K., Las brujas de Zugarramurdi, Elkartasuna, Pamplona, 1965.
Les suele gustar a los alumnos y es muy válido para analizar la brujería como fenómeno femenino.
Iris Ali, A., Yo acuso, Círculo de lectores, Barcelona, 2006.
Jaeger, W., La teología de los primeros filósofos griegos, FCE, Madrid, 1978.
Kant, I., Antropología práctica, Tecnos, Madrid, 2007.
Texto muy importante para comprender la visión ilustrada acerca de la mujer.
Kaplan, R.W., El origen de la vida, Alhambra, Madrid, 1982.
Kay Martin, M., y Voorhies B., La mujer un enfoque antropológico, Anagrama, Barcelona, 1978.
Kierkegaard, S.,
- Estudios Estéticos, II, Guadarrama, Madrid, 1969.
- Diario de un Seductor, Alianza Editorial, Madrid, 2008.
Estos textos son importantes para que vean la distinción que hay entre la mujer vista desde una reflexión del amor y la mujer vista desde una reflexión acerca de la organización social.
Kipen A., y Caterber, M., Maltrato, un permiso milenario, Intermón Oxfam, Barcelona, 2008.
Un libro muy sencillo, excesivamente sencillo quizás, pero que permite una primera aproximación al fenómeno de la violencia doméstica, apto para los alumnos.
Kirk, G. S., La naturaleza de los mitos griegos, Argos Vergara, Barcelona, 1984.
Kirk, G. S., y Raven, J. E., Los filósofos presocráticos, Gredos, Madrid, 1974.
König, F., Cristo y las religiones de la Tierra, Vol. III, Ed. Católica, Madrid, 1961
Kritz, J. y Von Schlippe, “Terapia sistémica”, en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 28-30, nº 12, 2005, Prensa Científica, Barcelona.
Lakatos, I. Musgrave, A., La crítica y el desarrollo del conocimiento.(Actas del coloquio internacional de Filosofía de la Ciencia celebrado en Londres en 1965), Grijalbo, Barcelona, 1975.
Leakey, R., La formación de la humanidad, Optima, Barcelona, 1993.
Lévi-Strauss:
- Antropología estructural, Eudeba, Buenos Aires, 1968.
- El pensamiento salvaje, FCE, México, 1964.
Lewin, R., Evolución humana, Salvat, Barcelona 1994.
Lorenz, K., La otra cara del espejo, Plaza & Janés, Barcelona, 1985.
Lorite Mena, J., El animal paradójico, Alianza Editorial, Madrid, 1982.
MacGowan, R. A., y Ordway, F. I., La inteligencia en el Universo, UNAM, México, 1970.
Malinowski, B., Magia, Ciencia, Religión, Ariel, Barcelona, 1982.
Manhart, K., “Acción temeraria y sistema de recompensa”, en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 34-37, nº 12, 2005, Prensa Científica, Barcelona.
Marx, Manuscritos de economía y filosofía 1844, Alianza Editorial, Madrid, 2003.
Visión dentro del marxismo del papel de la familia en el devenir de la historia, se completa esta visión con Proudhon
Maturana y Varela, El árbol del conocimiento, Debate, Madrid, 1996.
Mayr, E., Así es la biología, Debate, Madrid, 1998.
McLaughlin, Mitos y leyendas de los sioux, José J. de Olañeta, Palma de Mallorca, 1994.
Mead, M., Sexo y temperamento en las sociedades primitivas, Paidós, Barcelona, 1982.
Mosco, J., y De Neápolis, L., Historias bizantinas de locura y santidad, Siruela, Madrid, 1999.
Contiene historias muy elocuentes sobre la visión cristiana de la mujer a mediados del s. VII.
Morin E.
- La ecología de la civilización técnica, Cuadernos Teorema, Univ. de Valencia, Valencia, 1981.
- Ciencia con conciencia, Ed. Antrhopos, Barcelona, 1984.
- El método. El conocimiento del conocimiento, Cátedra, Madrid, 1988.
- El método. La naturaleza de la naturaleza, Cátedra, Madrid, 1993.
- El paradigma perdido: el paraíso olvidado, Kairós, Barcelona, 1978.
Ockrent, C., El libro negro de la condición de la mujer, Aguilar, Madrid, 2007.
Un libro completísimo, escrito por numerosas especialistas, que ofrecen un panorama mundial de la situación de la mujer. Incluye un apéndice dedicado a España.
Onfray, M., Tratado de ateología, Anagrama, Barcelona, 2006.
Orgel, L.E., Los orígenes de la vida: moléculas y selección natural, Alianza Editorial, Madrid, 1984.
Ortega Cañavate; J., La soledad de Mae. Una investigación antropológica sobre la violencia doméstica, Fundamentos, Madrid, 2007.
Pagels, E., Los evangelios gnósticos, Grijalbo, Barcelona, 1996.
Pániker, S., Aproximación al origen, Kairós, Barcelona, 1982.
Pi, Sabater, El chimpancé y los orígenes de la cultura, Anthropos, Barcelona, 1984.
Piaget, J., Seis estudios de psicología, Planeta, Barcelona, 1985.
Platón, Obras Completas, Aguilar, Madrid, 1979.
Popper y Eccles, El yo y su cerebro, Labor, Barcelona, 1985.
Pruoudhon, P.J., La pornocracia o las mujeres en los tiempos modernos, Huerga y Fierro, Madrid, 1995.
Completa con Marx.
Reyna, V.F. y Farley, F., “El cerebro adolescente”, en Mente y Cerebro (Investigación y Ciencia), pp. 56-63, nº 26, 2007, Prensa Científica, Barcelona.
Ridley, M., Qué nos hace humanos, Taurus, Madrid, 2004.
Ofrece una visión integradora y comprensible de la conducta humana a partir de sus causas biológicas (genes, hormonas, proteínas, instintos) y el medio en el que viven los seres humanos (Cultura).Es ideal para que los alumnos comprendan las bases biológicas de su conducta.
Ries, J. (Coord.):
- Tratado de antropología de lo sagrado. Los orígenes del homo religiosus, Trotta, Madrid, 1995.
- Tratado de antropología de lo sagrado. Las civilizaciones del Mediterráneo y lo sagrado, Trotta, Madrid, 1997.
Rossi, I. y O’Higgins, E., Teorías de la cultura y métodos antropológicos, Anagrama, Barcelona, 1981.
Rousseau, J.J., Emilio o de la educación, Alianza, Madrid, 1997.
Sabater Pi, J, El chimpancé y los orígenes de la cultura, Antrhopos, Barcelona, 1984.
Sanmartin, J., El laberinto de la violencia. Causas, tipos y efectos, Ariel, Barcelona, 2004.
Aunque trata de la violencia en general, tiene unos apartados (Cap. 4 de Marta Torres Falcó y Cap. 13 de Leonore E.A. Walker) en los que se centra específicamente en la violencia doméstica y en las víctimas de malos tratos.
Es muy útil para entender qué es la violencia doméstica en todas sus dimensiones y para conocer los efectos devastadores que producen en las mujeres.
Asimismo señala las carencias de las investigaciones y de las terapias de recuperación.

