lunes, 28 de abril de 2008

Ministerio de Igualdad

Tras la formación del nuevo gobierno, hay dos ministerios que están trayendo cola: el de Defensa y el de Igualdad. Los motivos parecen distintos, aunque en el fondo sean los mismos.
No voy a entrar a hacer ningún comentario acerca de los episodios intestinales de individuos de la calaña de Berlusconi, obispos italianos, “copes” y similares. Ni quiero, ni debo, ni me apetece, ni se lo merecen. Queda zanjada, pues, la cuestión.
Ahora bien, si deseo hacer algún comentario acerca del Ministerio de Igualdad, y no sobre su titular, a la que no conozco ni como persona ni como política, aunque imagino que será muy competente, dado su nombramiento.
En general, estoy escuchando opiniones desfavorables de la gente, motivadas por un desconocimiento muy grande del problema, pero aún así permanece en mí la sensación de que quizás las funciones se podrían haber desarrollado desde la vicepresidencia. Ahora bien, reconozco mi ignorancia respecto a sus funciones y, por tanto, voy a tomar como punto de partida el hecho de que la vicepresidencia no podría hacerse cargo de un problema de tan grandes dimensiones.
Así pues, voy a intentar contestar desde aquí a todos los escépticos.
¿Hay una necesidad real para la creación de un Ministerio de Igualdad, o responde, más bien, a medidas propagandísticas?
Desconozco cuál es la intención del presidente Zapatero y de sus asesores. El tiempo lo dirá y como siempre pondrá a cada uno en su sitio, aunque sea éste un absurdo consuelo en el que se aglutinan las oportunidades perdidas.
Mi opinión personal y autorizada, si se me permite el exceso, ya que llevo muchos años investigando la violencia de género, es que este Ministerio SÍ es necesario. Muy necesario ética, política, filosófica y socialmente.
Pero para ver esta necesidad hay que reconocer previamente que la violencia de género es un problema real que existe en una sociedad complementaria (domino/sumisión), en la que las mujeres son y están en dependencia de lo masculino: como personas, esposas y madres.
Y precisamente, este reconocimiento es el primer gran obstáculo que debe vencer el nuevo Ministerio. Nada fácil, por cierto, ya que tiene los datos en contra: sólo el 2,6% de la población mayor de 18 años, reconoce que la violencia doméstica es un problema grave en España; y apenas un 0,32% considera que la mujer tenga problemas en la sociedad actual. Pero estos datos, que no aparecen en el preámbulo de ningún proyecto o análisis, de la situación de la mujer en la sociedad española (han sido extraídos por mí a partir de las encuestas de población realizadas por el CIS desde 2001 hasta 2007), son tan “elevados” porque incluyen las opiniones de las mujeres, que si vemos los relativos exclusivamente a los hombres: la otra parte del problema, que siempre se nos olvida, la situación es para echarnos a llorar: por lo menos algunos, porque a la inmensa mayoría les trae sin cuidado.
Dado este punto de partida, y dado que va a ser mirada con lupa, es muy importante que la ministra tenga muy claro cuándo, cómo, dónde y por qué. Ya que en este gravísimo problema, que apunta en última instancia a las más profundas estructuras de la condición femenina, están involucrados valores económicos, religiosos, morales, jurídicos y políticos. Por esta razón, el nuevo Ministerio tiene que servir de aglutinante, guía y contexto para otros ministerios e instituciones: Economía, Trabajo y Asuntos Sociales, Educación, Justicia, Sindicatos, Patronal, medios de comunicación…, a los que hay que dirigir con respecto a la cuestión femenina, y de los que hay que reclamar una acción conjunta a corto, medio y largo plazo.
Para llevar a cabo esta ingente tarea, los objetivos del Ministerio de Igualdad tienen que ser muy claros y concisos, debiendo abarcar desde la más inmediata intervención, para proteger a las víctimas y rehabilitar a víctimas y agresores (si es posible), hasta el desarrollo de valores sociales en los que se defienda la autonomía de la condición femenina con respecto a la masculina. Y todo esto con el objetivo final (por muy utópico que resulte), de construir una sociedad en la que las relaciones entre mujeres y hombres sean de reciprocidad.
Los pasos a seguir (es una sugerencia fruto de 6 años de investigaciones antropológicas):
- Desmontar la condición complementaria del matrimonio y acentuar la unidad doméstica como sistema de relaciones sociales.
- Manifestar la relación intrínseca existente entre los modelos complementarios de familia y la situación de la mujer en la sociedad.
- Mostrar que la violencia de género es un fenómeno cultural y universal que conlleva maltrato psicológico, económico y sexual, y que el feminicidio es su manifestación externa.
- Incorporar la condición femenina como contenido específico en los currículos de la Enseñanza Secundaria.
- Generar estrategias que incidan sobre los hombres como parte del problema y de la solución.
- Desarrollar campañas permanentes e inteligentes para elevar la conciencia de los individuos.
- Proporcionar unas bases a los especialistas, para la asistencia social integrada de víctimas y agresores.
- Dotar a víctimas y agresores de los contenidos necesarios para realizar terapias integrales y efectivas de recuperación.
- Ofrecer al sistema jurídico los fundamentos necesarios para que las sentencias expresen una concepción integrada de la violencia doméstica.
A partir de este momento –invito a la utopía-, todos debemos intentar colaborar con nuestras opiniones y actitudes, para hacer posible un mundo sin violencia de género. Y yo desde aquí estoy dispuesto a seguir trabajando en ello.
Buena suerte, Sra. Ministra.

viernes, 21 de marzo de 2008

La cuestión femenina (Premios 8 de marzo)

Permítanme que les escriba el discurso que iba a leer con motivo de la concesión del premio al “Hombre Murciano del año que ha destacado por su trabajo a favor de la igualdad entre mujeres y hombres” otorgado por el Instituto de la Mujer.
Un discurso que iba a leer el día 8 de marzo en el Auditorio cuando me diesen el premio, pero que no voy a poder leer el día 17 en el Palacio de San Esteban, por cuestiones de protocolo (Ya no hay nada que ganar).
“Quiero aprovechar este lugar público de privilegio en el que me encuentro hoy, para darle las gracias a todas aquellas personas como Charo de CCOO, Pepa de UGT y Alicia del STERM, y a todas las asociaciones anónimas que, más allá de las fechas señaladas en nuestro calendario, trabajan todos los días del año en favor de la autonomía de las mujeres y en la defensa de sus Derechos a la paz, a la seguridad, a la integridad, al desarrollo y a la dignidad.
Quiero deciros a todas y a todos que hoy, como ayer y como mañana, es un día que debe ser señalado en el calendario con letras rojas. Es importante. Es necesario. Es una deuda que todos tenemos con ELLAS. Las que no están. Las que aun estando no sabemos hasta cuando estarán.
Hoy, día 25, 8 ó 17 de marzo, la memoria de nuestras muertas, que todavía no es memoria histórica, y esperemos que jamás deba ser exigido dicho reconocimiento, nos lo pide como pago de un silencio que se ha construido a través del sufrimiento continuo de muchas mujeres que han visto y siguen viendo conculcados todos sus derechos fundamentales, por el simple hecho de ser lo que son: MUJERES.
Despertamos con una noticia: “El suicidio es la principal causa de muerte entre las mujeres de 30 a 34 años”, que pasa inadvertida en el frenesí de la inmediatez de la política contemporánea. Esa mala política que se acaba en el ejercicio de su propia manifestación y que, por tanto, no entiende de derechos fundamentales ni de proyectos a largo plazo.
Pero no culpemos sólo a nuestros políticos, por infames que estos nos puedan parecer, pues al fin y al cabo no son otra cosa que nuestro propio reflejo hecho público. No son otra cosa que nosotros mismos con poder.
El estudio continúa y afirma que la causa del suicidio radica en la depresión que produce el hecho de intentar vivir la feminidad en un mundo de exigencias masculinas.
Finalmente se cierra la noticia constatando, que una de cada tres mujeres (de un total de 1600) pide ayuda al médico por ser víctima de violencia doméstica.
Y seguimos mirando hacia otro lado, como si no fuese con nosotros, ignorando el silencio trágico que rodea a todas las víctimas de maltrato, cuya presencia se manifiesta a través de titulares necrológicos en las noticias, frías estadísticas anuales y efímeros proyectos políticos que sólo aparecen en período electoral: ¡Una mujer, un voto! ¿Cuántos votos vale una mujer víctima de violencia de género?
Por desgracia nada de esto me es ajeno. Son ya 16 años estudiando el fenómeno de la violencia doméstica, y todo lo que está ocurriendo era previsible y por desgracia irá a peor.
Las mujeres siguen sin tener historia, sólo se les reconoce el cuerpo y éste está encadenado a unos valores de dominación masculinos que sirven de referencia y ante los que sólo cabe la sumisión, o por lo que vemos, también el suicidio.
Los problemas derivados de la condición femenina en la sociedad siguen sin ser (re)conocidos: ni por hombres, ni por mujeres; ni por jóvenes, ni por mayores. ¿Cómo solucionar un problema que “no existe”?
Y aún así, no le importa a nadie más allá del espectáculo sangriento de la noticia.
¿Hasta cuándo vamos a seguir siendo cómplices de tantas muertes y sufrimiento?
Como ciudadano, como hombre, como persona, como sujeto ético y político quiero exigiros que hagáis de la causa de la defensa de la mujer una causa ética y política propia. Pediros que con vuestro esfuerzo diario exijáis a los órganos competentes, a las administraciones locales, regionales y nacionales; a los políticos de todas las siglas, que también hagan de esta causa una exigencia ética y política de largo recorrido.
Porque la muerte de una sola mujer a causa de la violencia doméstica (o de género), debe hacer que sintamos una vergüenza atroz; una necesidad imperiosa de exigirnos justicia para todas las mujeres, más allá del acto concreto.
Porque la cuestión femenina es un asunto de Estado. ¿Cuándo vamos a asumirlo? ¿Cuándo se lo vamos a exigir a nuestros políticos?
Para terminar, un breve recuerdo emocionado y beligerante para todas aquellas mujeres que no pueden estar hoy con nosotros, porque han sido asesinadas o han muerto en el ejercicio de su propia condición femenina.
Tan sólo, CINCO SEGUNDOS de silencio.
Muchas gracias y recordad que con nuestro compromiso y nuestras exigencias otro mundo sí es posible.
Va por todas vosotras”.

domingo, 17 de febrero de 2008

La condición femenina: realidades estadísticas, carencias y proyectos (Respuestas a Wotan y Ksts)

Edad por/prev 07 prev 02-06
15-24 5,80/1,58 3,16
25-34 30,88/5,61 5,09
35-44 22,06/4,15/ 4,60
45-54 14,71/3,32 2,62
55-64 10,29/2,85 1,98
+ 64 16,18/2,53 2,16

Según estos datos de 2007 y de la evolución de los feminicidios desde 2002 hasta 2006 (Centro Reina Sofía), los feminicidios han aumentado un 2,86% con respecto a la evolución desde 2003 y un 4,35% respecto al año pasado.
Como ves Wotan, estos datos no coinciden con los datos que aparecen en la página del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, al que haces referencia en tu respuesta. Los datos a los que te refieres son antiguos y de un solo año.
Además debes tener en cuenta que en los datos del “Reina Sofía” sólo aparecen feminicidios, y no estadísticas sobre la violencia doméstica, y mi investigación antropológica versa sobre la violencia doméstica, y toma los feminicidios como una manifestación extrema de aquella.
Con todos los problemas que existen en el mundo a la hora de determinar y validar los estudios sobre la violencia doméstica (Véase Jaspard M., “La violencia conyugal en Europa”, en Ockrent, C., El libro negro de la condición de la mujer, pp. 267-292, Aguilar, Madrid, 2007), se estima que en Europa, la feliz y desarrollada Europa, al menos un 10% de mujeres sufren maltrato (¡Y te aseguro que en estos datos no se incluyen los sueldos más bajos que cobran las mujeres en comparación con los hombres, los despidos por embarazos, los cuidados de los hijos y los ancianos, etc. Un estudio reciente demuestra que las mujeres a partir de los 45 años están más enfermas, más desgastadas, que los hombres debido al estrés existencial ligado a las exigencias de su sexo).
Extrapolados a España, y en consonancia con los datos ofrecidos por el Instituto de la Mujer (Véase las estadísticas en su página Web), estamos hablando de unos 2 millones de mujeres que sufren maltrato. ¿Lo consideramos un fenómeno lo suficientemente importante como para tomar medidas globales, o lo dejamos pasar?
Por último, debo recordarte que mi investigación es antropológica y, por tanto, va más allá de la sociedad española y se centra en la violencia doméstica contra la mujer (sean inmigrantes o no), como fenómeno universal.
Llegados a este punto podríamos preguntarnos por qué no avanzamos en la lucha contra la violencia doméstica, y para verlo con un poco más de claridad, podemos analizarlo a través de los datos estadísticos. Estos datos que ofrezco son una mezcla de encuestas del CIS y del Centro Reina Sofía, en los que se analizan dos cuestiones en sí mismas y relacionadas:
1ª Los feminicidios
2ª La percepción que tenemos los españoles de la violencia doméstica y de la situación de la mujer en la sociedad, como problema social, y como problema personal.
En las tablas que yo he realizado, o bien vienen m arcadas las respuestas (8 en total, dos por pregunta): o bien están expresadas las preguntas (4 en total).

1ª PREGUNTA: ¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?
Dos respuestas:
- La violencia doméstica
- Los problemas relacionados con la mujer
2ª PREGUNTA: Principal problema que existe actualmente en España.
- La violencia doméstica
- Los problemas relacionados con la mujer
3ª PREGUNTA: ¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?
- La violencia doméstica
- Los problemas relacionados con la mujer
4ª PREGUNTA: ¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más?
- La violencia doméstica
- Los problemas relacionados con la mujer

EN DEFINITIVA, 4 PREGUNTAS Y 8 RESPUESTAS.

Tras un breve análisis se puede observar que:
1º) Con respecto a la primera tabla, los feminicidios en el ámbito doméstico han aumentado desde el 2002 al 2007.
Además hay que tener en cuenta un dato importantísimo: las cifras del primer tramo de edad están tomadas desde los 14 a los 25 años y, sin embargo, durante el 2007 la víctima más joven tenía 20 años ¡Imaginaos como aumenta la prevalencia! Deberían ajustarse mejor las estadísticas.
2º) El lugar más peligroso par la mujer es la familia (el contexto doméstico), y el agresor por excelencia es su marido.
PERFIL DE LA VÍCTIMA (ASESINADA)
Mujer de entre 25 y 44 años, casada, española con trabajo poco cualificado (Todo con más del 50% de porcentaje, menos el estado civil, que es del 41,99).
PERFIL DEL AGRESOR
Hombre de entre 25 y 44 años, casado con la víctima, español y con empleo poco cualificado (63%)
Hay que tener en cuenta que la familia sigue siendo muy considerada:
- El 85,6% están muy satisfechos o bastante satisfechos.
- El 64,6% afirman que es ideal que los dos trabajen fuera de casa, pero hay un 33,4% que no lo consideran así (la mujer en casa o menos horas fuera de casa).
Lo que provoca que no haya prevención en la misma ni control, ya que sigue siendo asociada a un espacio privado en el que sólo interfieren las relaciones individuales.
OBJETIVO: desmontar la condición sacramental del matrimonio y acentuar la unidad doméstica como sistema de relaciones sociales. (Combatir el síndrome del clan y el síndrome de Eloísa).

3º) Ni el dinero, ni los niveles culturales actúan como causa o catalizadores de la violencia doméstica, sino que inciden en la duración del maltrato.
OBJETIVO: Incorporar la condición femenina como contenido específico en los currículos de la Enseñanza Secundaria.


4º) No hay conciencia de que la violencia doméstica sea un efecto de la situación de la mujer en la sociedad.

Edad/
Respuestas
18-25 25-34 35-44 45-54 55-64 +64
1ª 3,66 2,55 3,08 2,31 2,16 3,07
2ª 0,27 0,33 0,33 0,17 0,08 0,06
3ª 0,67 0,66 0,60 0,30 0,79 1,17
4ª 0,07 0,07 0,05 0,02 0,00 0,00
5ª 0,59 0,49 0,55 0,86 1,00 0,80
6ª 0,30 0,73/ ,06 0,52 0,12 0,12
7ª 0,19 0,11 0,19 0,24 0,46 0,30
8ª 0,15 0,33 0,55 0,24 0,09 0,04

Sólo el 2,6% de la población mayor de 18 años, reconoce que la violencia doméstica es un problema grave en España. El decimosexto en España y sólo un 0,32% considera que la mujer tenga problemas en la sociedad actual.
El 0,87 % considera que la violencia doméstica es uno de los problemas más graves que le afecta, y el 0,51 % considera que los problemas de la mujer en la sociedad es uno de los problemas principales.
Además, por edades, se puede ver que sólo en la primera respuesta se destaca el porcentaje en la edad de 18 a 25 años, pero en el resto de las cuestiones, las más jóvenes se ven al margen de la situación subordinada de la mujer en la sociedad. ¡NO CONSEGUIMOS MENTALIZAR A LA JUVENTUD!, que son las futuras víctimas y agresores.
OBJETIVO: Mostrar que la violencia doméstica es un fenómeno cultural y universal (complementariedad emocional y cognitiva) que conlleva el maltrato psicológico, económico y sexual, y que el feminicidio es la manifestación externa (muy grave) de los anteriores.
No es un fenómeno ni individual, ni familiar, ni social, sino cultural y que afecta a todas las mujeres.


5º) Los hombres se encuentran bastante alejados de las cuestiones relativas a la condición de la mujer en la sociedad.

Sexo/
Preguntas
Mujeres Hombres
1ª 3,60 (7,3) 1,44 (3,4)
2ª 0,36 (1) 0,05 (0,1)
3ª 0,9 (2,3) 0,28 (0,9)
4ª 0,07(0,1) 0,009 (0)
5ª 1,00 (2,4) 0,28(0,5)
6ª 0,86 (1,2) 0,09 (0,1)
7ª 0,34(0,9) 0,06 (0,2)
8ª 0,42(0,7) 0,04 (0,1)

OBJETIVO: Hay que realizar, con toda urgencia, una investigación ad hoc en la que se pueda analizar la posición masculina en este problema.
Si no se implica al hombre no vamos a hacer nada.


6º) Se mantienen los datos sin progresar en la concienciación. Es más, se está retrocediendo desde 2004, el año de la aprobación de la Ley Integral.

Año/
Preguntas
2007 2006 2005 2004 2003 2002 2001
1ª 2,52 2,87 3,2 6,20 2,28 2,04 2,54
2ª 0,20 0,30 0,42 0,42 0,27 0,38 0,29
3ª 0,64 0,77 0,89 1,50 0,73 0,73 0,85
4ª 0,47 0,58 0,76 0,66 0,44 0,52 0, 20

Las campañas publicitarias funcionan pero tienen un alcance limitadísimo, así, durante el mes de noviembre aumentas los porcentajes de ciudadanos que consideran el problema de la violencia doméstica como uno de los problemas fundamentales de España (por ejemplo: 5,4%, ocupando el puesto 8º. La media de este año es de 2,52% y ocupa el puesto 16 de entre lo problemas de los españoles).
El año 2004 fue espectacularmente bueno para la consideración de la violencia doméstica como problema (preguntas 1ª y 3ª), pero sabemos que ese año fue el de la discusión y aprobación de la Ley de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género.
OBJETIVO: Elevar los tantos por ciento al nivel de 2004 (en las cuestiones 1y 3) y elevar los porcentajes relativos a las cuestiones 2 y 4.
Para ello debemos desarrollar campañas permanentes e inteligentes, que se dirijan a los distintos niveles de población (estudiantes de Secundaria; estudiantes Universitarias; mujeres trabajadoras dentro del hogar; mujeres trabajadoras fuera y dentro del hogar; empresas;…).


PD: Respuesta a Ksts
Vayamos por parte.
Ante todo quiero saludarte (Ksts) y agradecer tu participación en este blog.
Lo primero que debemos tener muy claro es que no es lo mismo tendencia que forma de organización.
Se puede decir perfectamente que como animal social el ser humano y tiene una tendencia natural (instintiva) a organizarse, ahora bien, a diferencia del elefante, en el que su tendencia y su forma de organización coinciden, no ocurre lo mismo con el ser humano, ya que la forma de organización depende de la comunidad (cultura) en la que se haya inscrito, aun cuando la tendencia sea la misma.
Por esta razón, no es lo mismo ser madre en España que serlo en Afganistán. Y no es lo mismo ser madre en un Estado, que serlo en una comunidad de cazadores-recolectores. Y tampoco es lo mismo ser madre en un sistema patrilineal que en uno matrilineal, etc. Sin embargo, ser “madre” elefante es lo mismo (con las mínimas variaciones que podría implicar un entorno muy específico).
Por otro lado, la familia es una forma de organización, y una de sus funciones principales consiste en conformar la intersubjetividad (los modos-de-ser) de los individuos que pertenecen a un sistema social dado.
Y estos modo-de-ser son los que aprehendemos en la comunidad de la que formamos parte.
Por ello, a lo largo del aprendizaje de los individuos, estos no solo aprenden normas, patrones, valores y representaciones, sino que además aprehenden modos y vías de transmisión (complementarias, en el caso que nos ocupa) de los mismos como condición de estabilidad y desestabilización del sistema, y como punto de identificación de lo biográfico y lo colectivo, de la subjetividad y la intersubjetividad.

sábado, 19 de enero de 2008

La familia como sistema de interacción. 2º Comentario a Wotam

Para empezar quiero pedir disculpas por utilizar un lenguaje técnico. A partir de ahora intentaré simplificarlo al máximo.
Pero también quiero hacer una precisión: lo que pretendo es proponer una forma distinta de pensar las relaciones domésticas y todo lo que éstas conllevan, y por eso utilizo algunos conceptos que más que técnicos yo diría que son específicos.
Asimismo quiero señalar que toda esta discusión y su fundamentación conceptual está explicada en mi libro La soledad de Mae.
Les invito a leerlo para satisfacer toda su curiosidad y encontrar las explicaciones pertinentes.
(Asimismo, muchas cuestiones están tratadas de manera más extensa en otras entradas de este blog, sólo hay que "pinchar" y buscar).

En esta intervención voy a contestar a las cuestiones planteadas por Wotan a partir de su exposición. Toda mi contestación va a ir en letra normal, y el texto de Wotan en negrita:

Ha tocado un tema muy controvertido y difícil de analizar sin aspectos subjetivos realmente relevantes.
-Estoy totalmente de acuerdo que la institución de la familia "como persona jurídica" es una construcción cultural, ¿pero cuál es el origen y la finalidad de la familia? y en un sentido más delimitado: de la familia occidental moderna. ¿Qué concepto tiene usted de familia? Por supuesto que podríamos modificar las estructuras familiares, es más, podríamos legalizar el incesto, el abuso sexual a menores y la necrofilia, podríamos reconocer como legítimamente único el "matrimonio homosexual" o la poligamia como sistema matrimonial, pero, ¿cree que estaríamos hablando de una sociedad "estable", o más estable que la actual, a usted le interesa la estabilidad o la anarquía? ¿Qué es lo que le da estabilidad al sistema social? Esta pregunta la creo interesante para el debate.


Antes de nada, un par de pequeñas precisiones o aclaraciones.
Los ejemplos que usted pone eliminan las condiciones de posibilidad de una discusión, por cuanto contienen una carga de prevalores tremenda. ¿Por qué poner como ejemplo el incesto, el abuso sexual y la necrofilia, en vez de la educación emocional externa de los individuos; el dominio de la mujer o la unión exclusivamente contractual del matrimonio…?
Es como si nos planteásemos la cuestión de la legalidad o no de la eutanasia, y tomásemos como punto de partida para discutirlo que es comparable al asesinato. Ya estaría todo dicho…
Pero imagino que no es este su caso.
Por otro lado, no creo que sea pertinente plantear el debate en términos de estabilidad o anarquía, presuponiendo que, en el caso que nos ocupa, la familia nuclear complementaria, que es nuestro modelo, es la que proporciona estabilidad al sistema y todas las demás conducen a la anarquía. Existen sociedades, o momentos anteriores de nuestra propia tradición, que se organizan a través de otras modalidades de familia y no son más inestables que nuestra sociedad actual.

Con respecto a la familia, podemos definirla como un sistema emocional y/o racional de relaciones reproductivas/educativas y sociales/endoculturadoras, cuyas funciones son:
- Proporcionar subsistencia material a los individuos.
- Controlar el acceso de los hombres jóvenes a las mujeres.
- Establecer alianzas con otros grupos (Familias extensas).
- Establecer redes de parentesco/solidaridad.
- Conformar a los individuos como sujetos socialmente aptos (aprendizaje y aprendizaje emocional y racional de los modos-de-ser intersubjetivos): Educación y endoculturación.
La primera y las dos últimas son las funciones que continúan hoy día en nuestra cultura, o al menos debería ser así.