Seager, J., Atlas del estado de la mujer en el mundo, Akal, Madrid, 2001.
Un libro muy interesante porque a través de mapas esta investigadora nos ofrece una visión muy completa y fácil de entender acerca de la situación de la mujer en el mundo.
Los alumnos aprenden muy bien a extraer datos e interpretaciones de mapas.

Searle, J., Mentes, cerebros y ciencia, Cátedra, Madrid, 1985.
Seiffge-Krenke, I., “Amor juvenil”, en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 66-67, nº 3, 2003, Prensa Científica, Barcelona.
Scheier, C. y Lessmöllmann, A., “Publicidad y sexo”, en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 43-47, nº 12, 2005, Prensa Científica, Barcelona.
Singh, J., Teoría de la información, del lenguaje y de la cibernética, Alianza Editorial, Madrid, 1982.
Stuart Mill, J., La esclavitud femenina, Artemisa Ediciones, Barcelona, 2008.
Strüber, D., Lück, M. y Roth, G., “El cerebro agresivo”, en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 60-66, nº 22, 2007, Prensa Científica, Barcelona.
Schopenhauer, A., Parerga y Paralipomena, Trotta, Madrid, 2006.
Schwartting, R., “Neurotransmisores y centros del placer” en Mente y cerebro (Investigación y Ciencia) pp. 51-57, nº 3, 2003, Prensa Científica, Barcelona.
Touchard, J., Historia de las ideas políticas, Tecnos, Madrid, 1974.
Turing, A.M., Putnam, H., Davidson, D., Mentes y máquinas, Tecnos, Madrid, 1985.
Ursua, N., Filosofía de la Ciencia y metodología científica, Desclée de Brouwer, Bilbao, 1983.
Von Rad, G., Teología del Antiguo Testamento. Teología de las tradiciones históricas de Israel, Vol. I, Sígueme, Salamanca, 1972.
Watzlawick, P., Helmick Beavin, J., Jackson, D.D., Teoría de la comunicación humana, Herder, Barcelona, 1983.
Wiener. N., Cibernética. O el control y comunicación en animales y máquinas, Tusquets, Barcelona, 1985.
Wittig, M., El pensamiento heterosexual y otros ensayos, Egales, Madrid, 2005.
Zimmer Bradley:
Las nieblas de Avalón, Salamandra, Barcelona, 2001.
La casa del bosque, Salamandra, Barcelona, 2003.
La Dama de Avalón, Salamandra, Barcelona, 2004,
Es una preciosa trilogía donde se cuenta la “famosa historia de Arturo” pero desde la perspectiva de las mujeres. Avalón en vez de Camelot, Morgana en vez de Merlín, etc…

lunes, 15 de diciembre de 2008

Pensar con el martillo (Un comentario nietzscheano)

Es curioso contemplar como el mundo verdadero se acaba convirtiendo en una fábula, y esto no es la historia de un error, sino de un horror.

1. Es el mundo de las Venus, un mundo real en donde mujeres y hombres tienen el mismo valor desde su autonomía, y lo mismo sucede, pues, con la madre y el padre; la recolectora y el cazador; con lo femenino y lo masculino.
Es la época del génesis, donde no hay héroe cultural que funde el origen de la sociedad, las vaginas todavía no tienen dientes susceptibles de ser arrancados, no existe error que se transforme en horror, y la izquierda y la derecha no tienen cartas de identidad.
¿Se dan cuenta de la sabiduría ancestral de aquellas mujeres que hoy en día te hablan de la izquierda mientras te señalan hacia la derecha?

2. Pero la Venus deja paso al Chamán: es asesinada (lo dicen los Ona de Tierra del Fuego). La mujer se vuelve esposa y madre, y su mera condición de persona queda reducida a la de su marido y sus hijos. A partir de ahora ya no es autónoma, sino que sólo puede interpretarse a sí misma, emocional y racionalmente, desde la masculinidad. Las bandas se transforman en aldeas. Las condiciones ecológicas cambian. Las comunidades humanas aumentan de tamaño. ¡El individuo debe ser controlado! Se necesita un segundo nacimiento que aleje a los hombres de sus madres y los introduzca en un mundo de exclusividad masculina. ¡Nacen los Club! (Y los puti-club, la trata de blancas,…).
El silbido de los churinga se hace cada vez más fuerte.

3. El chamán se hace sacerdote y la aldea se hace Estado. La mujer introduce el pecado, que es originario y fundacional de un mundo complementario, de una realidad en la que el dominio exige sumisión: derecha vs. izquierda; masculino vs. femenino; padre vs. madre; orden vs. caos; condenación vs. salvación… La menstruación contamina la sociedad y la mujer debe ser apartada para que no contamine al hombre (¡Bendito sea Dios (…) que no me ha hecho nacer mujer!)…
¡Blasfemia! (crimen laesae maiestatis divinae) azote de las brujas, del cuerpo de la mujer, de su persona.
El martillo va haciendo estragos a lo ancho del mundo y a lo largo del tiempo. Es un martillo pilón que sincrónica y diacrónicamente pulveriza a la mujer: Eva, Eloísa, Meave, Nisa, Abuk, Izanami, Pandora, Isolda, Amanda,…
No hace(mos) prisioneras. Tenemos miedo.

4. Y la historia, si se quiere con mayúscula para mayor vergüenza, sigue su curso dibujando escenarios atroces y destructivos… Ya sea como oikos (techo/masculino) que cubre la eschara (hogar central/femenino); ya sea como matrimonios en nuera o en yerno como representación de los sistemas de relación entre las familias constituyentes del mundo griego. Ya se presenten como matronas cuya identidad comienza y acaba en la familia (la suya propia, por supuesto) dejando al paterfamilia el camino libre para la constitución de la res pública. Ya sea como síntesis de la madre Eva, la Virgen Madre y la mujer Magdala, el trilema cristiano que silencia lo femenino. Ya sea agarrada al arado o al hilado, a la taberna o al comercio, a la enseñanza o al parto, la mujer sólo es como hija, como madre y como esposa.
Y en esta constante cosmológica (buen orden), más allá de sociedades y culturas concretas, encontramos el mismo patrón, la misma estructura: el velo, que todo lo cubre, asirio, judío, islámico y cristiano:
“EL SÍMBOLO DE SU DEPENDENCIA” Y SUMISIÓN, reza la Epístola a los Corintios.

5. El mundo se hace moderno, diríamos: contemporáneo. La mujer es igual al hombre. Todo una cuestión de @s y tantos por cientos…
¡Ah! Si llegamos a saberlo antes… Cuánto sufrimiento les hubiésemos ahorrado. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga… Ya estamos en el buen camino ¿Verdad? Es todo una cuestión de igualdad. ((Poniéndose el dedo índice en perpendicular con respecto a los labios) Sssh. ¿Y la autonomía?).

Por cierto,las agresiones domésticas, por ejemplo, han aumentado en España: los feminicidios domésticos un 2,86 % entre el 2003 y el 2007. Además,en los tres primeros trimestres de 2007 se produjeron 15.576 sentencias condenatorias contra agresores, y detrás de cada una de ellas hay una víctima (80.000 en los últimos tres años).
Finalmente, son ya 63 las muertas en España durante 2008 y todavía queda medio mes…
(Se oye un suspiro y una voz hastiada dice: “Cuanto tiempo caminando para avanzar tan poco”).

miércoles, 29 de octubre de 2008

Programa Educativo para la prevención de la violencia de pareja

Ayer leí que el Instituto de la Mujer junto a la Consejería de Educación van a poner en marcha un programa de prevención de la violencia doméstica en los IES.
Me sorprendió mucho, ya que llevo dos años trabajando en un programa efectivo y aplicable (Que toma como punto de partida una investigación de más de cinco años con alumnos de los IES de Murcia): ya lo he diseñado, ya lo he puesto en práctica y lo están probando otros profesores (Llano de Brujas, Saavedra Fajardo, Las Torres de Cotillas y Torre Pacheco), y aunque se lo propuse al Instituto de la Mujer, no me han hecho caso.
Quiero señalar una cuestión muy importante, para que esto no sea, una vez más, puro afan de publicitarse, o un derroche de recursos económicos sin un fruto efectivo, hay que tener en cuenta que el programa tiene que ser (repito): efectivo y aplicable. Y por el conocimiento que tengo de este progrma, no es ni una cosa ni la otra.
Por decirlo claramente, este programa es puro artificio.
Metodológicamente es inaplicable, lo que lo debería descartar de antemano.
¿Saben ustedes los que es un Instituto de Enseñanza Secundaria? Por muy profesor de Universidad que se sea, no tiene ni idea de cómo funciona un IES, ni de qué son las programaciones, ni la temporalización, ni la actividad en el aula, ni… Y lo peor de todo es que la Consejería de Educación lo avala. Debe ser que allí tampoco tienen ni idea.
Nos habla el programa de 12 sesiones más dos de test. Lo que establece un mínimo de 14, que utilizando vídeos, por ejemplo, puede prolongar el programa hasta 16 sesiones, que coincidiendo en el tiempo con exámenes, recuperaciones, actividades extraescolares, fiestas, etc., nos llevaría a 20 sesiones (1 por semana igual a 20 semanas).
¿En qué asignatura se va a impartir? Como si lo estuviera viendo.
Este programa va a ir dedicado a 4º de la ESO y desde ahí va a ser asignada a la Ética. ¿Saben ustedes que esta asignatura sólo tiene una hora semanal? Este programa absorbería un mínimo de dos tercios de la programación, y el tema ocupa en los contenidos una sexta parte tan sólo.
Imposible.
Además, al disponer de una hora a la semana es imposible que se desarrolle en un trimestre (2º trimestre en concreto), para lo que está programado, Si contamos las semanas, y descontamos las vacaciones y los festivos, el programa se prolongaría hasta mayo, como mínimo (5 meses).
Y lo mismo ocurriría con las Tutorías.
En cuanto a los objetivos y contenidos del programa: ¿Cree de verdad que se puede entrenar a chicas y chicos en habilidades que les permitan identificar futuras relaciones violentas? ¿Cree sinceramente que los chicos y las chicas no saben identificarlos (por sí mismas y sí mismos)? ¿Cree que modificar modos-de-ser y sentirse es lo mismo que modificar conductas? ¿Cree que el aprendizaje y el aprehendizaje siguen los mismos patrones? ¿De verdad cree que es tan sencillo?
Llevo varios años trabajando con alumnas (¿o tocaba –os? Vaya no lo recuerdo), incluso con la chica cuyo ejemplo he puesto al principio. Varios años (investigando) en los que han leído historias, visto documentales, películas, power-point. Han discutido, peleado, contestado, argumentado, etc. Y después de muchos años de investigación estoy en condiciones de poder afirmar que, por desgracia, la cuestión no se puede reducir a un “taller de literatura”: 12 a 20 sesiones para ¿combatir el maltrato?; para que los alumnos generen ¿autoconceptos?; para que conozcan ¿los valores de uno mismo? y su cuerpo con ¿las intuiciones?; para que las chicas ¿sepan no implicarse? (Extraídas del propio programa).
Las alumnas y los alumnos saben reconocer en su inmensa mayoría las actitudes machistas y violentas. Pero siguen generando relaciones complementarias (dominio/sumisión), como si les afectase de alguna manera el síndrome de trauma crónico, como si se viesen arrastrados a un sistema de relaciones que les trasciende como individuos. Y este programa no incide en el sistema de relaciones, sino que cayendo en todos los errores que llevo años denunciando (Entre otras cosas el Instituto de la Mujer me concedió el premio al Murciano del Año por esta razón), sigue considerando el maltrato desde una perspectiva reduccionista del yo y sus conductas.
Si queremos prevenir la violencia doméstica tenemos que pasar por programas de intervención cultural (Marta Torres Falcó, Judith Herman, Leonor E.A. Walker, etc. Grandísimas especialistas en la materia). Y repito, este programa no lo es. Se centra en el individuo, en el yo, y no en la cultura, no en los contenidos que conforman los sistemas de relaciones entre individuos. Se centra en María y Juan pero no en el tipo de relación que se da entre mujeres y hombres y que abarca las dimensiones privada y pública y está presente en todos los ámbitos de realidad: religión, economía, política, familia,…
Cuando se interviene en Educación se debe intervenir, precisamente, en todas estas dimensiones, y esta intervención, que es siempre a largo plazo, debe incidir en modificar las condiciones de existencia de la mujer, la conformación complementaria (sumisión) de su condición femenina con respecto a la masculina (dominio): trabajos precarios a tiempo parcial, menos salarios por mismo trabajo, dobles jornadas laborales (fuera y dentro el hogar), distribución equitativa de cuotas de poder en todos los estamentos, posesión de su propio cuerpo, etc.
La agresión (física y/o emocional), es la punta del Iceberg. Trágico, sin duda, pero es el efecto no la causa; el síntoma no la enfermedad…
Y este programa está diseñado, en sus objetivos y contenidos, par los efectos de la violencia doméstica y no para sus causas.