¿Es el único modelo de familia existente?
No. En la actualidad existen muchas modalidades de familia, además de la nuclear. Los tipos que he señalado en la entrada anterior no son teóricos, sino modos de relación existentes: por ejemplo, la familia típica china es extensa, al igual que las familias rajputs del norte de la India… Las familias matrifocales son las prototípicas en Latinoamérica; en las familias negras de las ciudades norteamericanas y en la sociedad de las Antillas, entre otras. Asimismo existen familias matrifocales extensas como las de los nayar africanos;… (Por regla general, las organizaciones domésticas africanas son extensas).
Además, la poligamia se da “como mínimo, en el 90% de todas las culturas”, fundamentalmente en su modalidad poligínica (varias mujeres y un marido).

- Desde una perspectiva histórica, las primeras organizaciones humanas (cazadores/recolectores), mantenían una organización doméstica nuclear, pero (como señala Gamble) se situaban en el interior de grupos extensos reproductivos que, además, se organizaban en última instancia a través de grandes grupos regionales.
Nuestra cultura originariamente se organizaba a través de familias extensas, pero el desarrollo de los Estados, hicieron que se transformasen en nucleares, legitimando (Convirtiendo en ley) la decisión de los hijos a la hora de la elección de sus parejas en el matrimonio. ¿Por qué? Porque a los Estados no les interesa tener grandes grupos corporativos en su interior, ya que se convertirían en grupos muy activos de poder. Las grandes familias de patricios, o las familias mafiosas son ejemplos típicos…
Además, al cristianismo le interesaba tener el monopolio del matrimonio como fuente de control social, y para eso tenía que arrebatárselo a las familias extensas…
Los ejemplos son innumerables…
También es cierto que la familia nuclear está muy extendida en todas sus variedades monogámicas (y poligámicas).
La movilidad laboral, típica de todo el proceso de industrialización; los procesos de movilidad social y constitución de las urbes; los salarios escasos que dificultan la subsistencia, etc., favorecen el desarrollo de este tipo de unidades domésticas.
La conclusión: la familia nuclear no es ni más ni menos natural que otras. Todas obedecen a cuestiones culturales, políticas, económicas,…

- Difícil pregunta esa de qué es lo que le da estabilidad a un sistema social.
Podemos decir que la estabilidad es un equilibrio dinámico de todos los elementos que conforman el sistema social. Esto incluye valores, normas, principios, instituciones, condiciones materiales, etc.., incluyendo cómo se ajustan todos estos elementos a la realidad social en general y a los individuos en particular.
Yo vivo bien, me he educado en una familia nuclear y no tengo quejas… Pero conozco a personas que se han educado en familias matrifocales (mujeres viudas) y son personas como yo, no llevan ninguna marca especial. ¿Se le ocurriría a alguien sacar una ley que obligase a las viudas o viudos con hijos menores de edad a casarse de nuevo? Sería absurdo ¿verdad?
Además, el modelo de familia nuclear biparental ya es rechazado por muchas mujeres: ¿por qué tienen que cargar con un hombre? ¿Y qué pasa con los homosexuales, no son humanos…?
1. No se necesita la familia nuclear para desarrollar las funciones de endocuturación y educación… De hecho, la tan cacareada crisis de la familia occidental no proviene de un relativismo axiológico ni de modelos alternativos que socavan la estructura de lo que debería ser (en lo que nos ocupa ni hay crisis de valores, ni existe un deber ser), sino por el abandono de las funciones propias y su traspaso a las instituciones del Estado.
En una sociedad como la nuestra (de la información y del estado del bienestar), una persona sola puede desarrollar todas las funciones de la familia, sobre todo en la dimensión emocional. Lo único que hay que hacer es redefinir las competencias del Estado.
Por tanto no se debe imponer el modelo nuclear de ninguna manera. Si se hace es por cuestiones ideológicas y por mantener estatus de privilegios (Iglesia).
2. Es muy importante señalar que en Latinoamérica el modelo de familia nuclear biparental es una imposibilidad real, y los niños son educados en entornos matrifocales extensos (abuela, madre, tías…). ¿Los padres? Desconocidos.
3. Por otra parte, las estadísticas de violencia doméstica en Europa y en EEUU, por ejemplo, son tremendas (Asusta pensar en ellas). Las víctimas: las mujeres. Los agresores: sus maridos, parejas de hecho, ex-novios, ex-parejas de hecho, novios y ex-cónyuges, por ese orden (En España, de 2002 a 2006 casi el 46% de los asesinatos de mujeres los han cometido sus maridos).
En su mayoría de familias nucleares biparentales complementarias

¿De verdad hay que pensar que este es un modelo que proporciona la estabilidad social?
Si es así, debemos reconocer que la estabilidad de nuestra sociedad se levanta sobre el sufrimiento y la “sangre” de muchísimas mujeres.
Creo, sinceramente, que debemos buscar alguna alternativa.

”-Al hablar del aspecto "natural" de familia nos referimos especialmente a los vínculos biológicos, que en gran medida determinaron su formación en los tiempos primitivos y que indudablemente influyen aún en el acercamiento de la pareja que da el principio a toda la organización. Me ha parecido acertado el ejemplo sobre el incesto entre chimpancés ya que pone en evidencia la utilidad natural que se establece por instinto entre un macho y una hembra, entre un macho y sus descendientes, etc. Una complementariedad natural constituida sobre la convivencia (vida) familiar entre seres que guardan un parentesco, ¿es ésto un hábito familiar de construcción cultural o natural, o ambas?
La complementariedad es un modo estructural de interacción intersubjetiva y, por tanto, es aprehendido, conforma los modos corrientes de sentir y pensar emocionalmente el mundo en todas sus dimensiones, por lo que se puede decir que termina conformando hábitos.


-¿El deseo de constituir y pertenecer a una familia es un comportamiento natural o aprehendido, o ambas?
Si es familia, es aprehendido… No hay instinto ni genes para la conformación de las familias.
Si es tendencia reproductiva, entonces es instintivo, aunque el instinto, o la naturaleza, es posibilidad que se conforma a través de estructuras culturales: filiaciones bilaterales, ambilineales, unilineales, clanes cognaticios, patrilocalidad, avuncolocalidad, amitialocalidad, matrilocalidad, etc., son formas de parentesco, residencia y filiación que se manifiestan en distintas sociedades y que determinan los modos de relacionarse los individuos entre sí.
(Todo esto se ve muy bien en Harris, M., Introducción a la antropología general)

-Si usted dice: "De este modo la cultura arraiga en nuestra naturaleza instintiva, por lo que toda nuestra organización cultural tiene su origen en nuestra naturaleza biológica." y antes dice: "Y como es un sistema de interacción construido, no es natural (si se quiere, connatural) y puede ser modificado." Si la familia es una construcción cultural que tiene sus raíces en comportamientos naturales e instintivos, ¿cómo es posible que el sistema de interacción que lo constituye no sea natural? O es natural o no lo es, o todo es natural o nada lo es, etc. Perdóneme pero no comprendo lo que dice. Utiliza un lenguaje muy técnico.”
No es una contradicción decir que la cultura como sistema arraiga en nuestra naturaleza, o lo que es lo mismo, decir que tenemos una naturaleza cultural…esto significa que nuestras respuestas ante la realidad no son instintivas, sino creadas por nosotros, pero no hay trascendencia ni universalidad ni necesidad…
Por ejemplo:
Nadie diría que las lenguas (inglés, latín, arameo, etc.) son naturales, sino que son construcciones culturales. Pero, sin embargo, el lenguaje tiene un origen natural, en cuanto capacidad humana para la comunicación.
Del mismo modo, es absolutamente necesario entender que nuestra naturaleza es cultural, o lo que es lo mismo, que nuestra cultura tiene su origen en nuestra naturaleza… De la misma manera que los guepardos tienen la capacidad natural de correr muy rápido y la naturaleza los dota de una columna vertebral muy elástica y una cola enorme, etc., para que puedan perseguir gacelas en la sabana africana; los humanos tenemos la capacidad natural de crear normas y valores para construir nuestras relaciones intersubjetivas y la cultura nos proporciona esas normas concretas construyendo: sistemas monógamos, polígamos, nucleares, extensos,…
Por eso la familia es una CREACIÓN CULTURAL que se concreta a partir de tendencias o capacidades NATURALES.
¿QUÉ ES LO UNIVERSAL? La unidad doméstica como forma de organización intersubjetiva y la complementariedad que sirve como estructura. Ahora bien, como hemos visto al principio, los modos en que esa familia se concreta (extensa, nuclear, monoparental, matrifocal…) son PARTICULARES y responden a cuestiones políticas, económicas, axiológicas, normativas, etc.
Además, si se da cuenta, tanto en el caso de los guepardos como en el nuestro, no se da una direccionalidad lineal entre la causa (capacidad de correr…) y el efecto (tener una columna muy flexible…), sino todo un sistema de interdependencias.
Si esto lo asumimos, podemos darnos cuenta que la familia adecuada es SÍMPLEMENTE aquella que cumple unas funciones concretas en una comunidad determinada.

En mi anterior entrada me centraba en la sexualidad humana como un valor natural a la institución de la familia, y para ser más precisos, sobre diferentes argumentaciones que insisten en una pluralidad de estilos familiares sustentados dentro de prácticas sexuales marginales, ¿usted cree que la sexualidad humana está exclusivamente orientada a la procreación? ¿Por qué motivo existe el placer sexual? ¿La homosexualidad es una opción sexual natural o cultural?
La sexualidad humana no está orientada sólo a la procreación.
Los rituales, las mitologías, las costumbres, etc., a lo largo del mundo y el tiempo, nos indican que tiene profundas conexiones con los valores de las comunidades y, por tanto, con las necesidades de los sistemas sociales.
Un ejemplo:
Las tribus de Sambia (Nueva Guinea):
- Están en constante guerra de eliminación de las otras tribus.
- La tribu que hoy es tu aliada, a lo mejor no lo es mañana.
- Los recursos alimenticios son muy escasos y los espacios de supervivencia muy pequeños, por lo que la existencia de una tribu presupone la desaparición de otra.
Para sobrevivir debían:
- Mantener bajo crecimiento demográfico.
- Tener varones para formar un buen grupo de combate y no ser eliminado.
No tienen ONU, ni tribunales de Derecho Internacional, ni posibilidad de desplazamiento a otras zonas, ni tecnología que permita descubrir o plantear otras posibilidades…
¿Cómo sobrevivir?
Favoreciendo la bisexualidad entre los hombres:
- Con las mujeres sólo reproducción.
- Con los hombres, el modo-de-ser.
Sus creencias afirman que sólo el semen da la virilidad, por lo que lo masculino es lo más valioso (sólo los hombres pueden hacer otros hombres y, por tanto, guerreros). Además, un hombre nace con una cantidad limitada de semen que debe reponerse continuamente y sólo puede proporcionárselo otro hombre (desarrollo de prácticas homosexuales que crean entre los hombres unos vínculos estrechísimos muy necesarios para la solidaridad entre guerreros, y entre el grupo. Impide, por ejemplo, la traición y propicia que cualquiera esté dispuesto a dar la vida en todo momento por sus compañeros…).
Los hombres tienen grupos “secretos” en los que entran los niños nada más abandonar la infancia.
De este modo los niños sambias tienen dos nacimientos: biológico, que no tiene valor, y social/masculino, que conforma su ethos valioso.
Es un resumen pero espero que sirva de ejemplo.
De todos modos hay muchas teorías acerca de la homosexualidad, pero todas presentan graves problemas conceptuales y explicativos.
Quizás la homosexualidad sea fruto de múltiples factores, pero lo que es evidente, para el caso que nos ocupa, es que en las relaciones entre los individuos, incluso en las que se adentran en el terreno de la sexualidad, los elementos que entran en juego son múltiples y tienen que ver con las condiciones de existencia de los grupos y de los individuos.
Hay un continuo entre Naturaleza-Cultura-Comunidad-Individuo…
Con respecto al placer sexual (orgasmo) del macho humano, hay que tener en cuenta que el acto de la copulación implica:
- Peligros para los machos: enfrentamiento con otros machos.
- Un gasto enorme de energía.
El placer puede ser entendido como el mecanismo por el cual los machos minimizan los riesgos para su existencia, y se reproducen. Además de facilitar la eyaculación profunda.
En cuando al orgasmo femenino:
- Según algunos investigadores, no tiene ninguna función.
- Según, otros, tiene como función la atracción de machos, como mecanismo que favorece la promiscuidad, y entonces se protegen a las crías de ser asesinadas por lo machos, puesto que no hay certeza de paternidad.
- Para otros, tiene una función placentera para que la mujer sea atraída a la relación sexual.
- Sirve como mecanismo para que la mujer selecciones pareja. El hombre que más placer le provoque, será el que más se preocupe por ella y su descendencia.
- Sirve como señal de fidelidad sexual.
- Sirve como mecanismo para la retención de esperma.
Todas ellas han sido propuestas y ninguna explica de manera completa la función del orgasmo femenino ni sus características.
Este tema lo he tratado en el segundo libro que he escrito (Voy a empezar a buscar editoriales que lo quieran publicar).
De todos modos podemos profundizar más en sucesivas entradas.