domingo, 28 de septiembre de 2008

La tortura que no cesa

Al volver de vacaciones este verano, me he encontrado con un e-mail en el que una chica pedía mi consejo para poder ayudar a una amiga, de 17 años, que era maltratada por su novio: le prohibió que hablase con otros chicos, que saliese sin él, que utilizase el messenger, le borró todos los contactos del móvil, se peleaba con ella si se ponía falda,.. Como es normal, él la responsabilizaba a ella de toda la situación.
Las peleas, las discusiones, las acusaciones y las prohibiciones llegaron a su punto álgido a los cuatro meses, y ante la amenaza de dejarlo, él hizo alguna concesión, lo que provocó que ella continuara con esa relación.
La intensidad de las peleas crecieron, y su hostilidad hacia ella aumentó día a día: “Eres una puta”, “¡Ojalá te mueras!, la amenaza diciendo que se va a matar por su culpa,… Y entre un estallido y otro: “Yo es que te quiero mucho…”, “No voy a volver a hacer eso…”, “Estoy muy triste…”, etc.
Cierto día ella le dice que lo deja porque “lo han visto con otra…” y entonces, como era de esperar, él le pegó por primera vez.
La respuesta de ella fue “definitiva”: lo dejó… y… >(“lo siento muchísimo…”, “No sé cómo pude”, “Estoy muy arrepentido…” “Antes de tocarte me corto las manos…”) han vuelto a estar juntos.
Cuando su amiga le preguntó por qué había vuelto con él, ella le contestó que “él ha cambiado”, que “era el mejor mes de su vida”, que “eran malos prontos que él tenía” y que “él la quiere” y que “nunca volverá a maltratarla”…

* * *
Son 17 años... ¿Qué vida le espera?

“Siempre he vivido el mundo de él…”
Todo maltratador es un torturador que persigue el dominio racional y emocional de su víctima. Este dominio sólo es posible si destruye su autonomía, y esta destrucción se alcanza cuando el maltratador consigue aislar a su víctima de sí misma y de los demás.
Pero ¡ojo!, este dominio no es completo si la víctima no manifiesta una sumisión consentida, e incluso deseada. Lo que provoca que el fenómeno del maltrato sea de larga duración.
¿Cómo es posible que esto suceda?

“Tú aguanta, tú aguanta. Todas las mujeres tenemos una cruz que llevar…”
A lo largo de nuestros primeros años de existencia todos aprendemos a comunicarnos con los demás mediante la interacción con nuestros padres, hermanos, amigos, profesores, etc. Además de adquirir estructuras comunicacionales que nos permiten discriminar contextos, y establecer relaciones significativas con los demás, aprehendemos una serie de valores que configuran emocional y cognitivamente nuestro universo significativo.
Es decir, los individuos no nacemos en un espacio vacío, sino en el seno de una cultura que nos proporciona todos los elementos estructurales a partir de los cuales nos convertimos en individuos socialmente hábiles. El punto de vista que estamos estableciendo aquí es muy sencillo: los seres humanos interactuamos en el mundo teniendo como horizonte interpretativo una “visión” de lo que es y/o debe ser la realidad. De lo que son y deben ser nuestras relaciones con los demás, etc. Lo que hace que nuestros modos de actuar en el mundo no sean independientes de nuestros modos de pensarlo y valorarlo, Pero estos modos tienen que ver más con las emociones (imágenes) que con las “razones”. Al final, con este complejo mecanismo, dotamos de significado no sólo al mundo en el que voy a actuar, sino a la totalidad de las relaciones que vamos a establecer en él (y que espero que él vaya a establecer conmigo), de tal modo que las estructuras comunicacionales se articulan como modos connaturales de significar nuestras relaciones.
El ejemplo de todo esto se pone de manifiesto en lo que llamo síndrome del Clan y Síndrome de Eloísa (véase mi libro La soledad de Mae. Una investigación antropológica de la violencia doméstica), un conjunto de síntomas que determinan la conducta significativa de las mujeres en interacción con los hombres, desde una perspectiva doble: por un lado desde el sistema de valores que representa la feminidad en relación con la masculinidad, en el contexto de la familia, esto es: la mujer como esposa y como madre y, desde otro lado, desde el sistema de valores que representan ese oscuro y luminoso sentimiento que llamamos amor. Por supuesto ambos sistemas de valores son interdependientes.
Además, todo este contexto cultural no es independiente de nuestra propia naturaleza: fisiológica y evolutiva, que tiende a conformar relaciones de dependencia bioquímica e instintiva.

“Quería seguir con él, porque quitando los palos, que ya era una cosa gorda, en lo demás no era mala persona… Quería ser una familia normal”
Nuestro sistema de relaciones, por tanto, hunde sus raíces en lo más profundo de nuestro ser biológico y cultural y es en este contexto desde donde el maltratador opera para someter a su víctima a un proceso de dominación.
El proceso se puede expresar a través de un esquema de dominación psicológica (Véase, Herman "Cautivas" en Cárcel de amor, 2005, o Leonore Walker, 1979) en el que la víctima es sometida a un contexto emocional patógeno: temor (a que la mate)/gratitud (porque le perdona la vida); degradación (porque controla su cuerpo)/exaltación (porque atenúa dicho control) y violación axiológica (porque obliga a la víctima a traicionar todo su sistema de valores).
Pero este esquema no es exclusivo del maltrato doméstico, sino que es el mismo que utilizan los secuestradores políticos, las redes de prostitución, las sectas y, como no, los maltratadores domésticos.
Ahora bien, en la violencia doméstica la víctima no es hecha prisionera a través de la violencia, sino mediante el amor (un fenómeno biológico/cultural), y no es mantenida en prisión mediante cadenas y rejas, sino mediante los valores culturales de la familia.
Como el sistema complementario (dominio/sumisión) bajo el que se organizan nuestras relaciones domésticas, centra emocionalmente a la víctima entorno a las funciones que les son propias en ese sistema de relaciones (esposa/madre), el maltratador centra su persuasión en los valores que sustentan estas relaciones hasta que consigue que para la víctima la unidad básica de supervivencia emocional y cognitiva, sea ella y su maltratador. Y desde aquí, la relación doméstica se vuelve patógena.
En efecto, en toda la relación con el maltratador, la víctima está sometida siempre a un contexto triple de interpretación que tiene que conjugar: el de lo que espera y desea de su relación amorosa (el amor no puede ser violencia); el de lo que se le exige de su condición de madre y de esposa (la familia es su esfera de responsabilidad) y el de la conducta de dominación del maltratador (que no es deseada pero sí esperable).
En esta situación intracontextual, una paliza no es significada como una conducta agresiva, inmoral y delictiva que imposibilita una relación; sino como una conducta “excepcional” motivada por causas ajenas a la propia relación (enfermedad, drogas, exceso de amor…) y que puede ser corregida a través del cariño, la comunicación, etc.
Con el paso del tiempo, esta conducta es normalizada por la víctima (ve la relación a través de los ojos de él), produciendo un sistema morboso de relaciones, tanto desde una perspectiva física como moral, en el que ésta pierde su autonomía (“Siempre he vivido en el mundo de él…”); y configura sus experiencias vitales, incluidas las de sufrimiento, a través de las pautas que marca su agresor (“Pero yo siempre tenía la esperanza de que cambiara… Desde la puerta del juzgado 2 ó 3 veces: “Por favor, no me dejes…”. Y he vuelto”).Llegados a este punto, la dominación completa se ha producido y la víctima se abandona a sí misma…, (“Un domingo, en la playa, me dio una paliza enorme. Salí como pude de la casa y vi unos policías…, pero no pude denunciarlo”).