Es curioso, por un lado mantiene una idea tradicional y conservadora de la familia, y por otro, tiene la visión de una estructura familiar absolutamente revolucionaria que proteja y desarrolle los derechos de los ciudadanos, sobre todo de las mujeres.
Es posible, pero creo que más que una concepción tradicional de la familia lo es de algunas de sus funciones y no así de su estructura complementaria.

sábado, 12 de enero de 2008

La familia "natural"

Respuesta a la cuestión planteada en la segunda entrada de Wotan: “La familia es el núcleo de toda comunidad social, pero en la vertiente actual observo una creciente desnaturalización de valores "morales" que apoyan a un concepto de familia artificial y desestructurada, como por ejemplo la existencia de diferentes centros familiares, algo que veo muy peligroso a largo tiempo junto a la incertidumbre del futuro económico para la estabilidad emocional de las familias ¿qué opinión tiene precisamente de ésto?”

La cuestión es fundamental en nuestra sociedad, aunque creo que cometemos algunos errores al plantearla.
Nadie, absolutamente nadie, debería afirmar que exista una familia natural, ni que existan valores naturales.
Tanto la familia como los valores ético/políticos que la sustentan son culturales, (Prefiero esta afirmación al concepto de artificial) y como es cultural, por definición, está organizada intersubjetivamente.
Se puede acudir, por citar mínimamente algunos ejemplos, a M. Harris (Introducción a la antropología general,…), a Murdock (Atlas etnográfico,…), a Campbell (Las máscaras de Dios,…), a Bateson ( La nueva comunicación,…), a Lévi-Strauss (Las estructuras elementales de parentesco…), a Malinowski (Sexo y represión en la sociedad primitiva…), a las propias mitologías, a Gamble (El doblamiento paleolítico de Europa), a Buss (La evolución del deseo…), a Mead (Sexo y temperamento…), a Sabater Pi, (El chimpancé y los orígenes de la cultura…) …, e incluso si se me permite la inmodestia por ponerme en el mismo párrafo, a mí mismo (La soledad de Mae...),….
La Biología, la Psicología (evolutiva), la Antropología, la Neurofisiología, la Genética…, salvo la religión y la política (los políticos son sacerdotes de “nuevo” cuño), nos ofrecen un marco interpretativo a partir del cual la familia puede ser definida como un sistema de interacción que construyen los seres humanos, para configurarse a sí mismos como individuos socialmente aptos. Y como es un sistema de interacción construido, no es natural (si se quiere, connatural) y puede ser modificado.
Ahora bien, como es estructura y tiene unas funciones tan complejas y fundamentales, su modificación implica una alteración de todo el sistema de interacciones sociales que conforma: económicas, políticas, jurídicas, etc.
Pues bien, por razones utilitarias, o por absoluta ignorancia, o por la confluencia de ambas (los intereses de unos manejan las voluntades de otros), se tiende a pensar que la familia nuclear biparental/monógama (padre, madre e hijos) que es la tradicional de nuestra cultura (con matices cronológicos, por supuesto), es la natural. Pero no mnos engañemos, aunque pueda ser argumentada, concluida, justificada, etc., no hay nada en la naturaleza que la determine como la ideal para los seres humanos, frente a las familias extensas o las monoparentales o las homosexuales.
Del mismo modo, debemos aceptar esto: que el matrimonio, no debe ser entendido exclusivamente desde la heterosexualidad ya que, desde una perspectiva cultural, existen matrimonios institucionalizados entre mujeres (matrifocales: más de dos mujeres), entre hombres, entre hermanos,… Es muy probable que alguna posibilidad más se nos haya escapado.
La clave para entender las interacciones domésticas y el papel que juegan en nuestra sociedad y las consecuencia de su modificación, pasan, por tanto, por aceptar que la familia nuclear NO ES NATURAL. (Para mayor precisión leer los autores y textos citados…)
Pongamos un ejemplo biológico muy breve:
Los estudios realizados por especialistas demuestras que entre los chimpancés, el incesto entre la hembra y su cría es muy raro, lo mismo que entre dos crías de la misma camada. Pero entre el macho y su descendencia es muy frecuente, prácticamente inevitable (J. Itani, Primates).
Esto es normal/natural entre aquellos animales sociales en los que el macho no interviene en el desarrollo de las crías.
Resulta entonces curioso que la prohibición del incesto, que se suele tomar como el elemento fundamental y natural que regula las relaciones entre machos y hembras (hombres y mujeres), sólo debe ser aplicado a las relaciones entre el macho (hombre) y su cría (hija).
Ahora pensemos que, si admitimos erróneamente con Freud, por ejemplo, que el deseo de cometer incesto está muy arraigado en las profundidades de la naturaleza humana, (el instinto empuja al ser humano lo mismo que en el resto de los animales), entonces la prohibición de esta conducta fue el primer acto cultural. De este modo la cultura arraiga en nuestra naturaleza instintiva, por lo que toda nuestra organización cultural tiene su origen en nuestra naturaleza biológica.
Si esto es verdad, entonces, todo lo que tiene carácter universal, es decir las normas o conductas generalizadas culturalmente, o los sistemas de organización generalizados (como la prohibición del incesto o la familia nuclear occidental, pongamos por caso) deben ser lo correcto cultural y naturalmente.
De este modo, si consideramos que la familia nuclear biparental es lo natural, tendemos a interpretar que es lo que debería ser, con lo que todo lo que no se ajuste a ello supone una desviación de la norma social y de la naturaleza biológica de los seres humanos: una aberración contranatura, por lo que todas esas desviaciones deben y tienen que ser corregidas, ya que provocan muchísimos perjuicios de índole colectivo e individual: individuos mal socializados, violencia doméstica, familias desestructuradas, etc. Con toda la carga emocional que conlleva esta afirmación…
Además, no nos damos cuenta que existe un resto fundamental que asumimos emocionalmente, aunque racionalmente lo rechacemos, a saber: que la complementariedad (dominio/sumisión), que es la base del sistema de relaciones intersubjetivo que determina las relaciones entre mujeres y hombres, es el fundamento de las relaciones domésticas que llamamos familia:
- Lo propio de la mujer es el ámbito doméstico (privado) y el del hombre el ámbito político (público).
- Lo propio de la personalidad de la mujer es ser madre (y esposa). Lo propio de la personalidad del hombre es ser sujeto hábil.
- Lo propio de la mujer es ser comprensiva, cariñosa, sensible. Lo propio del hombre es ser autoritario, racional, duro…
- Lo propio de la mujer son las tareas y lo del hombre el trabajo.
Etc.
Y este sistema ¡sigue funcionando en la actualidad! (Leer mi libro)

Ahora bien, si nosotros interpretamos el tabú del incesto desde una perspectiva comunitaria (de organización social), entonces nos damos cuenta que la prohibición del incesto tiene como objetivo reorganizar las conductas intersubjetivas (de los grupos humanos), y sus funciones coincidirían con las funciones de la familia:
- Evitar la endogamia.
- Controlar el acceso de los hombres jóvenes a las mujeres.
- Establecer redes de parentesco.
- Establecer alianzas…
Las funciones comunitarias nos vuelven a dar la clave de cómo interpretar correctamente la conducta humana.
No es que no seamos naturales, sino que nuestra naturaleza cultural hace que debamos plantearnos nuestros sistemas de relaciones desde otra perspectiva que asuma lo natural en interacción con lo cultural, que siempre conforma lo comunitario que hay en nosotros.
Una vez aceptado esto, debemos pensar la familia como una estructura sistémica interrelacionada en todo momento con el sistema cultural en su totalidad. Un contexto cognitivo y emocional que determina significativamente la personalidad y las conductas de los individuos en función de lo que socialmente se espera de ellos y, por eso, es inseparable de la comunidad en la que se haya inserta. De aquí que la primera afirmación nos conduzca a concluir que la familia no es el espacio privado donde los individuos desarrollan emocionalmente su existencia, sino el ámbito público de construcción del “ethos en relación con….”.
Pero esta caracterización tiene, asimismo, una dimensión negativa (en el sentido de la teoría del control y de la comunicación), porque la familia debe ser vista también, como un sistema reactivo cuya función consiste en controlar el carácter desorganizador de los individuos (que deben ser pensados como subsistemas). Es decir otra de las funciones fundamentales de la familia es “reconducir” la capacidad que tienen los individuos de reconstruir la realidad, cognitiva y emocionalmente de otro modo; con el fin de asegurar la estabilidad del sistema social.
El sistema quedaría más o menos así: la cultura es estructura y su función radica en la creación y conservación de la comunidad, que se efectúa a través de la familia.
A partir de ese momento las mujeres deben aprehender toda una serie de valores y patrones conductuales que refuerzan, al menos emocionalmente, la sumisión tanto en la interacción familiar como en la comunitaria.
Y el hombre debe, por el contrario, aprehender toda una serie de valores y patrones conductuales que refuerzan, al menos emocionalmente, el dominio tanto en la interacción familiar como en la comunitaria.
La familia se convierte en el lugar donde los individuos aprehendemos esos modos de ser.
En conclusión, el ámbito doméstico (la familia) es un sistema cultural interconectado, en el que el factor de conformación del ethos se presenta como el elemento social unificador, mediante la inclusión de los individuos en un complejo sistema mitológico (que el hombre y la mujer se complementan naturalmente, que la mujer es madre por naturaleza, que el verdadero amor es eterno, que la familia es el lugar natural de la mujer, mientras que el mundo lo es del hombre…) que determina, para empezar, las relaciones entre los dos subsistemas elementales del sistema familiar: el hombre y la mujer, de manera complementaria (dominio/sumisión).
Pues bien, el ethos complementario es el mismo que aparece con los sistemas neolíticos de los clanes y, además, nuestros modos cognitivos y emocionales de entender las relaciones de amor, se desarrollan a partir de ideales medievales (Isolda y Tristán; Eloísa y Abelardo…). ¡La familia es construida y se puede modificar!
Mientras esto ocurre, deberíamos plantearnos la posibilidad de que la sacrosanta familia occidental no esté funcionando correctamente. Creo, como investigador y como profesor, que se está produciendo una delegación por parte de los padres de las funciones que les competen.
Veamos:
¿Dónde aprende y aprehende el individuo a realizar conductas complementarias? ¿Dónde aprendemos y aprehendemos a maltratar o a sufrir maltrato? ¿Dónde se vuelve posible la violencia doméstica como manifestación probable de la complementariedad?
El lugar propio es la familia.
Por esta razón, y pese a lo que opinan los “expertos”, el gran debate hoy en día no tiene nada que ver con la aplicación, o la extensión del concepto de familia: familias nucleares heterosexuales, familias nucleares homosexuales, familias nucleares monoparentales; familias nucleares biparentales, familias extensa,…. Lo verdaderamente importante no radica en esto, sino en la renuncia a la función endoculturadora por parte de los padres y su cesión a las instituciones del Estado: Educación, Sanidad e Interior, sobre todo.
A pesar de vivir en el siglo XXI, continuamos pensando y sintiendo emocionalmente la realidad con modelos paleolíticos y medievales. Por esta razón no es difícil entender por qué el Estado (esa extraña abstracción que no es otra cosa que el modelo comunitario de la identidad subjetiva… Pero esto es otra historia que pertenece a otra investigación), que toma como punto de partida la existencia de sujetos conformados, no puede asumir las funciones correspondientes a la familia y, por eso, las estrategias para resolver determinado tipo de fenómenos que afectan cada vez más a los individuos más jóvenes de la comunidad (drogas, obesidad, anorexia, fracaso escolar, etc.), no están funcionando.
Que mi hijo bebe, fuma porros, etc., que les den charlas en los colegios e institutos y Sanidad haga campañas, sobre lo malo que es la bebida, mientras yo le dejo que con menos e 18 años esté los viernes y los sábados hasta altas horas de la noche sin control. Para eso, que los Ayuntamientos o Interior, movilicen a la Policía para que controle el consumo de alcohol en los menores.
Que mi hijo tiene una dieta alimenticia poco saludable, que les den charlas en los colegios sobre la necesidad de seguir la dieta mediterránea y hacer ejercicio, mientras yo le atiborro de bollería industrial, sólo le doy de comer aquello que el niño quiere y lo tengo todo el día en casa viendo la televisión y jugando con la videoconsola. Así, hasta el infinito.
Pero no es una cuestión de vida moderna, ni de naturaleza, es una cuestión de asumir las responsabilidades que se derivan del hecho incuestionable, de que la familia no pertenece al ámbito de las relaciones privadas, exclusivamente, sino al espacio público, ya que todos nos hacemos sujetos sociales más o menos hábiles en su seno.
Por eso, no sólo son los problemas relativos a la drogadicción, a la mala nutrición, etc., los que necesitan de la intervención de las familias para su solución, sino que además existen otros gravísimos problemas como la violencia doméstica que se originan y, por tanto, se pueden paliar, en y desde la familia. No vendría nada mal, en este sentido, campañas publicitarias dirigidas no a las víctimas de maltratos sino a sus entornos familiares.
¿Creen que el papel desempeñado por las familias en los casos de violencia doméstica que cotidianamente vemos es el adecuado? ¿Creen que si en el seno de la familia se desarrollasen sistemas de reciprocidad entre los individuos, en vez de complementarios, el maltrato sería un problema tan extendido? La familia ha sido y es un factor para la defensa de la mujer frente al hombre en general y su pareja masculina en particular . Pero, como es lógico, no estoy afirmando que desde la familia se deban recuperar estrategias violentas de coerción contra los maltratadores, sino que la familia debe ser el lugar donde las mujeres reconozcan su propia identidad y se les proteja mediante la revalorización de su autonomía frente a conductas complementarias.
Los individuos debemos aprender que la familia no es un reducto privado sino público, y en él los demás sí debemos entrometernos cuando consideremos que se está produciendo una situación de maltrato. Además, los individuos deben ser conscientes que el maltrato físico es la manifestación última de un largo proceso de maltrato emocional y, por tanto, su intromisión debe producirse mucho antes de que se desarrolle la agresión física.
Es, por tanto, la familia, el primer lugar donde hay que dar la batalla:
1º. A través la educación de los hijos, reforzando la identidad femenina en las hijas y el respeto y reconocimiento de dicha identidad en los hijos; y no haciendo hincapié en la igualdad, sino en el reconocimiento de la autonomía de la identidad femenina y la identidad masculina para, desde ahí, fomentar las relaciones recíprocas entre ellos.
2º. A través de una concepción más extensa (transformada) de la familia, mediante la cuál ésta sea pensada como esfera pública y no privada.

sábado, 5 de enero de 2008

La soledad de Mae ¡Ya en librerías!


La soledad de Mae. Una investigación antropológica sobre la violencia doméstica, de Javier Ortega Cañavate
Colección Ciencia, serie Economía, Política y Sociología 301
ISBN: 978-84-245-1135-7
Formato: 13,3 x 19,3 cm; 304 páginas
PVP: 16.00 €

Las agresiones domésticas han aumentado en España un 145% entre el año 2000 y el 2004. En la Unión Europea, al menos una de cada cinco mujeres es maltratada por su pareja. Más allá de nuestra Europa, el maltrato a las mujeres arroja unas cifras escalofriantes: 130 millones de mujeres menos en el mundo debido a la violencia doméstica que se ejerce sobre ellas, incluso antes de que nazcan.

¿No va siendo hora de plantear el problema de la violencia doméstica más allá de los modelos psicológicos y sociológicos, que se manifiestan claramente insuficientes? Este libro ofrece una forma distinta de aproximarnos al fenómeno del maltrato: desde el sistema complementario sobre el cual fundamos nuestras relaciones domésticas. A partir de una investigación antropológica a más de 600 personas, incluidas víctimas de maltrato, surge esta historia que no es ni individual ni social, sino cultural. En ella quedan al descubierto los modelos culturales que fundamentan la violencia doméstica: el Síndrome del clan y el Síndrome de Eloísa.

Este trabajo se emprende con unos objetivos muy claros: no tolerar la violencia estructural contra las mujeres como precio a pagar por mantener nuestros modos de vida; ni aceptar la muerte de una mujer por el ‘fuego amigo’ del amante; ni admitir que la familia sea un ‘territorio comanche’ donde la mujer pueda convertirse en la víctima propiciatoria.

Doctor en Filosofía por la Universidad de Murcia, Javier Ortega Cañavate ha publicado “El concepto de cismogénesis y la dinámica social” (Iberoamericana, 1997), “El fundamento estructural de la violencia doméstica” (Isabor, 2006) y “La complementariedad como contexto cultural para entender la violencia doméstica” (SAF, 2007). En 2005 fue ponente en las Jornadas sobre violencia doméstica organizadas por la Secretaría de la Mujer de CCOO y en 2006 impartió un curso a la Policía Local de Lorca sobre Violencia de género. En la actualidad escribe un blog sobre violencia doméstica (lasoledaddemae.blogspot.com), acaba de terminar El sueño olvidado de Avalón. Un ensayo sobre violencia doméstica y está elaborando un cómic sobre la historia de la mujer con la dibujante Esther Guzmán Martín.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Las víctimas como "precio asumible" por la estabilidad

Hola Wotan,
Gracias por escribir, pues últimamente estaba este blog algo parado.
Con respecto a tu intervención quiero contestarte a las tres afirmaciones que contiene:
1. No creo que debamos pensar que el problema de la violencia se trivializa en la sociedad. Más bien crreo que no se alcanza a ver sus profundas implicaciones, o no interesa política y económicamente hablando: NO SE TE OLVIDE QUE LA MUJER ES UNA COMPETIDORA PARA EL HOMBRE EN EL MERCADO LABORAL, POLÍTICO Y ECONÓMICO.
2. No es fundamentalmente una cuestión moral, como tampoco lo es psicológica y sociológica, sino que alcanza a todas las instituciones y dimensiones humanas y, además, se enreda en los aspectos más estructurales de nuestra naturaleza cultural:EL HECHO DE SER PRIMATES INFLUYE EN NUESTROS MODOS DE RELACIONES, ASÍ COMO EL HECHO DE SER ANIMALES ¨COMUNITARIOS.
3. Las organizaciones evangelizadoras (la iglesia católica, y todas las demás confesiones)están haciendo un flaco favor a la solución de este problema. Pero bueno, esto es de esperar ya que los sistemas religiosos son muy reaccionarios y esta expresión no hay que entenderla como un juicio de valor, sino que debe ser vista como una constatación de un fenómeno sistémico: LA CULTURA DEBE PROPORCIONAR LOS MECANISMOS REACTIVOS PARA QUE LA ESTRUCTURA SOCIAL SEA "ESTABLE" (EVIDENTEMENTE ES IMPORTANTE DEFINIR LA "ESTABILIDAD").
4. Mi propuesta siempre ha sido muy sencilla: la estabilidad se puede definir de otra manera, si nos organizamos de otro modo, atendiendo a otros intereses...
A lo largo de ete blog, de todas las entradas, doy una explicación para que eto pueda ser, más o menos, entendido. Y en el libro que acabo de publicar: La soledad de Mae. Una investigación antropológica sobre la violencia doméstica, , Editorial Fundamentos, está toda la explicación de una manera correcta y completa (al menos eso espero). Aunque también os digo que este es un libro maldito.
En resumen podríamos deciar que existen demasiados prejuicios y perjuicios que hacen que el problema de la violencia doméstica sea abordado desde los individuos y no desde los modos de relación de esos individuos. Pero no nos engañemos, también es una cuestión de intereses económicos y políticos: ¿A qué estamos dispuestos a renunciar para intentar solucionar el problema de violencia doméstica?
Vayamos al CIS y observemos un dato muy esclarecedor, más del 81% de los españoles seguimos considerando a la familia como lo más importante de nuestras vidas, sólo superado por la salud (86%). Y la familia no es un problema, sino una “bendición”; no es lugar de conflicto, sino de reposo; no es un espacio de hostilidad, sino de cariño…
¡Ni más de 70 muertas al año nos hacen reaccionar!
Seguimos considerando la familia como el lugar propio donde las personas nos adecuamos a lo que somos como animales y como humanos, como individuos y como ciudadanos. Es importante, esencial, originaria, fundacional y es evidente, que en ella no se puede encontrar ninguna relación con el maltrato. Porque claro, aquellas familias en las que se produce maltrato no son auténticas familias, están desestructuradas, sea lo que sea lo que esto signifique.
Pues bien, aproximarse a la familia, y más con “malas intenciones”, no es una cuestión sencilla, por tres razones fundamentales que tienen que ver con la comunidad:
1. Porque estamos hablando de un tipo muy complejo de interacción que conecta a los individuos con la comunidad a la que pertenece. En este sentido, la familia (contexto intersubjetivo), es el espacio en el que se conforman los modos de pensar y sentir emocionalmente la realidad de los individuos (que son sujetos), pero su finalidad no se agota en sí misma sino en la comunidad.
2. Porque todavía sigue siendo sacrosanta para los individuos y para las instituciones, ya que es la primera barrera conservadora que tiene la comunidad para frenar el dinamismo creador o destructivo de los individuos (subjetividad), que puede ser desarrollo pero también, desorganización, caos, etc.
3. Porque siendo un espacio emocional compuesto por “los que importan”, los mecanismos de control de las interacciones (resolución de cualquier conflicto, regulación de las tareas paternas y maternas, etc.), se llevan a cabo en el ámbito de la privacidad y del desinterés (económico, político, etc.), con lo que la comunidad se ahorra muchísimos conflictos y muchísimos mecanismos institucionales para solucionarlos.
En definitiva, se ahorra muchísimo dinero. Una bofetada de un profesor, pongamos por caso, a un niño en una escuela puede terminar requiriendo la presencia (existencia) de policía, abogados, jueces, etc., y, sin embargo, dicho acto se transforma en un castigo pedagógico si se produce en el ámbito familiar.
También podríamos referirnos al cuidado de los ancianos. ¿Pueden ustedes imaginar los gastos que las mujeres ahorran al Estado cuando se ocupan del cuidado de sus familiares mayores e incapacitados?
Complejidad, autoconservación y economía tres razones lo suficientemente poderosas para que debamos seguir hablando de la familia como una esfera privada de los individuos en la que nadie debe irrumpir. Así sus problemas, que son específicos y peculiares, comienzan y acaban entre los límites del hogar y, como hay amor, cariño, etc., la solución es una cuestión de mejorar la comunicación.
Pero bajemos de los cielos y pisemos donde los ángeles no se atreven a pisar . Es mi mundo y el suyo: un mundo de razones con pasiones y pasiones con razones, en el que las mujeres cotidianas se enfrentan diariamente a un sistema de relaciones domésticas en el que lo deseado y lo esperado configuran los dos polos entre los que se desenvuelve su existencia.
Nadie niega que haya problemas, incluso que éstos sean graves: así lo reconocen más del 77% de las mujeres a las que he investigado . ¿Qué se puede esperar de una relación amorosa-familiar?... Los sinsabores, los altercados, las discusiones, los enfrentamientos, el dolor,…aunque no deseables, son esperables en una relación. Pero no vayan a pensar que esta forma de pisar el mundo, tan real y pragmática, señala a mujeres experimentadas en los avatares de la existencia cotidiana, puesto que el 78,26% de las menores de 21 años reconocen este punto de vista como propio.
¿Y quién negaría esto?
Ya oigo voces encontradas de ángeles malintencionados y demonios ingenuos (¿o era al revés?):
Las relaciones de pareja también son de amor, comprensión, compañía, sexualidad (esto sólo lo dicen los demonios, evidentemente), etc.
¿Y quién negaría esto?
Pero…no, no sigamos por este camino, por ahora. Continúen conmigo los bienaventurados y los malintencionados; los realistas y los idealistas; los racionalistas y los sensacion(al)istas… Sean lo que sean y por qué lo sean. Ocupemos el terreno prohibido y veamos qué podemos descubrir.
Para comenzar, una pregunta: ¿Qué ocurre con el 33% restante? Simplemente, que niegan cualquier tipo de calificación negativa en lo que se refiere a las relaciones domésticas. Sí, hay momentos malos, pero estos son los que hacen crecer y fortalecer la relación. Es un tanto por ciento bastante elevado de llamémoslo: ingenuidad emocional.
A continuación, observemos a ese 94,2% de mujeres, ¡incluidas las víctimas de maltrato!, que afirman pragmáticamente que la comunicación es la solución a los problemas de las parejas. Llegando a admitir que uno de los factores de la violencia doméstica es la falta de comunicación en la pareja, que posibilita que los problemas se vayan acumulando y terminen por detonar en una situación de maltrato. Seamos osados y llamemos también a este fenómeno: ingenuidad emocional.
Y para terminar, sólo al 5,8% se les ocurre afirmar que “las historias se acaban” y que cada cuál debe tomar su propio camino.
¿Qué vicios y virtudes se ocultan tras estos modos de pensar y sentir las relaciones entre hombres y mujeres?
Una simple y compleja respuesta: la disolución de la cuestión femenina.
¿A qué me refiero? Muy simple: seguimos pensando que la violencia doméstica es una situación que tiene que ver únicamente con individuos o con sociedades denominadas machistas, y no nos damos cuenta que la cuestión femenina es, ha sido y será una cuestión de Estado: de economía, de relaciones sociales, de natalidad, de organización, de instituciones, etc., y eso es algo a lo que no queremos, ¿sabemos? enfrentarnos.
Por esta razón, construimos un sistema de valores a través del cual nos representamos un universo doméstico sustentado por tres grandes pilares:
1. La creencia de que las relaciones de pareja son propias del ámbito privado y, por tanto, alejadas de lo público. En este sentido, la familia es interpretada como una especie de limbo-paraíso, donde los individuos se transforman en un cuerpo completo e independiente, ajeno a los avatares de la existencia cotidiana y al derecho político. Como mucho entraríamos en el terreno de la moralidad.
2. La creencia de que la relación entre hombres y mujeres es, cuanto menos, emocionalmente atemporal y necesaria: hasta que la muerte nos separe, y si la relación no va bien: ¡es una cuestión de diálogo!, de compromiso, de comprensión con respecto a la relación y, si fuera necesario, de sacrificio unidireccional (en la inmensa mayoría de las ocasiones).
3. La creencia de que la violencia doméstica es un problema (y por tanto puede desaparecer y…, aquí paz y después gloria); que surge de la falta de comunicación entre los miembros de la pareja. Claro, que como es él que acaba con ella, y es ella la responsable última de la esfera doméstica, pues ya se sabe: su amor siempre está comunicando.
¿Cómo superar este estado de la cuestión?
Introduciéndonos en los arrabales de la cultura y de la naturaleza, donde los ángeles no quieren pisar y el abismo tiene nombre de mujer. El lugar propio en el que se elimina la capacidad de supervivencia autónoma de la mujer y ésta se convierte en víctima objetiva a través de un sentimiento luctuoso de lo inevitable:
“Mi madre siempre me decía: “Por tus hijos, tú aguanta por tus hijos”.
Yo no aguantaba por mis hijos. Yo aguantaba por la esperanza de que cambiara, porque yo, en el fondo, lo quería” (Palabras de una mujer víctima de malos tratos).