¿Cuándo vamos a empezar a tomarnos el asunto en serio y crear modelos efectivos de PREVENCIÓN?...


domingo, 15 de junio de 2008

A propósito de "miembras" y programas educativos

Una caso verídico:
“Hace unos meses, una alumna de bachillerato se echaba a llorar porque no podía aprobar el curso (nunca antes había suspendido). Al terminar la clase, me reuní con ella para conocer cuál era el problema, y entre sollozos me dijo que no podía estudiar porque sólo quería estar con su novio. Que cuando no estaban juntos, lo echaba de menos y sólo podía pensar en él…” Imagínense el resto.
Demasiada endorfina operando en el organismo, demasiada dopamina circulando por el riego sanguíneo, demasiados modelos mitológicos colgando del deseo, demasiados intereses lastrando nuestras conductas…
En pleno S XXI qué poco sabemos de nosotros como individuos y como comunidad. Y mientras el estado de la cuestión continúa así, en el mismo punto que hace milenios, nos ponemos a discutir cuestiones baldías acerca de “miembras” y miembros.
¿Se han preguntado alguna vez por qué las personas que disimulan con el lenguaje comienzan siempre con el término masculino? ¿No deberíamos, además, centrarnos en los porcentajes? Lo justo sería que a cada sexo le correspondería un 50% de inicio en toda enumeración genérica.
Seamos serios, por favor.
Les puedo asegurar que a mi alumna poco le importaba si ella era “miembra” o si su novio era miembro… Simplemente estaba dispuesta a dejar de ser sí-misma, por ser para-él. Y por desgracia esta situación es bastante cotidiana entre nosotros: en colegios, institutos, universidades, mercados, gimnasios… En definitiva, a ras de suelo y no a vuelo de Real Academia.
Ya dije en un artículo anterior que le daba un voto de confianza al nuevo Ministerio, y quiero mantenerlo, aunque debo decirle a la ministra (con toda humildad), que el problema de la violencia doméstica (que no es simplemente el de las agresiones conyugales, sino el del dominio de los valores masculinos) es ESTRUCTURAL y, por lo tanto, necesita de medidas del mismo nivel que ayuden a solucionarlo, o al menos paliarlo.
Por mucho que usted lo desee, lo cual le honra, no va a poder solucionar los problemas de ser mujer en el mundo de un día para otro: es una cuestión de generaciones, pero lo que no debe hacer es desviarlo a cuestiones marginales.
Si es necesario cambie de asesores, pero no convierta el problema de la igualdad en un circo, porque en estas pistas las atracciones son siempre fatales. Hay que tener paciencia y saber muy bien qué se quiere hacer y por qué.
Y valgan, de paso, estas mismas palabras para la Directora del Instituto de la Mujer de la Región de Murcia, a propósito del Programa Educativo para la prevención de la violencia de pareja.
¿Cree de verdad que se puede entrenar a chicas y chicos en habilidades que les permitan identificar futuras relaciones violentas? ¿Cree sinceramente que los chicos y las chicas no saben identificarlos (por sí mismas y sí mismos)? ¿Cree que modificar modos-de-ser y sentirse es lo mismo que modificar conductas? ¿Cree que el aprendizaje y el aprehendizaje siguen los mismos patrones? ¿De verdad cree que es tan sencillo?
Llevo varios años trabajando con alumnas (¿o tocaba –os? Vaya no lo recuerdo), incluso con la chica cuyo ejemplo he puesto al principio. Varios años (investigando) en los que han leído historias, visto documentales, películas, power-point. Han discutido, peleado, contestado, argumentado, etc. Y después de muchos años de investigación estoy en condiciones de poder afirmar que, por desgracia, la cuestión no se puede reducir a un “taller de literatura”.
Este programa que ustedes presentan es puro artificio: 12 sesiones para ¿combatir el maltrato?; para que los alumnos generen ¿autoconceptos?; para que conozcan ¿los valores de uno mismo? y su cuerpo con ¿las intuiciones?; para que las chicas ¿sepan no implicarse?
Quizás sirva para justificar algún tipo de gestión política, pero lo que evidencia es que no tienen ni idea de lo que están hablando.
Como ya le informé a usted (¿Recuerda que le propuse un programa de intervención a gran escala y dijo que ya me llamaría? Todavía estoy esperando), intervenir en Educación, si se quiere hacer con seriedad y rigor, sólo es posible a través de programas de aplicación estructural, que exigen la transformación de los currículos concretos de las asignaturas, para que la cuestión de la violencia doméstica y de la situación de la mujer en la sociedad tenga una autonomía propia y no sea un asunto de transversalidad ni de talleres colaterales. Asimismo, se necesitan modelos de intervención para tratar la cuestión en las tutorías de la ESO y a través de las APAS.
Precisamente todo lo que le propuse hacer sin obtener respuesta por su parte.
Les guste o no, y esto va para las dos, la lucha por la igualdad no pasa por publicitarse a sí mismas, sino por desarticular y combatir las estructuras complementarias (dominio/sumisión), sobre las que se configuran nuestros modos de sentirnos y pensarnos en el interior de las relaciones domésticas (familiares).
Es así de largo y así de complicado. Una ardua tarea en la que se deben implicar todas las instituciones en una labor conjunta y constante.
Si están por la labor, colaboren, organicen, dirijan…Si no, no estorben por favor.