domingo, 16 de diciembre de 2007

El libro La soledad de Mae. Una investigación antropológica sobre la violencia doméstica

Hace un mes que no he podido sentarme a escribir en el blog, los motivos han sido diversos pero fundamentalmente han tenido que ver con cuestiones relativas a la lucha contra la violencia doméstica.
Como es normal, durante el mes de noviembre se suelen acordar de mí y tengo mucho trabajo acumulado: desde conferencias hasta entrevistas por televisión, pasando por charlas en institutos o reuniones con la Directora del Instituto de la Mujer...
Además, este año ha sido especial porque durante el mes de noviembre he tenido que vigilar la publicación de mi libro La soledad de Mae. Una investigación antropológica de la violencia doméstica, , Editorial Fundamentos, ISBN: 978-84-245-1135-7, que como es obvio, por los datos que doy, está recién publicado.
Así que si queréis,podéis comprarlo, leerlo y comentarlo en el blogg.
También he estado muy ocupadp, porque he organizado las I JORNADAS CONTRA LA VIOLENCIA DOMÉSTICA DEL IES “LLANO DE BRUJAS”20-23 NOVIEMBRE DE 2007
LLANO DE BRUJAS

Muchísimo trabajo pero, os aseguro que ha merecido la pena. Los alumnos han trabajado muchísimo (más de 60 voluntarios de ambos sexos)y las distintas actividades se han desarrollado muy bien.
Os adjunto el programa por varias razones:
1º Agradecer a todos los alumnos que han participado activamente.
2º Mencionar mi agradecimiento especial a Juana Herreo, Charo Gonzáles y Alicia Poza (STERM). A las dos primeras por sus conferencias y a Alicia por su interés y por los futuros proyectos que vamos a llevar a cabo.
3º Para comentaros que el año que viene quiero ampliar estas Jornadas a más IES de la ciudad de Murcia, de la Comunidad y de otras comunidades, por lo que pido desde aquí, personas voluntarias para desarrollar el proyecto.

PROGRAMA
MARTES 20
10,50 h.
Aulas y pasillos del IES
Performance: “ECCE MUJER”
A cargo de las alumnas de 4º de la ESO y 1º de Bachillerato

11,30 h.
Salón de actos del IES
Conferencia: “UNA APROXIMACIÓN INTEGRAL A LA VIOLENCIA DOMÉSTICA”
A cargo de Dña. Juana Herrero, Responsable del Área de la Mujer de la Concejalía de Bienestar social y Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Murcia.
12,30 h.
Debate
(Para alumnos de 4º de la ESO)

MIÉRCOLES 21
11,30 h.
Salón de actos del IES
Cine-forum y Mesa Redonda (A cargo de alumnos)
Proyección del documental “AMORES QUE MATAN”
Modera: D. Pablo Cánovas Martínez
Ponentes:
Dña. Sara Pérez Castro
Dña. Ana Hernández Zamora
D. Sergio González Sánchez
Dña. Teresa Muñoz Casanova
(Para alumnos de 1º de Bachillerato)

JUEVES 22
11,30 h.
Salón de actos del IES
Conferencia: “EL CUERPO DE LA MUJER”
A cargo de D. Javier Ortega Cañavate
Autor del libro: La soledad de Mae. Una investigación antropológica sobre la violencia doméstica.
12,30 h.
Debate
(Para alumnos de 4º de la ESO)

VIERNES 23
11,30 h.
Salón de actos del IES
Conferencia: “MEDIDAS DE PROTECCIÓN INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL ÁMBITO LABORAL”
A cargo de Dña. Charo González Martínez
Secretaria de la Mujer, Política Social y Atención a Pymes de CC.OO.
12,30 h.
Debate
(Para alumnos de 1º de Bachillerato)

Y para finalizar, he desarrollado un programa de intervención, que nombro a continuación,y se lo he propuesto al Instituto de la Mujer del Ministerio y al Instituto de la Mujer de Murcia.
Proyecto: INSTRUMENTOS SOCIOCULTURALES PARA COMBATIR Y PREVENIR LA VIOLENCIA DOMÉSTICA.
Ámbito de aplicación: INSTITUOS DE ENSEÑANZA SECUNDARIA, INSTITUTO DE LA MUJER, ASUNTOS SOCIALES y JUTICIA.
Sujetos: de aplicación: JÓVENES DE 13 A 18 AÑOS, VÍCTIMAS DE MALOS TRATOS, MALTRATADORES y TRABAJADORES CON VÍCTIMAS Y MALTRATADORES.
Intención: DESARROLLO DE LA SEGUNDA PARTE DE LA Ley 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

Como veis, el mes de noviembre ha sido muy movido...Pero para eso estamos ¿no?
Un saludo.

lunes, 8 de octubre de 2007

II Parte. Durante la Edad Media

Vamos a ver, la Edad Media es una época muy larga y compleja, aunque se pueden hacer generalizaciones (con muchos matices y pidiendo disculpas a los especialistas).
La primera, no se puede esperar mucho de una época en la que el cristianismo (paulinismo) se convierte en ideología universal en occidente.
¿Qué esperar de Eva? “capaz de matar hasta a sus propios hijos por casarse con otro al enviudar, condenación de la humanidad una vez más, que nace y muere y vuelve a nacer para que el pecado deje de ser original y se transforme en natural”.
Nada se puede esperar, porque su ethos no es fruto de una decisión sino de una naturaleza. Pero no sólo es su cuerpo el que debe ser dominado, sino también su pensamiento: la palabra cháchara incansable, e insaciable, cambiante, pervertida y pervertidora de orden natural y social.
Pero al fin y al cabo no es culpa suya ser lo que es sino creerse más de lo que es, o lo que es lo mismo no saber ser lo que es (¿te suena del feminicidio?) y, por eso debe ser protegida de sí mismo para que no ponga en peligro a los demás, debe ser custodiada.
¿Y quiénes son sus custodios? La vergüenza, la sumisión y el temor, o lo que es lo mismo: el hombre, la ley y Dios.
No me digas que el cristianismo no ofreció nada bueno a la mujer
Yo no he dicho eso, pero lo que no podemos hacer es negar la evidencia y suponer que el mito cristiano está más allá de todo lo que hemos venimos indagando hasta este momento.
¿Qué pasa: que las sociedades humanas desaparecen, que el orden político y familiar no son necesarios, que el deseo, las relaciones entre mujeres y hombres, la educación, el control de las conductas, los problemas demográficos, la economía, etc., dejan de existir?
Las funciones prototípicas de la mujer durante este periodo son las mismas que en los clanes: producir bienes que complementen la producción familiar (en este sentido son una ayuda para el hombre, que es el que produce) la crianza y la educación a los hijos (educación religiosa, por supuesto, cuando occidente se hace cristiano). Y como en los clanes, los niños son separados de sus madres cuando tienen siete años mientras que las niñas se quedaban hasta que se casaban.
Verdaderamente, no.
Siguen existiendo las mismas necesidades, siguen demandándose las mismas funciones, siguen manifestándose las mismas estructuras… Aunque cambien las narraciones.
¿Pero algo tuvo que cambiar, puesto que con el cristianismo las mujeres alcanzan una consideración que hasta entonces no tenían?
En efecto. No se puede eliminar aquello que te hace posible, aunque si debes controlarlo para que no te imposibilite.
No lo entiendo
La reinterpretación que se hace de la mujer con el cristianismo, responde a unas necesidades muy pragmáticas para el desarrollo del mismo como fuente de poder.
A finales del Imperio, la mujer avanzó, o mejor dicho, se reinterpretó, en su estatus como persona y no sólo como hija, esposa o madre de alguien. De este modo y, desde una perspectiva mitológica (II), la feminidad no es sólo Eva (cuerpo y pecadora), también es María (virgen y madre) y Magdala (arrepentida y fiel).
Y a partir de esta condición de madre y esposa, puede encontrar carta de naturaleza como individuo, en un mundo que se modela según la transcendencia.
Porque la mujer es el vehículo de transmisión del cristianismo, es su instrumento de evangelización y por tanto, de poder, por lo que debe ser protegida y alentada, aunque dentro de unos límites, a saber: aquellos que marcan su propia naturaleza corrupta y corruptora.
Además, muchas de las medidas que supuestamente mejoran las condiciones de vida de la mujer: como santificar los matrimonios monogámicos, no tiene como objeto el reconocimiento de su autonomía, sino solucionar problemas de orden político, como poner límites las alianzas entre las familias nobles para que no puedan organizarse bajo un único liderazgo, lo que puede poner en peligro la estabilidad del Estado cristiano carolingio.
¿Y en el entorno urbano en el que la mujer era trabajadora extradoméstica, cambió algo su condición?
La mujer siempre ha trabajado dentro y fuera del hogar, otra cosa es que eso se quiera reconocer o no.
Aproximadamente la mitad de los maestros artesanos carecían de oficiales, pese a las legislaciones que les obligaban a tenerlos. El trabajo era sobre todo familiar. Trabajaban el maestro y su familia.
Cuanto más trabajaba la mujer en el taller de su marido, menos lo hacía en la casa, con lo que era costumbre en las ciudades contratar a una persona que hiciese su trabajo doméstico por un salario poco importante, aunque era ella, como responsable única, la que se encargaba de organizar todo lo referente a la unidad doméstica (¿Te suena de algo?).
La mujer, por tanto trabajaba en el hogar y, además, fuera de él, siendo en ambos ámbitos una fuerza productora, competente y competitiva.
¿Era legal? No.
¿Era de dominio público? Sí.
No había problemas hasta que se transformaba en una competidora del hombre.
¿Cuándo ocurría eso?
Cuando había crisis económica y paro entre la población masculina. Entonces, no permitían el trabajo en los talleres de sus maridos y las reconducían al hogar. ¿Qué va a pasar en nuestra Europa cuando se produzca una crisis económica grave…?
La historia de la mujer y el trabajo fuera del hogar es una larga y costosa lucha en la que la mujer ha sufrido, sufre y sufrirá más que los hombres, las consecuencias de las crisis económicas porque en un mundo complementario, la resolución de los conflictos siempre beneficiará al que ejerce el dominio.
Y esto es lo mismo que ocurre hoy en día, incluso en los países nórdicos: la mujer sigue siendo la responsable y organizadora de la unidad doméstica y además trabaja fuera del hogar, pero este trabajo no es tanto un trabajo como un complemento, es más una cesión que un derecho. Por eso la temporalidad afecta más a la mujer que al hombre, la mujer cobra menos dinero que el hombre a igualdad de trabajo.
No es de extrañar entonces, que cuando se es madre se tienda a renunciar al trabajo extradoméstico.
Pero no es una cuestión natural, sino de organización política.
¿O sea, que cuando venga una época de crisis económica la mujeres pueden echarse a temblar?
En efecto, pero siempre ha sido así, no es nada nuevo.
“En el curso del XVIII, las mujeres vieron ampliarse sus posibilidades de trabajo, pero lo más sorprendente es que no bien esto ocurrió, las mujeres en busca de empleo en la nueva rama laboral se multiplicaron y los salarios cayeron. El trabajo se identificó como “trabajos de mujeres” y como tal se remuneraba. En 1762, el Directorio de Campbell en Londres asignó la categoría de trabajo de indigentes a todas las actividades de confección de ropa a cargo de las mujeres, con lo cual expuso a las afectadas a situaciones de grave necesidad y proporcionó la base de reclutamiento para la prostitución”.
Por cierto: ¿existía violencia doméstica reconocida como tal?
Que el marido maltratase a la mujer era una conducta normal y socialmente aceptada. De hecho ni en el Derecho Romano ni en el Germano, la mujer podía divorciarse de su marido por el maltrato, sólo lo podía hacer si el hombre era homicida, necromántico o violador de tumbas (Romano); si era pederasta, o si la había obligado a fornicar con otros (Derecho Germano).
Ahora bien, durante los siglos XIV y XV los tribunales atendían numerosos casos de violencia doméstica . No sólo las mujeres sino también sus familias podían poner denuncias y solicitar la disolución del matrimonio (¿Y consideramos que nuestras legislaciones son novedosas?). Lo que implica que el problema existía pero que, a diferencia de otras épocas, era reconocido como problema.
Ahora bien, en última instancia y teniendo en cuenta que como buen sistema complementario la ley y la sociedad otorgaban todo su poder al hombre, para dominar a la mujer, los jueces solían recordar a las mujeres que debían obediencia a sus esposos.
Y nada ha cambiado ¿Verdad?
Menos de lo que creemos
A estas alturas resulta extraño que las mujeres no se pongan de acuerdo y acaben con nosotros.
¿Algo así como el mito de los ona pero a la inversa?