lunes, 28 de abril de 2008

Ministerio de Igualdad

Tras la formación del nuevo gobierno, hay dos ministerios que están trayendo cola: el de Defensa y el de Igualdad. Los motivos parecen distintos, aunque en el fondo sean los mismos.
No voy a entrar a hacer ningún comentario acerca de los episodios intestinales de individuos de la calaña de Berlusconi, obispos italianos, “copes” y similares. Ni quiero, ni debo, ni me apetece, ni se lo merecen. Queda zanjada, pues, la cuestión.
Ahora bien, si deseo hacer algún comentario acerca del Ministerio de Igualdad, y no sobre su titular, a la que no conozco ni como persona ni como política, aunque imagino que será muy competente, dado su nombramiento.
En general, estoy escuchando opiniones desfavorables de la gente, motivadas por un desconocimiento muy grande del problema, pero aún así permanece en mí la sensación de que quizás las funciones se podrían haber desarrollado desde la vicepresidencia. Ahora bien, reconozco mi ignorancia respecto a sus funciones y, por tanto, voy a tomar como punto de partida el hecho de que la vicepresidencia no podría hacerse cargo de un problema de tan grandes dimensiones.
Así pues, voy a intentar contestar desde aquí a todos los escépticos.
¿Hay una necesidad real para la creación de un Ministerio de Igualdad, o responde, más bien, a medidas propagandísticas?
Desconozco cuál es la intención del presidente Zapatero y de sus asesores. El tiempo lo dirá y como siempre pondrá a cada uno en su sitio, aunque sea éste un absurdo consuelo en el que se aglutinan las oportunidades perdidas.
Mi opinión personal y autorizada, si se me permite el exceso, ya que llevo muchos años investigando la violencia de género, es que este Ministerio SÍ es necesario. Muy necesario ética, política, filosófica y socialmente.
Pero para ver esta necesidad hay que reconocer previamente que la violencia de género es un problema real que existe en una sociedad complementaria (domino/sumisión), en la que las mujeres son y están en dependencia de lo masculino: como personas, esposas y madres.
Y precisamente, este reconocimiento es el primer gran obstáculo que debe vencer el nuevo Ministerio. Nada fácil, por cierto, ya que tiene los datos en contra: sólo el 2,6% de la población mayor de 18 años, reconoce que la violencia doméstica es un problema grave en España; y apenas un 0,32% considera que la mujer tenga problemas en la sociedad actual. Pero estos datos, que no aparecen en el preámbulo de ningún proyecto o análisis, de la situación de la mujer en la sociedad española (han sido extraídos por mí a partir de las encuestas de población realizadas por el CIS desde 2001 hasta 2007), son tan “elevados” porque incluyen las opiniones de las mujeres, que si vemos los relativos exclusivamente a los hombres: la otra parte del problema, que siempre se nos olvida, la situación es para echarnos a llorar: por lo menos algunos, porque a la inmensa mayoría les trae sin cuidado.
Dado este punto de partida, y dado que va a ser mirada con lupa, es muy importante que la ministra tenga muy claro cuándo, cómo, dónde y por qué. Ya que en este gravísimo problema, que apunta en última instancia a las más profundas estructuras de la condición femenina, están involucrados valores económicos, religiosos, morales, jurídicos y políticos. Por esta razón, el nuevo Ministerio tiene que servir de aglutinante, guía y contexto para otros ministerios e instituciones: Economía, Trabajo y Asuntos Sociales, Educación, Justicia, Sindicatos, Patronal, medios de comunicación…, a los que hay que dirigir con respecto a la cuestión femenina, y de los que hay que reclamar una acción conjunta a corto, medio y largo plazo.
Para llevar a cabo esta ingente tarea, los objetivos del Ministerio de Igualdad tienen que ser muy claros y concisos, debiendo abarcar desde la más inmediata intervención, para proteger a las víctimas y rehabilitar a víctimas y agresores (si es posible), hasta el desarrollo de valores sociales en los que se defienda la autonomía de la condición femenina con respecto a la masculina. Y todo esto con el objetivo final (por muy utópico que resulte), de construir una sociedad en la que las relaciones entre mujeres y hombres sean de reciprocidad.
Los pasos a seguir (es una sugerencia fruto de 6 años de investigaciones antropológicas):
- Desmontar la condición complementaria del matrimonio y acentuar la unidad doméstica como sistema de relaciones sociales.
- Manifestar la relación intrínseca existente entre los modelos complementarios de familia y la situación de la mujer en la sociedad.
- Mostrar que la violencia de género es un fenómeno cultural y universal que conlleva maltrato psicológico, económico y sexual, y que el feminicidio es su manifestación externa.
- Incorporar la condición femenina como contenido específico en los currículos de la Enseñanza Secundaria.
- Generar estrategias que incidan sobre los hombres como parte del problema y de la solución.
- Desarrollar campañas permanentes e inteligentes para elevar la conciencia de los individuos.
- Proporcionar unas bases a los especialistas, para la asistencia social integrada de víctimas y agresores.
- Dotar a víctimas y agresores de los contenidos necesarios para realizar terapias integrales y efectivas de recuperación.
- Ofrecer al sistema jurídico los fundamentos necesarios para que las sentencias expresen una concepción integrada de la violencia doméstica.
A partir de este momento –invito a la utopía-, todos debemos intentar colaborar con nuestras opiniones y actitudes, para hacer posible un mundo sin violencia de género. Y yo desde aquí estoy dispuesto a seguir trabajando en ello.
Buena suerte, Sra. Ministra.

viernes, 21 de marzo de 2008

La cuestión femenina (Premios 8 de marzo)

Permítanme que les escriba el discurso que iba a leer con motivo de la concesión del premio al “Hombre Murciano del año que ha destacado por su trabajo a favor de la igualdad entre mujeres y hombres” otorgado por el Instituto de la Mujer.
Un discurso que iba a leer el día 8 de marzo en el Auditorio cuando me diesen el premio, pero que no voy a poder leer el día 17 en el Palacio de San Esteban, por cuestiones de protocolo (Ya no hay nada que ganar).
“Quiero aprovechar este lugar público de privilegio en el que me encuentro hoy, para darle las gracias a todas aquellas personas como Charo de CCOO, Pepa de UGT y Alicia del STERM, y a todas las asociaciones anónimas que, más allá de las fechas señaladas en nuestro calendario, trabajan todos los días del año en favor de la autonomía de las mujeres y en la defensa de sus Derechos a la paz, a la seguridad, a la integridad, al desarrollo y a la dignidad.
Quiero deciros a todas y a todos que hoy, como ayer y como mañana, es un día que debe ser señalado en el calendario con letras rojas. Es importante. Es necesario. Es una deuda que todos tenemos con ELLAS. Las que no están. Las que aun estando no sabemos hasta cuando estarán.
Hoy, día 25, 8 ó 17 de marzo, la memoria de nuestras muertas, que todavía no es memoria histórica, y esperemos que jamás deba ser exigido dicho reconocimiento, nos lo pide como pago de un silencio que se ha construido a través del sufrimiento continuo de muchas mujeres que han visto y siguen viendo conculcados todos sus derechos fundamentales, por el simple hecho de ser lo que son: MUJERES.
Despertamos con una noticia: “El suicidio es la principal causa de muerte entre las mujeres de 30 a 34 años”, que pasa inadvertida en el frenesí de la inmediatez de la política contemporánea. Esa mala política que se acaba en el ejercicio de su propia manifestación y que, por tanto, no entiende de derechos fundamentales ni de proyectos a largo plazo.
Pero no culpemos sólo a nuestros políticos, por infames que estos nos puedan parecer, pues al fin y al cabo no son otra cosa que nuestro propio reflejo hecho público. No son otra cosa que nosotros mismos con poder.
El estudio continúa y afirma que la causa del suicidio radica en la depresión que produce el hecho de intentar vivir la feminidad en un mundo de exigencias masculinas.
Finalmente se cierra la noticia constatando, que una de cada tres mujeres (de un total de 1600) pide ayuda al médico por ser víctima de violencia doméstica.
Y seguimos mirando hacia otro lado, como si no fuese con nosotros, ignorando el silencio trágico que rodea a todas las víctimas de maltrato, cuya presencia se manifiesta a través de titulares necrológicos en las noticias, frías estadísticas anuales y efímeros proyectos políticos que sólo aparecen en período electoral: ¡Una mujer, un voto! ¿Cuántos votos vale una mujer víctima de violencia de género?
Por desgracia nada de esto me es ajeno. Son ya 16 años estudiando el fenómeno de la violencia doméstica, y todo lo que está ocurriendo era previsible y por desgracia irá a peor.
Las mujeres siguen sin tener historia, sólo se les reconoce el cuerpo y éste está encadenado a unos valores de dominación masculinos que sirven de referencia y ante los que sólo cabe la sumisión, o por lo que vemos, también el suicidio.
Los problemas derivados de la condición femenina en la sociedad siguen sin ser (re)conocidos: ni por hombres, ni por mujeres; ni por jóvenes, ni por mayores. ¿Cómo solucionar un problema que “no existe”?
Y aún así, no le importa a nadie más allá del espectáculo sangriento de la noticia.
¿Hasta cuándo vamos a seguir siendo cómplices de tantas muertes y sufrimiento?
Como ciudadano, como hombre, como persona, como sujeto ético y político quiero exigiros que hagáis de la causa de la defensa de la mujer una causa ética y política propia. Pediros que con vuestro esfuerzo diario exijáis a los órganos competentes, a las administraciones locales, regionales y nacionales; a los políticos de todas las siglas, que también hagan de esta causa una exigencia ética y política de largo recorrido.
Porque la muerte de una sola mujer a causa de la violencia doméstica (o de género), debe hacer que sintamos una vergüenza atroz; una necesidad imperiosa de exigirnos justicia para todas las mujeres, más allá del acto concreto.
Porque la cuestión femenina es un asunto de Estado. ¿Cuándo vamos a asumirlo? ¿Cuándo se lo vamos a exigir a nuestros políticos?
Para terminar, un breve recuerdo emocionado y beligerante para todas aquellas mujeres que no pueden estar hoy con nosotros, porque han sido asesinadas o han muerto en el ejercicio de su propia condición femenina.
Tan sólo, CINCO SEGUNDOS de silencio.
Muchas gracias y recordad que con nuestro compromiso y nuestras exigencias otro mundo sí es posible.
Va por todas vosotras”.