Pero es que las mujeres nos quieren y no saben por qué.
Una respuesta un tanto extraña
No lo es tanto, ¿o es que piensas que el amor no está determinado complementariamente?
Vamos a ver, nuestra forma de entender el amor entre mujeres y hombres tuvo su origen en la Edad Media, una época en la que junto a la mujer cristiana se desarrolla un complejo sistema de interacción: el amor cortés, cuyo paradigma pueden ser las historias de Tristán e Isolada y Abelardo y Eloísa.
¿Qué ocurre si lo interpretamos desde nuestro contexto?

miércoles, 5 de septiembre de 2007

¿TIENEN LAS MUJERES HISTORIA?

Durante el mes de febrero Palas Atenea hizo una pregunta acerca de cómo se manifestaba la situación de la mujer que yo describía en la entrada, a lo largo de una Historia de las mentalidades...
Quisiera realizar una descripción de mi tesis a través de una serie de textos en los que, básicamente, nos vamos a preguntar si las mujeres tienen o no historia y cuáles son las causas y consecuencias de ello.
Pero recordad que lo voy a hacer desde la antropología y no desde la historia, puesto que yo no soy historiador.
Estos textos van a tener un formato de entrevista, tal y como aparece en el 2º libro que he escrito: El sueño olvidado de Ávalon, para que no os aburráis, y el punto de arranque es una de las entradas del mes de febrero: Aproximación a la complementariedad como contexto cultural para entender la violencia doméstica. Así que ya sabéis, leed esa entrada y a continuación...
(Por cierto, el libro La soledad de Mae. Una investigación antropológica sobre la violencia doméstica, va a ser publicado por la editorial Fundamentos y subvencionado por el Instituto de la Mujer).

¿CUÁL ES LA HISTORIA DE LA MUJER?
¿Podemos decir entonces que cuando aumentan los grupos humanos, para que éstos sean eficaces, deben surgir subsistemas operativos en su interior?
Sí.
Y, claro, en estos grupos los subsistemas son más importantes que los individuos.
Más que el concepto de importancia yo preferiría decir que se convierten en la unidad mínima de interacción social.
Vamos a ver. En los sistemas de cazadores-recolectores al no haber distancia efectiva/afectiva entre el individuo y el grupo, es el propio grupo el que conforma el ethos de los sujetos. Esta identificación hace que tanto el grupo como cada sujeto se articule como unidad mínima de interacción social. Ahora bien, cuando los grupos aumentan y se vuelven más complejos, el individuo se distancia efectiva/afectivamente del grupo, por lo que el clan se articulará como una entidad mediadora, como configurador de la personalidad, y como estructura de poder y control social. La comunidad ya no lo es de individuos, sino de clanes.
¿Y cómo afecta esto a los modos de sentir y pensar las relaciones domésticas entre mujeres y hombres?
El sistema de relaciones domésticas se va a articular desde, lo que podríamos llamar una complementariedad representacional y afectiva como se refleja en la leyenda de los ona antes referida, que da lugar a unas pautas conductuales de sometimiento de la mujer al hombre, de la madre y esposa al guerrero-cazador.
La mujer, deja de ser autónoma y comienza a identificarse con su propio cuerpo: madre, esposa, hogar, eschara, domus…
La mujer ya es esencialmente madre (matrona) y, en el seno de la comunidad ya no es un factor de equilibrio y cohesión, sus logros sociales se identifican con los logros de su hijo, el cuál sólo se identifica con su padre y con el clan de su madre.
Pero también es esposa, y desde aquí, sólo puede atribuirse una parte del estatus de su marido, sin que él tome nada de ella.
¿Pero por qué estas modificaciones?
Debemos dejar de pensar en términos de Alicia en el país de las maravillas. Los occidentales estamos muy mal acostumbrados y hemos erradicado de nuestro vocabulario el término supervivencia.
¿Cuántos problemas se pueden generar en una comunidad si la mujer compite de manera directa con el hombre por las mismas esferas de realidad?
(Te sorprendería saber cuál es la situación estructural de las mujeres en Suecia...)
En los grupos de cazadores-recolectores nunca hay competencia directa, ambos pueden desarrollar sus funciones públicas sin ingerencias en el ámbito del otro (que es sujeto de consideración social), porque el grupo local y el individuo se identifican. Sin embargo, cuando las comunidades se hacen mayores, cuando los grupos regionales empiezan a ser las unidades de supervivencia, la necesidad del uso masculino (por el uso de la guerra como estrategia, por la emergencia de los excedentes, la distancia entre la comunidad y el individuo, etc.), conlleva necesariamente la disminución de la dimensión pública de la mujer y su consecuente relegación al espacio doméstico.
Pero esto no funciona así en el caso de las grandes sociedades matrilineales o matrilocales, lo que significaría que son una excepción a lo que estás afirmando.
Seguro que se pueden encontrar excepciones, ¿y qué? Cuando el fenómeno es el ser humano, todos los días encontramos a nuestro alrededor excepciones a nuestras teorías biológicas, médicas, sociológicas, psicológicas, etc. y nadie las invalida: fumadores de dos paquetes de cigarrillos durante 80 años y que con 95 todavía siguen vivos; estimaciones de votos que nunca se cumplen (y por eso ganan todos); mujeres que son maltratadas durante muchos años y no dejan a sus maridos; etc.
Pero es que en el caso que nos ocupa tu afirmación no es una excepción a nuestra hipótesis.
En efecto existen sistemas matrilineales, las iroqueses, los hurones de Norteamérica, los Nayar africanos y los Munducuru del Amazonas son ejemplos típicos, como también lo son los trobiandeses estudiados por Malnowski, pero dichas comunidades no representan un poder efectivo de la mujer (matriarcado), sino un poder masculino que se adquiere por línea materna.
El hecho de que se organicen matrilinealmente tiene que ver con las estrategias de supervivencia a gran escala en las que los hombres pasan largas temporadas fuera de la comunidad: cazando, guerreando, comerciando… ¿Quiénes se van a encargar de la organización cotidiana del grupo?: sus mujeres.
Pero no hay matriarcado, y aunque la mujer goce de un estatus social elevado no implica que su estructura de organización no sea complementaria. El padre no es sustituido por la madre, sino por el hermano de ésta; el Gran Jefe sigue siendo un hombre y aunque la humanidad provenga de una mujer, el héroe masculino es un hombre.
¿Podrías ilustrar esto con algún mito?
Este es un mito de los ceram, una cultura caníbal de Nueva Guinea (Melanesia), en el que se narra cómo los seres humanos dejaron de estar unidos y se formaron las tribus, y cómo dejaron de ser inmortales.
"Nueve familias de la humanidad salieron al principio del monte Nunusaku, donde la gente había brotado de racimos de plátanos. Entre ellos había un hombre cuyo nombre era Ameta, que significa "Oscuro", "Negro" o "Noche", y ni estaba casado ni tenía hijos. Un día salió a cazar con su perro. Al poco tiempo el perro olió un cerdo salvaje y siguió su rastro hasta un estanque en el que el animal huyó, pero el perro permaneció en la orilla. Y el cerdo se cansó nadando y se ahogó, pero el hombre, que había llegado mientras tanto, lo recuperó y encontró un coco en su colmillo, aunque en aquella época no había cocoteros en el mundo.
Al volver a su choza, Ameta colocó el fruto en un estante y lo cubrió con un paño en el que había el dibujo de una serpiente, después se acostó a dormir. Y durante la noche se le apareció un hombre que le dijo: "El coco que has colocado sobre el estante y cubierto con un paño debes plantarlo en la tierra". Ameta plantó el coco al día siguiente y a los tres días el árbol había crecido y estaba alto. Pasaron otros tres días y ya tenía flores. Subió al árbol para cortarlas, pues quería hacerse una bebida, pero mientras las cogía se cortó un dedo y la sangre cayó sobre una hoja. Volvió a casa para vendarse el dedo. A los tres días volvió y encontró la cara de alguien en el lugar en el que su sangre se había mezclado con la savia de la flor cortada. Tres días más tarde ya estaba el tronco de la persona, y cuando volvió de nuevo al cabo de tres días, encontró que una muchachita había crecido. Aquella noche el hombre se le apareció en el sueño: “Coge tu paño con el dibujo de la serpiente, envuelve cuidadosamente a la muchacha del cocotero con el paño y llévala a tu casa”.
Ameta hizo lo que el hombre del sueño le dijo y tres días después se llevó a casa a la muchacha, a la que llamó Hainuwele, cella. Pero no era como una persona corriente, porque cuando respondía a la llamada de la naturaleza producía todo tipo de cosas valiosas, de tal modo que Ameta se hizo rico.
Y en aquella época se iba a celebrar un gran baile maro, en el lugar de los Nueve Terrenos de Baile, en el que iban a participar las nueve familias de la humanidad y que iba a durar las nueve noches completas. Cuando la gente baila el maro, las mujeres se sientan en el centro y desde allí les dan a los hombres semillas de betel, éstos al bailar forman una gran espiral de nueve vueltas. La primera noche, Hainuwele estaba de pie en el centro y repartió semillas de betel.
La segunda noche, las nueve familias de la humanidad se reunieron en el segundo terreno, y de nuevo Hainuwele se colocó en el centro, pero esta vez, en vez de semillas repartió coral entre los bailarines. La tercera noche, repartió porcelana china. La siguiente, machetes. Después cajas de cobre para betel hermosamente talladas. Así, cada día que pasaba, Hainuwele regalaba cosas de más valor.
A la gente le pareció misteriosa la donación de tantos regalos. Se reunieron y discutieron el asunto.
Todos estaban muy celosos y asustados de que Hainuwele pudiera repartir tanta riqueza y decidieron matarla. Así que la novena noche, cuando la muchacha estaba en el centro del terreno, los hombres cavaron un agujero profundo en la zona. Después, durante el baile de los nueve círculos, fueron empujando poco a poco a Hainuwele hasta que la hicieron caer en el agujero. Cubrieron el agujero con tierra y lo pisotearon durante toda la noche.
Cuando el festival Maro terminó y Hainuwele no volvió, su padre supo que había sido asesinada. Fue al lugar de los Nueve terrenos de Baile, desenterró el cadáver y se fue a buscar a Satene, la segunda suprema virgen Dema que había dado el ser a los seres humanos.
Ameta le enseñó el cadáver de su hija y maldijo a la humanidad, y la doncella Satene convocó a la gente y les dijo: “Porque habéis matado, rehúso vivir aquí nunca más. Hoy os abandonaré y nunca me volveréis a ver sobre la tierra. A partir de ahora, quien quiera recuperar su ser deberá morir”.
Y como Satene se fue y la gente se quedó sin su ser, cada familia tuvo que inventarse uno diferente, y a partir de entonces dejaron de ser uno y se dividieron en distintas tribus que terminaron siendo enemigas” .