domingo, 17 de febrero de 2008

La condición femenina: realidades estadísticas, carencias y proyectos (Respuestas a Wotan y Ksts)

Edad por/prev 07 prev 02-06
15-24 5,80/1,58 3,16
25-34 30,88/5,61 5,09
35-44 22,06/4,15/ 4,60
45-54 14,71/3,32 2,62
55-64 10,29/2,85 1,98
+ 64 16,18/2,53 2,16

Según estos datos de 2007 y de la evolución de los feminicidios desde 2002 hasta 2006 (Centro Reina Sofía), los feminicidios han aumentado un 2,86% con respecto a la evolución desde 2003 y un 4,35% respecto al año pasado.
Como ves Wotan, estos datos no coinciden con los datos que aparecen en la página del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, al que haces referencia en tu respuesta. Los datos a los que te refieres son antiguos y de un solo año.
Además debes tener en cuenta que en los datos del “Reina Sofía” sólo aparecen feminicidios, y no estadísticas sobre la violencia doméstica, y mi investigación antropológica versa sobre la violencia doméstica, y toma los feminicidios como una manifestación extrema de aquella.
Con todos los problemas que existen en el mundo a la hora de determinar y validar los estudios sobre la violencia doméstica (Véase Jaspard M., “La violencia conyugal en Europa”, en Ockrent, C., El libro negro de la condición de la mujer, pp. 267-292, Aguilar, Madrid, 2007), se estima que en Europa, la feliz y desarrollada Europa, al menos un 10% de mujeres sufren maltrato (¡Y te aseguro que en estos datos no se incluyen los sueldos más bajos que cobran las mujeres en comparación con los hombres, los despidos por embarazos, los cuidados de los hijos y los ancianos, etc. Un estudio reciente demuestra que las mujeres a partir de los 45 años están más enfermas, más desgastadas, que los hombres debido al estrés existencial ligado a las exigencias de su sexo).
Extrapolados a España, y en consonancia con los datos ofrecidos por el Instituto de la Mujer (Véase las estadísticas en su página Web), estamos hablando de unos 2 millones de mujeres que sufren maltrato. ¿Lo consideramos un fenómeno lo suficientemente importante como para tomar medidas globales, o lo dejamos pasar?
Por último, debo recordarte que mi investigación es antropológica y, por tanto, va más allá de la sociedad española y se centra en la violencia doméstica contra la mujer (sean inmigrantes o no), como fenómeno universal.
Llegados a este punto podríamos preguntarnos por qué no avanzamos en la lucha contra la violencia doméstica, y para verlo con un poco más de claridad, podemos analizarlo a través de los datos estadísticos. Estos datos que ofrezco son una mezcla de encuestas del CIS y del Centro Reina Sofía, en los que se analizan dos cuestiones en sí mismas y relacionadas:
1ª Los feminicidios
2ª La percepción que tenemos los españoles de la violencia doméstica y de la situación de la mujer en la sociedad, como problema social, y como problema personal.
En las tablas que yo he realizado, o bien vienen m arcadas las respuestas (8 en total, dos por pregunta): o bien están expresadas las preguntas (4 en total).

1ª PREGUNTA: ¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?
Dos respuestas:
- La violencia doméstica
- Los problemas relacionados con la mujer
2ª PREGUNTA: Principal problema que existe actualmente en España.
- La violencia doméstica
- Los problemas relacionados con la mujer
3ª PREGUNTA: ¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?
- La violencia doméstica
- Los problemas relacionados con la mujer
4ª PREGUNTA: ¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más?
- La violencia doméstica
- Los problemas relacionados con la mujer

EN DEFINITIVA, 4 PREGUNTAS Y 8 RESPUESTAS.

Tras un breve análisis se puede observar que:
1º) Con respecto a la primera tabla, los feminicidios en el ámbito doméstico han aumentado desde el 2002 al 2007.
Además hay que tener en cuenta un dato importantísimo: las cifras del primer tramo de edad están tomadas desde los 14 a los 25 años y, sin embargo, durante el 2007 la víctima más joven tenía 20 años ¡Imaginaos como aumenta la prevalencia! Deberían ajustarse mejor las estadísticas.
2º) El lugar más peligroso par la mujer es la familia (el contexto doméstico), y el agresor por excelencia es su marido.
PERFIL DE LA VÍCTIMA (ASESINADA)
Mujer de entre 25 y 44 años, casada, española con trabajo poco cualificado (Todo con más del 50% de porcentaje, menos el estado civil, que es del 41,99).
PERFIL DEL AGRESOR
Hombre de entre 25 y 44 años, casado con la víctima, español y con empleo poco cualificado (63%)
Hay que tener en cuenta que la familia sigue siendo muy considerada:
- El 85,6% están muy satisfechos o bastante satisfechos.
- El 64,6% afirman que es ideal que los dos trabajen fuera de casa, pero hay un 33,4% que no lo consideran así (la mujer en casa o menos horas fuera de casa).
Lo que provoca que no haya prevención en la misma ni control, ya que sigue siendo asociada a un espacio privado en el que sólo interfieren las relaciones individuales.
OBJETIVO: desmontar la condición sacramental del matrimonio y acentuar la unidad doméstica como sistema de relaciones sociales. (Combatir el síndrome del clan y el síndrome de Eloísa).