Si te das cuenta, el motivo es el mismo que en el mito de los ona, pero lo cierto es que si en estos las comunidades son patrilineales, en el caso de los ceram nos encontramos con comunidades matrilineales, en los que lo femenino (Hainuwele) tiene una gran importancia en el modo de regular las relaciones entre los clanes.
¿Dónde está la diferencia?
En el caso de los ona son los hombres los que eliminan lo femenino, de manera directa, mientras que en el caso de los ceram lo femenino es asesinado por la comunidad.
¿Dónde radica lo común?
¿Al margen de que el héroe cultural sea un hombre?
En que ambos reflejan una estructura complementaria: patriarcado (patrilineal/matrilineal), en el que la mujer es sometida en el ámbito de lo político y reducida al ámbito de la familia. En que ninguno describe una situación histórica sino que legitiman un tipo de organización determinada que encuentra su función en el entorno: supervivencia frente a otros grupos; agotamiento de los recursos; crisis demográfica, etc.
Sea como fuere, las comunidades que se organizan en clanes, ya sean matrilineales ya sean patrilineales, se organizan estructuralmente de la misma manera.
¿Por qué?
Porque son comunidades muy complejas en las que lo determinante son: extrínsecamente, las relaciones entre los distintos grupos que luchan por los recursos e, intrínsecamente, las relaciones de los individuos con el grupo.
Y todo pasa por la mujer ¿no?
En efecto, por evitar que la mujer se convierta en competidora y que desorganice, a través de la educación de los individuos, el orden establecido.
¿Entonces, cuánto mayor sea el grupo mayor es la necesidad de control de la mujer?
En efecto, pero recuerda que esta historia es una hipótesis de trabajo, cuya única función consiste en:
1. Integrar una determinada conceptualización sistémica en un modo posible de describir las estructuras políticas humanas, para…
2. …Poder utilizar esa descripción en términos de estructura con el fin de comprender un tipo de fenómeno, la violencia doméstica, que tiene una extensión universal.
En este nivel de nuestra descripción de un escenario posible, lo importante es señalar una especie de ley improbable pero muy posible: el tamaño del grupo es directamente proporcional al control complementario que ejerce el grupo sobre la mujer.
Cuando aumenta la distancia entre los individuos y el grupo y sabiendo que éste es la entidad de supervivencia de la especie, ¿cómo se garantiza dicha supervivencia ante los desequilibrios provocados por los individuos, en tanto que sistemas abiertos, y por otros grupos humanos?
La mujer no puede ser competidora del hombre en el seno de un grupo humano, sería una fuente enorme de conflictos políticos:
- Imagínate que ocurriría cuando una partida de guerreros iroqueses fuese a combatir contra los hurones y a su regreso, un grupo de mujeres hubiese dado “un golpe de estado” en nombre de un clan familiar y se hubiese hecho con el poder.
- O imagínate a las mujeres iroquesas con una libertad absoluta sobre su sexualidad y, por tanto, sobre la reproducción. ¿Cómo sabría un hombre si el hijo es suyo o no?
Etc.
Sería una fuente continua de conflictos y enfrentamientos que convertiría a los iroqueses en una comunidad poco apta para la supervivencia.
¿Cómo controlar que esto no ocurra?
A través de todo un sistema de conocimientos, valores y principios complementarios que controle el ethos femenino en función del ethos masculino.
Este control se realiza mediante la configuración de un sistema estructural que:
1. Establece una primacía y una separación de lo masculino sobre lo femenino; de tal modo que mujeres y hombres son separados desde la infancia.
2. Establece un espacio ritual en el que los niños acceden al mundo adulto (social) en el seno de un clan.
3. Establece un contexto de referencia en el que lo femenino es reinterpretado desde lo masculino.
El resultado final es un sistema que se desarrolla desde la complementariedad como contexto, alejando a la mujer de toda esfera de poder, y controlando su influencia sobre la educación de los hijos.
Todo el orden de la realidad se transforma de este modo, ontológica, epistemológica, ética y políticamente.
¿En resumen?
Se produce un tránsito (no se trata de una evolución, sino de un nivel de complejidad mayor debido al aumento de población en las comunidades humanas) de un mundo ancestral en el que los animales cazan con arco y con flechas y bailan danzas rituales; hacen fuego y son los grandes maestros de la humanidad, a un mundo en el que el hombre se hacer cargo del arco e impone su ley al orden natural y político.
El paso de un universo en el que el hombre menstrúa y las mujeres carecen de órganos sexuales, a un cosmos en el que el hombre le arranca los dientes a la vagina y la menstruación se vuelve principio contaminante.
La transformación de una realidad social recíproca basada en la autonomía de mujeres y hombres, a un orden político en el que las relaciones complementarias distribuyen el poder social del hombre (dominio) sobre la mujer (sumisión).
Y esto, es lo que cuentan los mitos de origen, bajo los que se podría reconocer el cambio de una comunidad originaria basada en la reciprocidad, en la que la mujer representa la creación y recreación del orden social. A una comunidad en la que la mujer es el caos, la ignorancia, la maldad que pone en peligro la propia supervivencia del grupo. Es el principio que de be ser controlado y sometido.
¿Y esta estructura sigue funcionando con el surgimiento del Estado?
Por supuesto, es lo que produce el síndrome del clan: ese complejo sistema de conocimientos, valores y principios complementarios, que conforman un espacio social en el que lo masculino representa lo público (lo político) y todo lo que eso conlleva, y la mujer representa lo privado (lo doméstico) y todo lo que eso presupone.
En las sociedades griegas más antiguas, la mujer es identificada con el hogar (eschiara), mientras que el hombre (oikos) simboliza lo que cubre, protege el hogar y, por extensión, representa el linaje, el templo, la patria lo político.
El síndrome del clan se manifiesta, en las sociedades homéricas, bajo un sistema de representación en el marido no es sólo esposo sino padre de su esposa, y bajo esa paternidad ejerce un control absoluto sobre la mujer. Y da igual que el matrimonio sea en nuera: en el que la mujer es dada y en esa donación se transmite la posesión; o en yerno, en el que la mujer es poseída por la línea masculina de su propia familia.
¿Este tipo de organización responde a situaciones de supervivencia?
Evidentemente.
En estas sociedades el grupo familiar se organiza y legitima a través del matrimonio complementario como instrumento para minimizar los conflictos entre familias: impedir, por ejemplo, la poligamia y que, a través de ella, una familia establezca demasiadas alianzas y acapare el poder; el crecimiento demográfico excesivo…
Fíjate como de nuevo aparece la conexión intrínseca entre la comunidad (Monarquía/Estado) y la familia.
¿Y qué me dices de la ginecocracia de Bachofen?
Sin centrarnos mucho en las críticas más técnicas y trascendiendo esa visión evolucionista de la historia que tenía Bachofen debemos tener en cuenta, que mantener la existencia del matriarcado es confundirlo con la matrilinealidad y la matrilocalidad. Y ni aún distinguiéndolo está claro que la interpretación de la sociedad cretense, o el estado egipcio, pongamos por caso, que hace Bachofen sea adecuada.
¿Recuerdas el mito de Cecrope (Mito III)?
Era una antiguo rey ateniense que convocó a todos los ciudadanos para elegir entre el olivo, que representaba a Atenea, y el agua que representaba a Poseidón como símbolos de la ciudad…
En efecto, y si recuerdas los hombres votaron a Poseidón mientras que las mujeres, que por aquellos entonces podían votar (según el mito), votaron a Atenea. Comoquiera que había una mujer más, ganó Atenea con el consecuente enfado de Poseidón que, ni corto ni perezoso, inundó la ciudad.
Para aplacarlo los hombres tuvieron que castigar a las mujeres…

¿Recuerdas cómo?
No podían volver a votar, no podían mantener el nombre de la madre y no podían ser nombradas como atenienses.
Perfecto. Y ahora ¿qué crees que nos describe este mito?
Evidentemente no es ningún acontecimiento histórico, más bien parece un modo de justificar la pérdida de la mujer de su condición política.
¿La pérdida? Eso significaría que en algún momento gozaron de dicha condición. Y no fue así, lo que se perdió, como mucho, fue la matrilinealidad, es decir que el mito justifica un sistema de funcionamiento social patrilineal (Mito II). Y, en última instancia, nos describe lo mismo que el mito ona o ceram: una estructura complementaria de organización política.
No es necesario, por tanto, interpretar, como hace Bachofen, este mito como un reflejo histórico del paso de la humanidad de un estado inferior/materno, a un estado superior/paterno.
Está claro que no es necesario y, por otro lado, sería muy controvertido
De hecho, lo es pero no debemos meternos en ese laberinto.
¿Y en Atenas?
Si aplicamos la ley de control complementario podemos deducir que la mujer fue eliminada de toda referencia política.
El surgimiento del Estado implica la supresión de los clanes (familias) como unidades mínimas de interacción social. Ahora su puesto va a ser ocupado por el individuo constituido legalmente (y no naturalmente como en los cazadores-recolectores, ni ritualmente como en los clanes). Emerge de este modo el ciudadano como entidad política.
¿Es la mujer una ciudadana? No, su pertenencia a la comunidad política la adquiere a través del contrato matrimonial. Es, por tanto, el matrimonio y no el nacimiento lo que dota de ciudadanía a la mujer. ¿Te suena de algo? Pero no nos confundamos, la mujer es ciudadana en tanto que esposa y madre y no como persona, por eso en el derecho ateniense la mujer es políticamente irresponsable por lo que debe estar tutelada durante toda su vida, por su marido.
El matrimonio es por una parte donación de la persona y su dote, del padre de la novia a su yerno y, por otra parte, dominio del marido sobre esa persona y su dote.
¿Qué le queda a la mujer? Someterse y domesticarse.
Por eso realmente la mujer siempre ha estado al margen de la historia.
En efecto, y no seamos ingenuos, al margen de la historia oficial y extraoficial, porque la historia, sea del tipo que sea, siempre es una narración política.
Y, así, de la misma manera que cuando escuchamos el término dios, imaginamos un hombre, cuando escuchamos el término historia, imaginamos la masculinidad. Y no es una cuestión de lenguaje, sino de ethos, porque todas las mujeres deben ser educadas para someterse a sus maridos y enseñar a sus hijas la naturalidad de dicho sometimiento, a la misma vez que debe enseñar a sus hijos a dominar a sus mujeres.
¿Qué espera una mujer de un hombre? Dominio.
¿Qué espera un hombre de una mujer? Sometimiento.
Fíjate que modo tan “sencillo” de evitar que la mujer se vuelva una competidora del hombre en la sociedad.
¿Y el mito es lo que configura dichas actitudes?
Es lo que refleja, en última instancia, la complementariedad como estructura que determina las relaciones domésticas.
¿Qué mas da que la situación de la mujer sea causada mitológicamente por el pecado de Eva, el voto a Atenea, la naturaleza (maternidad), o la ley? Sea como fuere, la auténtica causa es la estructura complementaria (del tipo dominio/sumisión) bajo la que se organiza cualquier sistema social (más complejo que el de los grupos locales) y cuya función consiste en controlar el carácter desestabilizador y caótico del ser humano, que a través de los mitos (en este caso nivel II), siempre es atribuido a la irresponsabilidad esencial o volitiva de la mujer.
De voluntad débil, de mente incapaz y de ser imperfecto, el Derecho Romano convirtió esa “diferencia” con respecto al hombre en norma jurídica, con todas las consecuencias que conlleva desde una perspectiva política…
¿La mujer entonces, ya no importa como ciudadana?
No es exactamente eso. La mujer desde una perspectiva cívica sigue siendo importante, pero como esposa y como madre, es decir en su función doméstica, por eso alcanza su reconocimiento cívico, que no político, cuando se convierte en madre, es decir, cuando proporciona descendencia a su marido.
¿Pero no es cierto que la aristocracia romana concedía igual importancia genealógica a ambas líneas familiares?
En efecto, los linajes son importantes, pero el ejercicio del dominio dependía de la línea paterna. Por eso cuando la cuando se casaban, la mujer preguntaba ¿quieres ser mi paterfamilia? Con lo que quería decir: que el hombre se convertía para ella en una “padre”, un jefe de familia, un amo de casa, a cuyo poder debía someterse junto con sus hijos.
Pero observa que un hombre se convierte en pater cuando muere su padre; mientras que una mujer se convierte en mater, proporciona hijos a su marido.
De este modo lo público y lo privado; lo político y lo doméstico alcanzan distinta significación en función de la autonomía del hombre o la dependencia de la mujer, de tal manera que mientras la matria potestad era una cuestión natural importante, pero que no llegaba más allá de lo doméstico, la patria potestad era un vínculo jurídico a partir del cuál se generaba todo el orden político.
En definitiva: ciudadanía y masculinidad eran la misma cosa./strong>
En efecto, una vez más se repite el mismo esquema complementario.
¿Y en la Edad Media todo empeora?
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