3º) Ni el dinero, ni los niveles culturales actúan como causa o catalizadores de la violencia doméstica, sino que inciden en la duración del maltrato.
OBJETIVO: Incorporar la condición femenina como contenido específico en los currículos de la Enseñanza Secundaria.


4º) No hay conciencia de que la violencia doméstica sea un efecto de la situación de la mujer en la sociedad.

Edad/
Respuestas
18-25 25-34 35-44 45-54 55-64 +64
1ª 3,66 2,55 3,08 2,31 2,16 3,07
2ª 0,27 0,33 0,33 0,17 0,08 0,06
3ª 0,67 0,66 0,60 0,30 0,79 1,17
4ª 0,07 0,07 0,05 0,02 0,00 0,00
5ª 0,59 0,49 0,55 0,86 1,00 0,80
6ª 0,30 0,73/ ,06 0,52 0,12 0,12
7ª 0,19 0,11 0,19 0,24 0,46 0,30
8ª 0,15 0,33 0,55 0,24 0,09 0,04

Sólo el 2,6% de la población mayor de 18 años, reconoce que la violencia doméstica es un problema grave en España. El decimosexto en España y sólo un 0,32% considera que la mujer tenga problemas en la sociedad actual.
El 0,87 % considera que la violencia doméstica es uno de los problemas más graves que le afecta, y el 0,51 % considera que los problemas de la mujer en la sociedad es uno de los problemas principales.
Además, por edades, se puede ver que sólo en la primera respuesta se destaca el porcentaje en la edad de 18 a 25 años, pero en el resto de las cuestiones, las más jóvenes se ven al margen de la situación subordinada de la mujer en la sociedad. ¡NO CONSEGUIMOS MENTALIZAR A LA JUVENTUD!, que son las futuras víctimas y agresores.
OBJETIVO: Mostrar que la violencia doméstica es un fenómeno cultural y universal (complementariedad emocional y cognitiva) que conlleva el maltrato psicológico, económico y sexual, y que el feminicidio es la manifestación externa (muy grave) de los anteriores.
No es un fenómeno ni individual, ni familiar, ni social, sino cultural y que afecta a todas las mujeres.


5º) Los hombres se encuentran bastante alejados de las cuestiones relativas a la condición de la mujer en la sociedad.

Sexo/
Preguntas
Mujeres Hombres
1ª 3,60 (7,3) 1,44 (3,4)
2ª 0,36 (1) 0,05 (0,1)
3ª 0,9 (2,3) 0,28 (0,9)
4ª 0,07(0,1) 0,009 (0)
5ª 1,00 (2,4) 0,28(0,5)
6ª 0,86 (1,2) 0,09 (0,1)
7ª 0,34(0,9) 0,06 (0,2)
8ª 0,42(0,7) 0,04 (0,1)

OBJETIVO: Hay que realizar, con toda urgencia, una investigación ad hoc en la que se pueda analizar la posición masculina en este problema.
Si no se implica al hombre no vamos a hacer nada.


6º) Se mantienen los datos sin progresar en la concienciación. Es más, se está retrocediendo desde 2004, el año de la aprobación de la Ley Integral.

Año/
Preguntas
2007 2006 2005 2004 2003 2002 2001
1ª 2,52 2,87 3,2 6,20 2,28 2,04 2,54
2ª 0,20 0,30 0,42 0,42 0,27 0,38 0,29
3ª 0,64 0,77 0,89 1,50 0,73 0,73 0,85
4ª 0,47 0,58 0,76 0,66 0,44 0,52 0, 20

Las campañas publicitarias funcionan pero tienen un alcance limitadísimo, así, durante el mes de noviembre aumentas los porcentajes de ciudadanos que consideran el problema de la violencia doméstica como uno de los problemas fundamentales de España (por ejemplo: 5,4%, ocupando el puesto 8º. La media de este año es de 2,52% y ocupa el puesto 16 de entre lo problemas de los españoles).
El año 2004 fue espectacularmente bueno para la consideración de la violencia doméstica como problema (preguntas 1ª y 3ª), pero sabemos que ese año fue el de la discusión y aprobación de la Ley de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género.
OBJETIVO: Elevar los tantos por ciento al nivel de 2004 (en las cuestiones 1y 3) y elevar los porcentajes relativos a las cuestiones 2 y 4.
Para ello debemos desarrollar campañas permanentes e inteligentes, que se dirijan a los distintos niveles de población (estudiantes de Secundaria; estudiantes Universitarias; mujeres trabajadoras dentro del hogar; mujeres trabajadoras fuera y dentro del hogar; empresas;…).


PD: Respuesta a Ksts
Vayamos por parte.
Ante todo quiero saludarte (Ksts) y agradecer tu participación en este blog.
Lo primero que debemos tener muy claro es que no es lo mismo tendencia que forma de organización.
Se puede decir perfectamente que como animal social el ser humano y tiene una tendencia natural (instintiva) a organizarse, ahora bien, a diferencia del elefante, en el que su tendencia y su forma de organización coinciden, no ocurre lo mismo con el ser humano, ya que la forma de organización depende de la comunidad (cultura) en la que se haya inscrito, aun cuando la tendencia sea la misma.
Por esta razón, no es lo mismo ser madre en España que serlo en Afganistán. Y no es lo mismo ser madre en un Estado, que serlo en una comunidad de cazadores-recolectores. Y tampoco es lo mismo ser madre en un sistema patrilineal que en uno matrilineal, etc. Sin embargo, ser “madre” elefante es lo mismo (con las mínimas variaciones que podría implicar un entorno muy específico).
Por otro lado, la familia es una forma de organización, y una de sus funciones principales consiste en conformar la intersubjetividad (los modos-de-ser) de los individuos que pertenecen a un sistema social dado.
Y estos modo-de-ser son los que aprehendemos en la comunidad de la que formamos parte.
Por ello, a lo largo del aprendizaje de los individuos, estos no solo aprenden normas, patrones, valores y representaciones, sino que además aprehenden modos y vías de transmisión (complementarias, en el caso que nos ocupa) de los mismos como condición de estabilidad y desestabilización del sistema, y como punto de identificación de lo biográfico y lo colectivo, de la subjetividad y la intersubjetividad.